Manuel Locatelli junto a su hijo, que posa con la camiseta de la selección argentina

Opinión

“Le tengo toda la fe a Argentina”

Para Manuel Locatelli, “Maxi es un caso excepcional”

14|09|19 14:24 hs.

Por Jorge Lopez de Ipiña

El deporte de Tres Arroyos vive horas especiales, días que se metieron en su historia grande. El básquet argentino está escribiendo un momento excepcional, de ensueño, donde un hijo dilecto de nuestra ciudad, como Máximo Fjellerup, es una porción importante de este grupo que baña de alegría al país deportivo. 

Irrumpiendo en su bajo perfil, pero buscando una palabra autorizada en una charla cálida y colmada de valores, recurrí a Juan Manuel Locatelli para que nos llevara hasta las entrañas de “El Alma”. 

Su relación con este proceso amanece como un motor que “me moviliza muchísimo más de que lo ha hecho cualquier otro, incluido todo lo fantástico que fue la Generación Dorada y otras selecciones; es una cuestión lógica por tener a Maxi en este equipo. Este es el sueño del pibe, pero el del pibe de verdad, porque a Maxi lo conocemos todos; de haber salido de acá, vemos que él es terrenal… No sé cómo explicarlo, que alguien nuestro éste a punto de jugar el domingo la final de un Mundial. No sé…”, dice y se emociona; carga sus pulmones de aire, vuelve a cobrar impulso y afirma: “Cuando vos lo ves de otros, como Campazzo que un fenómeno; Scola un ídolo. A ellos es como que los vemos como algo intocables o inalcanzables. Pero ver a Maxi ahí me produce y genera algo que no me había sucedido nunca antes; ni imaginarme lo que debe estar viviendo su familia o cualquier chico de Tres Arroyos, ver a Maxi ahí es espectacular, incomparable”, destaca Manolo. 

Y todo esto, teniendo Fjellerup un lugar importante que se ha ganado por méritos propios, el cual ha conseguido gracias a su actitud y entrega, al punto de tener más minutos en momentos candentes de los partidos. “El se lo ha ganado en base a hacer bien las cosas, y eso es fantástico. El Oveja (Hernández) no te los va a regalar; menos te va a regalar ir a un Mundial”, afirma del técnico con todo lo que él conoce al bahiense. “Esto es todo de Maxi, y los minutos que juega un gran mérito personal; a pesar de sus 21 años él entiende todo. Comprendió que todo se construye de atrás para adelante, que hay que esforzarse en defender. Ahí no te podés equivocar; pasar la pelota, y cuando queda algo suelto o dando vuelta tomarlo y tratar de convertirlo en algo importante. Entendió todo a la perfección con su corta edad; es un caso excepcional, como el de los 12 monstruos que están ahí, en China”. 

"Ver a Maxi ahí me produce y genera algo que no me había sucedido nunca antes; ni imaginarme lo que debe estar viviendo su familia o cualquier chico de Tres Arroyos, ver a Maxi ahí es espectacular, incomparable”


El partido ante Rusia fue testimonio de esos conceptos, donde Maxi entró para cumplir el rol defensivo y fue uno de los impulsores para el salto al dominio del juego. “Los jugadores y el cuerpo técnico saben que hay una sola forma de lograr lo que están logrando, jugar en equipo adelante y atrás. Más atrás, donde en este nivel no hay chances de regalar nada de nada; y para jugadores como Maxi, que tiene dos millones de cualidades para convertir, que su cabeza esté pensando en defender, es quizás conseguir lo último que le faltaba para conseguir jugar donde se lo proponga”, aseguró Locatelli. Pero no hace mención exclusiva a la NBA. “Para mí él termina en lo más alto, no sé si NBA ahora, ya; sí un club de Europa grande, que se yo, en cualquiera. No tiene techo, es muy rápido como va creciendo, y muy difícil saber hasta dónde va a llegar”. 

Luis Scola aseguró que se divierte jugando en este equipo, que esta selección juega buen básquet; ¿para vos por qué dice eso o vos cómo fundamentarías esos conceptos? “Principalmente porque él hizo una preparación especial para el Mundial, pero también ve que al lado tiene compañeros que hacen lo imposible para jugar bien y ganar; y ver cero egoísmo al lado, Scola ve que este equipo quiere gloria. En la cabeza de ellos no están satisfechos pese a todo lo que han conseguido; tener al lado gente que siempre quiere más, que piensan como él, es motivante para un deportista que no abunda y que es uno de los mejores del mundo. Eso es lo que piensan los grandes atletas”, destacó con orgullo. 

El básquet es un juego muy de equipo, colectivo y donde una idea general y perseguida por todos puede sacar ventaja; éste puede haber sido uno de los patrones en que la selección nacional se apoyó para ganarle a Serbia cuando parecía algo increíble y después a Francia, que representaba mayor complejidad. “Más allá de tener el material, porque yo no creo que sea todo corazón, entrega, sacrificio, Argentina tiene jugadores muy buenos; sino no hubiese logrado estos triunfos. A mí lo que me llama la atención es la forma que ha jugado y en la que ha ganado, todos casi de punta a punta y con tanta amplitud. A Serbia, literalmente, lo pasó por arriba; a Francia lo dejó en 66; y acá también tiene protagonismo el cuerpo técnico, sin duda el mejor o uno de los mejores del Mundial”. 

Y ahora se viene España… “Es una final, es grandioso estar ahí, y no tengo dudas que va a ser parejo; España es un equipo que tiene corazón, mucha experiencia y jugadores tremendos; pero yo me tengo una fe enorme porque me parece que a esta chance estos pibes no la van a dejar pasar. Van a dejar la vida; y a un equipo que tiene talento y deja la vida es muy difícil ganarle. Tenemos grandes chances”, confiesa Manolo con optimismo. 

Es que resulta muy difícil no ilusionarse con esta selección. “Exacto; porque en cada partido juega mejor, y ante rivales que cada vez son mejores. España es mejor que Francia y Serbia, pero yo le tengo toda la fe a Argentina”. 

Para los amantes del básquet y quienes han estado cerca de este deporte, estos son tiempos de real felicidad. “Sí, para todos los que nos gusta el básquet, desde cualquier lugar, esto es lo máximo. Aparte nos vemos reflejados en todo; a este equipo no le podes recriminar nada; es un gracias eterno por la forma que tienen de jugar y alentarse permanentemente; no poner malas caras. Este equipo no protesta, es extremadamente correcto, de buena onda, humilde. Tiene todo; yo estoy como loco” dice entre risas. 

En el cierre coincidimos que a todos nos queda un lugarcito en el corazón para recibir la mayor alegría, aunque... “Yo ya estoy lleno de felicidad, pero queda un lugarcito y hay un equipo con ganas de llenarlo”, destacó Manolo Locatelli desde la admiración e ilusión que compartimos todos los argentinos.