La Ciudad

Sud Ozean

El agua de mar de Claromecó, ya es un producto para la venta

14|10|19 19:00 hs.

Por Fernando Catalano


Deportistas de elite como Rafa Nadal, Kylian Mbappé, ciclistas del Tour de France, jugadores de la NBA, el mismísimo Máximo Fjellerup y hasta algunos de sus compañeros en San Lorenzo consumen agua de mar. Algunos lo hacen en el marco de un tratamiento de talasoterapia como agente terapéutico o método curativo. El tenista español por ejemplo quedó registrado en un video durante el Abierto de Australia de 2015, cuando agotado en un descanso tomó una ampolla de agua de mar para combatir una fatiga muscular y poder seguir –como lo hizo- durante el resto del partido. 

Pero su uso no se agota en esos casos especiales. Nico Ambrosius llegó al país procedente de Dinamarca, y desde siempre tuvo la costumbre de consumirla a lo largo de una vida sana que se extendió por 102 años. Pero años después, y sin olvidarse de las tantas veces que vio a su abuelo tomar agua de mar diluida con agua mineral, de red o con jugo, Alex Ambrosius decidió tomarla y hasta se animó a emprender un proyecto porque -entre otras cosas- recordó que durante sus días de vacaciones en Claromecó siempre lograba vencer un problema en su piel por estar en contacto con el agua de mar.



Al comienzo lo miraban raro en su entorno, pero después dos amigos suyos se sumaron al proyecto extraer, embotellar y vender agua pura de mar. Primero fue Jaapje Groenenberg, de origen holandés, y posteriormente Alejandro Vejrup, quien como a él, le corre por las venas sangre danesa. Los tres son exitosos productores agropecuarios, pero inmersos en el entusiasmo que genera ver dar sus primeros pasos al producto que han logrado elaborar para el consumo y su venta, miran con esperanzas el futuro de su desarrollo. 

Consumir diluido 
Ya han comprobado que el consumo habitual –y diluido en 25/75 por ciento- de agua de mar genera buenos efectos con personas que padecen psoriasis, calambres y artritis, por ejemplo. Desde hace seis meses comercializan Sud Ozean en el ámbito local y de la región del sur bonaerense, después de haber hecho pruebas durante más de un año y tras haber logrado afinar su sistema de producción en Claromecó. 

El agua pura de mar Sud Ozean debe consumirse diluida en una cada tres partes del recurso, mezclado con agua mineral o jugos naturales


Sus botellas pueden encontrarse en Axion, Treláctea, El Buen Vino, en la dietética Todo Suelto; en dietéticas de la ciudad de Bahía Blanca y próximamente en Mercado Libre. El anhelo de los tres es que puedan sumarse a las experiencias de países europeos como España, Francia, Portugal, o de América como Nicaragua donde es reconocida como alimento. 



Es por eso que en estos días y con el objetivo de lograr ingresar con el producto en grandes cadenas de supermercados y de distribución del país, gestionan que el Código Alimentario Argentino -así como reconoció al tequila como un alimento- reconozca también en esa categoría, o como un ingrediente, al agua de mar que se produce en el distrito de Tres Arroyos. Los trámites hechos por los tres propietarios de la firma esperan una respuesta en ese sentido desde la Conal, Comisión Nacional de Alimentos. 

Apoyan su pedido principalmente en los numerosos beneficios que el producto tiene para la salud humana. “En un litro tiene un montón de sales minerales como potasio, magnesio, calcio, fósforo, manganeso, selenio, zinc, yodo y cloruro de sodio. Si comparás a la sal de mesa que tiene un 98 de cloruro de sodio y a la sal marina con un 88 por ciento de cloruro de sodio, resulta más saludable el agua de mar que sólo tiene alrededor de un 30 por ciento de ese mismo mineral”, explicó Vejrup que, asesorado por su esposa, intenta lograr la declaración de condimento para Sud Ozean, al describirlo como una sal líquida, “similar a la sal marina pero mejor porque tiene menos cloruro de sodio”. 

