Sociales

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La Red Argentina por la Adopción necesita una sede tresarroyense

06|10|19 11:48 hs.

Por Fernando Catalano

Carolina Ielmini afirma que muchas parejas se desaniman en su intento por adoptar un hijo, básicamente porque no hay suficiente información sobre el tema al alcance de todos. De hecho está segura de que todo lo que se habla no abarca los aspectos fundamentales de un tema social que requiere que se lo atienda más y mejor. 

Ella y su hermana gemela fueron adoptadas en Tres Arroyos por un matrimonio que esperaba una niña. En su momento esa era su intención pero se encontraron con la posibilidad de hacerlo con dos hermanas de un año y medio que les traían desde Bahía Blanca. Ese cambio inesperado en los planes no alteró sus ganas y se mantuvieron firmes en el deseo de ser padres. 

“Mamá tenía ropa para una y llegamos dos. Fue un revuelo en toda la familia porque de repente fue comprar otro carrito, más ropa. Pero desde un primer momento fue ¡Sí!”, recordó, en una entrevista que mantuvo con La Voz del Pueblo. 

Pero también dijo que ella y su hermana María Luz llegaron “en una situación fea, desnutridas, no caminábamos. No éramos dos bebés ideales como buscan todas las familias. Éramos, en un principio, un conjunto de problemas”. 

La descripción que Carolina hizo de ella y su gemela tiene mucho que ver con lo que normalmente representan las “demoras” para muchas parejas que buscan ser padres por medio de la adopción.

Esperar el bebé ideal. Un recién nacido o hasta de un año de vida, es el anhelo que normalmente buscan alcanzar quienes tienen el impedimento natural para ser padres. Es allí donde observa Carolina que hay que poner la atención, para abordar el tema y promover la adopción de niños de todas las edades.

En este sentido dijo que pudo conocer la historia de una niña de 16 años que próximamente egresará del sistema de institutos donde permanecen en guarda. Allí pasan sus días los niños sin familia, mientras esperan ser elegidos, y también aquellos a los que tampoco nadie busca. 



Los describe como institucionalizados. Son niños que “cargan una historia”, que se crían sin la contención ni la guía de una familia; que no tienen la costumbre básica del cepillado de dientes, ni de compartir una mesa, etc. 

“Estaría bueno cambiar eso, la mayoría de la gente busca bebés ideales. Sería bueno que busquen un hijo, o hermanos. El trámite no demora mucho. Pueden ser entre tres y seis meses, como mucho. Pasás por varias exigencias pero no es un trámite que te va a llevar tres años, o cuatro. Lo que lleva años es encontrar al bebé menor de un año”, dijo para describir cómo le gustaría que funcione el sistema, y finalmente como funciona.

Historia cerrada 
En su caso, hace siete años aproximadamente que pudo cerrar bien su historia. Emprendió por la ‘red de redes’ la búsqueda de sus padres biológicos de quienes sólo conocía el apellido. Ni las guías de teléfono ni Facebook le resultaron. Tiempo después recurrió a Abuelas de Plaza de Mayo, desde donde le confirmaron que el suyo -y el de su hermana- no era un caso enmarcado con desaparecidos. Sin embargo, por lo aceitado de su funcionamiento, desde la institución le facilitaron la información necesaria para encontrar a sus padres de sangre.

Fue así como hace cinco años pudieron viajar a Neuquén, donde actualmente viven. Su hermana, quien no quiso participar de la búsqueda, sí aceptó hacer el viaje para conocer a su familia biológica. El encuentro logró generar vínculos, unos más fuertes que otros, pero sobre todo les permitió “cerrar” una historia que desde niñas sabían que estaba abierta.

Carolina explicó que “en su momento la duda era el origen, saber cómo era la cara de mi madre, de mi padre, los rasgos, principalmente. Nuca busqué reemplazar a nadie, porque mi mamá es mi madre de Tres Arroyos. Siempre lo miré como una experiencia para sumar. Sin dudas ni rencores. Y tampoco nunca se me cruzó reprocharle a mi madre porqué nos dejó. Creo que cada uno pasa sus momentos, sus cosas y yo estoy agradecida de que nos haya dado en adopción”, dijo tras aclarar que junto a su hermana fueron criadas en la verdad desde siempre, gracias a Cristina Stadelman y Oscar Mario Ilemini, sus padres de toda la vida. 



Red Argentina 
Las dudas y certezas sobre la temática de la adopción, como así también la necesidad de contar con legislación actualizada, forma parte de los aspectos que son necesarios atender desde la Red Argentina por la Adopción de la que Carolina forma parte, y por la que también quiere que en Tres Arroyos se forme una delegación. 

Personas a las que la adopción las toque como protagonistas, o aquellos que buscan ser padres y no están lo suficientemente informados sobre lo que requiere el sistema; o simplemente gente que de manera voluntaria quiera sumarse a colaborar, representan el universo de quienes se pueden acercar a la impulsora de la propuesta local.

Cursa el primer año de Trabajo Social, una carrera que se dicta en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº33, después de que se quedara sin trabajo. Y la adopción que atraviesa su vida, será el tema de su tesis.