Sociales

Eduardo Isaac

Un virtuoso en la guitarra y la docencia

22|09|19 18:24 hs.

Días pasados se presentó en nuestra ciudad y en el marco del IV Festival de Guitarra Eduardo Isaac. Este maestro de las “seis” cuerdas dio un concierto en el auditorio de la Fundación Campano y al día siguiente una masterclass en el Teatro de la Escuela 1. 


Luego de esto se hizo un ratito para pasar por el diario, mjunto a Matías Liva y Sergio Troiano, y contarnos su experiencia de recorrer ciudades de nuestro país y el mundo llevando la guitarra criolla como emblema. 

Es entrerriano y tras si fuere poco sigue viviendo en “su” ciudad, Paraná, como una forma de estar lejos de todo el ruido. 


El auditorio de la Fundación Campano volvió a “llenarse” de música con la presencia de este virtuoso paranaense




Eduardo cuenta que “he vivido en el mismo barrio toda mi vida, que es la forma de tener un cable a tierra con esta forma de andar hoy. También un año en Francia por razones de estar en concursos pero siempre volví al barrio, uno de clase media baja donde todo sigue casi igual como en todo Paraná. La naturaleza nos ha regalado algo hermoso, esas barrancas escalonadas de este lado del río no son las mismas que las de Rosario. La nuestra es una provincia de inmigrantes fundamentalmente de alemanes del Volga”, cuenta Eduardo sobre su vida.

Esfuerzo individual 
Su llegada a nuestra ciudad fue a través de su vínculo con Matías Liva con quien se ha encontrado en diferentes ciudades por los cursos de guitarra. Para él siempre estos festivales o encuentros tienen que ver con la fuerza que hace un individuo o varios. 

Sostiene que “las instituciones están pero siempre necesitan de la fuerza individual para que se puedan dar. Como guitarrista yo estoy hace más de un siglo ya, desde el siglo pasado –dice arrancando risas de todos-. Hace años que yo trabajo desde el punto de vista artístico más fuera del país pero para mí es encantador poder ser parte de este movimiento de las nuevas generaciones. Tengo una vida muy intensa en las universidades, doy clases en la del Litoral, en la Nacional de Rosario, en la Autónoma de Entre Ríos. Soy una especie de catedrático itinerante casi. Después la parte artística tiene que ver con los viajes que hago al exterior hace ya más de cuarenta años. Solamente a Europa tengo más de 100 hechos, viví una época de la guitarra latinoamericana que fue muy fuerte y ahora está un poco en crisis como todo. Cuando Matías me invita a venir a Tres Arroyos sólo fue encontrar la fecha para esto. La verdad es que no me equivoqué porque lo he pasado fantástico, me he encontrado con un grupo de jóvenes que está trabajando muy bien a un nivel de repertorio muy lindo". 


Eduardo Isaac, con la guitarra o contando vivencias es un tipo simple y sin vueltas


Defensor del “interior” 
Isaac ha tenido siempre una gran presencia en nuestros escenarios pero mucho más en el extranjero. A pesar de ello hay cosas que lo reconfortan, por eto recuerda que “vengo de recibir hace unos días el Konex por segunda vez, el único guitarrista de los premiados. Esta es una de las caricias que te da al alma un país con el que en muchos aspectos estoy peleado en cosas que no tienen que ver con el arte. Salvo en esa diferencia que tiene que ver lo capitalino con lo provinciano. Que yo peleo siempre y soy muy crítico y mordaz. Cuando me hacen el primer reportaje después de recibir el Konex le cuento que ‘me pone contento porque este premio sea uno de los pocos que tiene matiz federal’”. Una manera más que clara su forma de defender el interior del país. Ese que por supuesto lo tiene como habitante de su natal Paraná. 

Trotamundo 
Ha vivido los grandes cambios de la guitarra en el mundo y cuenta que “hace unos tiempos éramos pocos. Argentina junto a Uruguay (donde vivió Andrés Segovia luego de la Guerra Civil española) y Brasil fue la Escuela del Río de la Plata. En los años 70 salieron grandes maestros, muchos de ellos se quedaron en el extranjero, España o Francia. Ese capital humano se fue achicando por falta de nuevos valores y la caída del Muro de Berlín generó una gran invasión de músicos de Rusia, Rumania, Polonia, la misma Alemania, por su cultura y escuelas.



Estuvo en un simposio en Alemania y cuenta que se achicó tanto Sudamérica en guitarra clásica que en este simposio con 40 países representados sólo había de estos lugares dos representantes: un peruano, Jorge Caballero y él. En ese lugar dio clases a chinos de entre 10 a 20 años y “algunos tocaban bárbaro mostrando que los orientales quieren acceder a esa formación. Un mundo nuevo que se viene que no sé si es bueno o malo pero ellos están en el buen camino: el sacrificio, cosa que acá nos falta”, señala en el final con un dejo de tristeza reflexionando sobre la puja educativa que se debate entre política y enseñanza.