“Si comparás a la sal de mesa que tiene un 98 de cloruro de sodio y a la sal marina con un 88 por ciento de cloruro de sodio, resulta más saludable el agua de mar que sólo tiene alrededor de un 30 por ciento de esos minerales”, explicó Vejrup


Tanto Ambrosius como Vejrup resaltan que es mejor tomarla “bien fría”, y la compararon con una reconocida bebida saborizada y energizante aunque “salada y sin gusto a fruta”. Es un shock de minerales consumirla, afirma el ingeniero agrónomo; mientras que el productor ganadero dijo que además la usa como salmuera para el asado. 

La compararon con una reconocida bebida saborizada y energizante aunque “salada y sin gusto a fruta”. Es un shock de minerales consumirla, afirma el ingeniero agrónomo; mientras que el productor ganadero dijo que además la usa como salmuera para el asado.


Considerando sus varias utilidades como condimento, Vejrup dio otro ejemplo y contó que en “10 mililitros de agua de mar en una ensalada representa un 5 por ciento del sodio permitido por la OMS. Con esa información hicimos la presentación y rezamos para que salga registrado como condimento”, apuntó. Incluso Alex contó que su esposa la usa para cocinar. 

Cómo se produce
Producirla es todo un trabajo en el que involucraron a la familia y a personas de confianza. Actualmente tienen unos 8 mil litros embotellados por medio de un sistema que implica contratar al reconocido pescador artesanal, Gustavo Iriart, y de poner en marcha un mecanismo del que participan todas las familias para embotellar y acopiar. 



En cada expedición deben tener la embarcación en condiciones para poder ingresar unos cinco mil metros mar adentro donde el recurso es absolutamente cristalino. Una vez allí extraen de a 4 mil litros de agua que son acopiados en tanques especialmente adquiridos para su producción. A ello le suman una embotelladora y un sistema de filtrados de cuatro etapas, que tiene, entre los pasos más exigentes, el colado del agua por una malla de 50 micrones con la que se aseguran que el filtrado sea absolutamente fiel, para poder consumirla. 



Vejrup recordó que también hay otras personas que consumen el agua de mar, y que la filtran con medias. Ambos recomendaron extraer el recurso aguas adentro y no hacerlo muy cerca de la orilla por estar en contacto con muchos de los desperdicios que salen del arroyo cuya desembocadura está muy cerca del litoral marítimo del distrito. Pero sobre todo, recomiendan beberla diluida. 

No vence 
Afirman además que una vez embotellada el agua de mar “no tiene vencimiento”, y remarcan que los análisis de calidad hechos sobre el Sud Ozean, contaron con el trabajo de un laboratorio de la ciudad de Bahía Blanca, llamado AICA. “Quisimos ver metales pesados, la composición química del agua y bacteriológica por si tenía escherichia coli o salmonela, y nada. Sabemos que el mar -al estar saturado de sales- es imposible que tenga una bacteria terrestre”, contó Vejrup mientras aclaró que para llevar adelante la actividad tienen permiso de la Municipalidad y del OPDS para extraer agua en Claromecó.



Semanas atrás, Vejrup, participó como invitado en la ciudad de Buenos Aires de un Congreso de Medicina Alternativa Ortomolecular, donde además de respaldar el uso de agua de mar para consumo humano, una de las preguntas que le hicieron fue “¿qué pasaba con los microplásticos que están en los pescados?”, a lo que respondió que la malla de 50 micrones, “resulta ser lo suficientemente chica para sacarlos”. 



Y agregó que en países como España el filtrado se hace con una malla de 5 micrones; “si la filtrás con menos de cinco micrones es posible que hasta te la puedas inyectar al agua de mar”. 

Mientras el horizonte resulta ser prometedor para los tres chacareros que buscan incursionar en el rubro alimenticio -y se preocupan por llegar con su producto a más vecinos, deportistas de alto rendimiento y a cocineros- aguardan una respuesta satisfactoria de la Conal que les permita comercializar a otra escala el agua de mar que producen familiarmente, y que también se consume cada vez más, como lo hace el basquetbolista tresarroyense que –por amistad- descubrió sus bondades como soporte para el alto rendimiento que lo tiene brillando en la Liga Nacional.