Josefina Badia, Ramona Maciel y Hugo Di Marco en su espacio de Casa FOA

Sociales

Hugo Di Marco arquitecto y diseñador de interiores

El sello de Hugo

20|10|19 12:43 hs.

La última hoja de la carpeta del Jardín al que fue Hugo Andrés Di Marco tiene el sello de sus pequeñas palmas y una frase: “Estas son mis manos. Muchas cosas hicieron ¿Cuántas más harán?”. 


Su huella pintada de rojo no se le olvida jamás: “Tengo esa imagen que suelo usar para el Día del Niño u otro evento especial porque es así lo que traje”. La misma carpeta del Jardín revela al niño lúdico, creativo, el que hoy ensambla, combina cosas, busca situaciones diferentes y únicas. “De chico armaba casas o cuevas con cajas y con telas, jugaba en los árboles y los convertía en mis enormes palacios, nunca anduve atrás de una pelota o jugando con autitos, siempre con ladrillos y cosas para armar”. 


Hugo Andrés Di Marco


Llegó a Buenos Aires con la convicción de lo que quería ser y hacer. Estudió arquitectura y diseño de interiores, profesiones que ejerce hace un poco más de veinte años. Trabajó en empresas y actualmente lo hace en forma independiente, y hace dos años es parte de Casa FOA (la muestra que estuvo abierta desde el 12 de septiembre y finaliza esta noche). Se trata de la exposición de arquitectura y diseño de interiores más importante del país que irrumpió en la escena local hace más de 30 años con la premisa de recaudar fondos para la Fundación Oftalmológica Argentina Jorge Malbrán (FOA).



Orígenes y recorrido 
Es del barrio de la Plaza del Arbol donde vivió con sus padres y hermana, el Jardín N° 903 vio nacer al artista que se desarrolló y creció en la Escuela N° 3 y en el Secundario del ex Colegio Nacional. 

La vocación lo convocó desde que recuerda, el deseo por conocer la forma en la que se disponían las estructuras y construcciones de las obras lo llevó a meterse y curiosear todo lo que podía. Ya en preescolar Hugo dibujaba casas y usaba texturas ensambladas con maestría. “Nunca vacilé en mi elección ni en otra profesión que no fuese ésta”. 

El arquitecto tampoco duda en señalar que contó con el apoyo incondicional de sus padres, “Eso fue una gran ventaja porque nunca me obligaron a nada o me cortaron la libertad de seguir en lo que quería”. 



En Buenos Aires comenzó a andar el camino, “Llegué a Casa FOA después de veinte y pico de años de vivir en Capital, de perfeccionamiento y de trabajo en locales de diseño, decoración, espacios propios, siempre en tareas relacionadas con la profesión”. De cada una de estas experiencias hizo contactos con un público que consume su profesión y la valora. 

“Disfruto el proceso creativo y el producto terminado, diseño para mí y es gratificante que la gente lo resalte, pero es emocionante ver eso que pensaste reflejado en la realidad”.  

Exclusivo 
Cada proyecto es único y original, la recopilación de imágenes, el ensamble de materiales se destacan entre la variedad de técnicas que trabaja. El Espacio de Arte que conduce junto con Josefina Badia cuenta con un equipo de dibujantes y diseño que plasman los esquemas que les plantean, luego ellos los corrigen para llevarlos a la práctica. 

“No nos regimos por la moda hacemos productos más atemporales y tratamos que los espacios sean exclusivos y los productos bien diferentes. Eso te hace obviamente distinto al común del resto de los espacios. Una impronta es el volumen y que cada cosa está pensada para cada rincón”.



Los espacios que propone tienen la sofisticación de los materiales que utilizan, el diseño siempre es exclusivo, eso que no tiene todo el mundo, como la relación con el cliente y la orientación que se le brinda para establecer el plan de necesidades, todo un conjunto de cosas que llevan a la elección del diseño.

