La Ciudad

Charla con Matilde Tamagno, votante a los 102 años

“Nunca me hice la rabona, siempre voté”

28|10|19 15:22 hs.

Matilde Tamagno nació el 3 de julio de 1917, se recibió de docente en el año 1935 y comenzó a ejercer la profesión en el ‘37 en una escuela suburbana, a una legua de la ciudad de Bolivar. Ser maestra es razón más que suficiente para “cumplir siempre con la ley”, explicó a los electores que esperaban su turno para emitir el voto en la Escuela N°27


Ingresó a la institución educativa en compañía de su hija Cristina Ponisio y de su nieto Felipe Pérez Ponisio. Los efectivos policiales que custodiaban quisieron ayudarla, pero Matilde les hizo señas y apoyada en su bastón bajó sola. Ni bien descendió del vehículo emocionó a todos. 

Los aplausos no esperaron y la acompañaron en el trayecto desde la vereda hasta la mesa N° 118, en la que la esperaba la presidenta María Elena Taraborelli para tomarle los datos y solicitarle su documento de identidad. 

El equipo directivo de la escuela la recibió con mucho afecto, al igual que el resto de los electores presentes en el lugar. 


Matilde dialoga con Valentina Pereyra. La sostienen su hija Cristina Ponisio y su nieto Felipe Pérez Ponisio (Marianela Hut)


Desde el jueves anterior a la jornada electoral, Matilde preparó la ropa que iba a lucir en las elecciones. Le pidió a sus acompañantes que plancharan el pantalón que había decidido ponerse y además pasó esos días hasta el domingo eligiendo la camisa, el saco de lana, aros, collar y pulseras que se pondría, también fue a la peluquería.

La noche anterior leyó todos los portales de noticias hasta las dos de la mañana, se bañó y rezó el rosario completo antes de acostarse.

Ayer por la mañana, Matilde tenía todo listo, el vestuario arriba de la cama, los lentes y su documento preparados sobre la mesa del comedor. Desayunó, se hizo la cama y esperó que Cristina la pase a buscar. 

Caminó sonriente sorteando la larguísima cola de votantes que la miraron con admiración y respeto. 

La presidenta de mesa le tomó los datos y le preguntó si quería entrar al cuarto oscuro sola o necesitaba compañía. Matilde quiso ingresar con su hija y así lo hizo. Luego de unos minutos salió y emitió el sufragio con una sonrisa. 

De nuevo estallaron los aplausos en los pasillos de la Escuela N°27 mientras firmaba la planilla, no sin antes hacer el cambio de gafas correspondientes. 

Del brazo de su hija y de su nieto enfiló nuevamente hacia la puerta de ingreso con la certeza de haber cumplido con su deber cívico. “¿Por qué me aplauden?”, preguntó en voz alta. Las respuestas partieron desde la fila de personas que esperaban para votar. “Usted es un ejemplo”. 



"Todo el mundo me saca fotos, me imagino que no debe votar mucha gente de mi edad, que por lo general está postrada”, explicó Matilde y agregó: “Sabemos que es una obligación, un deber cívico. Hay que cumplir con el deber, por quién quieras, pero hay que ir a votar”. 

Matilde señaló que le gusta mucho concurrir a las elecciones y que piensa que con su voto le da una “ayudita al candidato que a ella le gustaría que gobierne”. 

“Tengo 102 años largos y estoy como si tuviera 80, me siento como siempre, con el deber cívico de votar”, manifestó. 

Sin dudarlo y con mucha firmeza, declaró, “soy docente, siempre cumplo con la ley, nunca me hice la rabona, jamás dejé de votar”. 

Otro aplauso cerrado surgió entre la gente y ella salió a la calle, en una mañana calurosa. 

Los jóvenes que fueron a sufragar por primera vez, los docentes que estaban circunstancialmente en el lugar, los fiscales, las autoridades de mesa y escolares, todos admiraron a esa mujer pequeñita, elegante, hermosa por dentro y por fuera que dio el ejemplo de amor a la Patria.