La Ciudad

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Guillermo Duvelmeyer entre nosotros

27|10|19 11:56 hs.

A veces la mirada externa tiene un efecto movilizador. Brinda otra percepción y permite revalorizar aquello que es importante. Al menos así ocurrió en la visita de la licenciada en Artes Gabriela Francone al Museo de Bellas Artes y el hallazgo, en la sede de la entidad, de tres obras de Guillermo Duvelmeyer. 


Son pinturas pequeñas, en su tamaño físico, pero de magnitud por la trascendencia artística. El viernes 2 y el sábado 3 de agosto, Francone brindó una charla sobre el patrimonio artístico local. Cursó la licenciatura en la UBA, es magister en Sociología de la Cultura (Universidad Nacional de San Martín) y profesora de Pintura.

Durante una recorrida por los depósitos del Mubata, le llamaron la atención de una manera especial estas pinturas por “su composición, colores y recursos plásticos”. Su interés dio lugar a un proyecto de investigación, que la mencionada especialista lleva adelante con la colaboración de la artista plástica Laura Byrne, la licenciada en Historia Stella Maris Gil y la profesora María Adriana Etcheto. 

Las tres referentes, que acompañan a Francone en esta tarea, dialogaron con LA VOZ DEL PUEBLO sobre los datos que obtuvieron en las primeras semanas, documentos analizados y la finalidad de la iniciativa.

Desde el archivo 
¿Quién fue Duvelmeyer? En el álbum editado por el 75º aniversario de La Voz del Pueblo, el 14 de septiembre de 1977, es definido como “uno de los mejores pintores abstractos. En su país de origen, Alemania, había estado en contacto con los grandes maestros de las nuevas corrientes artísticas”. 

María Adriana Etcheto explica que “la inquietud nace a raíz de que Laura Byrne, movilizada por la cuestión artística, invita a Gabriela Francone al Museo de Bellas Artes. Tras el hallazgo de estas tres obras nos interesamos en colaborar y hacer un poco propia la investigación”. 

Destaca “cuántas cosas han ido surgiendo a partir de empezar con esta recopilación. Convocamos a todos aquellos que tengan alguna información, anécdota, lo que consideren relevante para sumar”. 

Se trata de revalorizar un patrimonio cultural de Tres Arroyos. “Estaba guardado. Desde el archivo, comenzó a generarse todo esto que estamos haciendo”, expresa Stella Gil.

Guillermo Duvelmeyer nació en Alemania en 1894. Laura Byrne puntualiza que “tenemos como información que intervino en febrero de 1919 en la principal galería de Berlín, como parte del grupo de la Escuela de la Bauhaus”. Por entonces, la institución que tuvo entre sus integrantes a Paul Klee y Vasili Kandinsky, daba sus primeros pasos. 

En 1923, Duvelmeyer arribó al puerto de Buenos Aires a bordo del barco Gotha, proveniente de Bremen. Tenía 29 años y se registró como “pintor de cuadros”. Su arribo a Tres Arroyos se produjo en 1929, donde residió hasta su fallecimiento en 1957. 

Vivía en Estrada al 80 y surge de los testimonios de quienes lo conocieron, que “solía andar por la tarde vestido de chaqueta blanca, pantalón blanco y alpargatas”. 

Stella Gil observa que “quedó poca gente de esa época, el acceso a relatos directos es limitado”. Tienen otra fuente de datos en “las actas de la Biblioteca José Ingenieros. El dio clases y llegó a presidir la Asociación Amigos del Arte José Ingenieros”. 



La historiadora cuenta también que “era muy amigo de los Perusín, los dueños del inmueble donde ahora está La Casona, compartían sus veladas artísticas y musicales. Con los Piro también, personajes de la vida cultural del barrio. Muchos de ellos tuvieron ideas primero comunistas, luego socialistas”. 

Se desconocen las causas que lo llevaron a trasladarse a nuestra ciudad. Vivió con anterioridad en Buenos Aires y “una de las hipótesis es que, en sus primeros años en Argentina, trabajó como caricaturista en la revista Tit Bits” (era publicada por Editorial Manuel Láinez, una versión de la publicación inglesa homónima). Se trata de una hipótesis aportada por la hija de Luis Meister, quien está radicada en El Bolsón.  

“Gran respeto”
Además de las actividades como pintor, “compartió un comercio de venta de alimentos para pájaros con Perusín –explica Laura Byrne-. Le gustaban mucho los animales y la naturaleza. La mamá de Eugenia Echarry, doña Juanita, le regaló un pingüino y tenía un ñandú. Fue uno de los fundadores de la Asociación Colombófila”. En este sentido, Alberto Pardo, uno de los titulares de la entidad e impulsor de esta práctica, dio detalles interesantes. 

Señala María Adriana Etcheto que “nos dijeron que cuando vino de Buenos Aires fue a vivir a una quinta. Por eso la colombofilia y su vínculo con la venta de alimentos para pájaros”. No obstante, fue Estrada 80 su domicilio en gran parte de esos años y el lugar que compartió con su señora María, “una mujer que hablaba alemán”, con quien no tuvo hijos. 

Daba clases de pintura y se lo consideraba “un referente de la cultura y el arte. Muy valorado por su círculo más cercano”. 

Como un aspecto central, Stella Gil expresa que “introdujo el arte abstracto en Tres Arroyos. Al parecer, una persona muy querida”. 

En los contactos que mantuvieron con quienes les proveyeron información, se aprecian las coincidencias en “el gran respeto que le tenían. Es algo que se reitera en las versiones”.  

Reconstrucción 
Pudieron encontrar algunas de sus obras, que están en casas particulares. 

“La que nos facilitó, pudimos ver y fotografiar pinturas, fue Fanny Skou –señala María Adriana Etcheto-. Se las compró a su mujer, que había quedado viuda y estaba un poco enferma. Se enteró que padecía dificultades y carencias económicas, se acercó a ayudarla, y una manera de hacerlo fue comprarle algunas obras”. 

En una reflexión sobre “la figura de Don Guillermo”, como lo llaman ya familiarizadas con el artista, Laura Byrne observa que “era bastante reconocido en su época. Fue necesaria ahora la mirada externa de Gabriela Francone para darle una revalorización”. 

Toda contribución de documentos, referencias o recuerdos es muy bienvenida para dar continuidad a una reconstrucción de su historia. “Tenemos el afán de poder entregar a Tres Arroyos este patrimonio artístico que estaba ahí guardadito, sacarlo a relucir. No quiere decir que vamos a comprar obras, lo que queremos es tenerlo como patrimonio, documentarlo, saber dónde están las obras, fotografiarlas y estudiarlas”, afirma Stella Gil. 

Duvelmeyer había quedado “guardadito”. Allí estaban tres de sus obras, que son “disparadores” para rearmar su legado personal y como artista; “estamos en eso, van apareciendo cosas. Queremos rescatarlo, difundirlo y ponerlo como patrimonio de Tres Arroyos”, concluyen.