Hugo en su estudio no diseña estética naif, barroca o minimalista, utiliza colores más oscuros y formas bien personales. “Lo defino como ecléctico, no tiene un estilo único, no nos regimos en algo igual, sino en la búsqueda de materiales, espacios con contención bastante escenográficos, con clima de iluminación, nuestra obra tiene un sello personal, la ves y sabés que es nuestra”. 

Cuatro motivos 
La constancia, perseverancia, permanente instrucción y búsqueda del conocimiento son prioridades para Hugo, pero todo basado en un pensamiento que lo define “no es sólo estudio son muchos años y hay cosas que no se estudian sino que se aprenden en la vida, mucho aprendizaje de la calle”. 

Este enorme profesional que nació y se educó en Tres Arroyos y partió hacia Buenos Aires a estudiar y reconvertirse con cada nuevo aprendizaje o experiencia de vida, encontró en el campo el formato de estilo a las cosas cuando jugaba adentro de un silo y lo convertía en un lugar de fantasía o veía a las herramientas de otra manera. “Me fui formando en esto solo, no había en mi familia arquitectos ni diseñadores, lo aprendí y mis padres no me lo cortaron, me dejaron ser, no me lo truncaron. La profesión se va moldeando con la experiencia y la vida”. 


Dos manos frágiles, regordetas, pequeñas, dos palmas suaves, únicas, delicadas, frescas, dos palmas maestras, creativas, dos manchas rojas geniales y una frase… “Muchas cosas hicieron ¿Cuántas más harán?”, la respuesta está ejecutada y en proceso, del campo a Casa FOA, de las cuevas hechas con cartones a los diseños escenográficos. La última hoja de la carpeta del Jardín sigue abierta, en construcción… 


En Casa FOA y nuestra ciudad

En el diseño que Hugo Andrés Di Marco y Josefina Badia eligieron este año para el “Loft con espacio de trabajo” en Casa FOA predominó el negro -que usan siempre tanto en prendas o en los ambientes-, del mismo modo el color natural que también predomina en este espacio. “En el caso del que presentamos en FOA la paleta de colores la sacamos de las vetas del mármol que utilizamos. Los límites virtuales que se reflejan y repiten en las vitrinas y en el baño, en la ducha y los box con el color bronce ahumado le da un toque de sofisticado y privacidad a un vidrio translúcido común y corriente”. 

El proyecto desarrolla una intención de intimidad, generando un ambiente de contención mediante el uso de texturas y colores cálidos como también de la utilización estratégica y escenográfica de la iluminación.



Así se logra un espacio multifuncional de amplios ambientes y materiales nobles, texturas cálidas, ambientes oscuros elegantes. La idea de partido marca una impronta central de carácter escenográfico, delimitada por dos grandes vitrinas contenedoras de un área social destacada por un bloque de color monocromático. 

Con una circulación perimetral, permite un recorrido libre, para disfrutar de cada zona del loft. En la planta general se desarrollan las áreas públicas de la vivienda y espacio de trabajo, y en el anexo, lo privado: el dormitorio con baño.

Una cinta perimetral, inspirada en un rollo de género desplegado sobre una mesa de corte, unifica onduladamente todas las paredes del espacio. 



EN TRES ARROYOS 
Su arte decora y destaca el estilo de locales en nuestra ciudad que confiaron plenamente en sus propuestas como Ultima Parada o Cubótico, éstos y otros en los que trabajó tienen su sello, su característica manera de trabajar, ésa que forjó en las salitas de su Jardincito mientras imaginaba otros mundos, otros paraísos.

Actualmente dirige en Tres Arroyos una obra de reforma de diseño en una casa y antes, estuvo a cargo de la ejecución de diseños para casamientos con estética. 

En capital el estudio de Hugo y Josefina participa en exposiciones como Estilo Pilar, Casa FOA que es la más importante en el país y evalúan participar el año que viene en Casa FOA Chile, una expansión de la argentina, además de estar en eventos vinculados al diseño, en armado de vidrieras en la Semana del Diseño o colaborar con amigos que les piden presencia en relación con el arte y el diseño.