La Ciudad

Día del Bibliotecario

Bibliotecaria, a pesar de Google

13|09|19 08:28 hs.

Por Fernando Catalano

Atrayendo a lectores adolescentes con libros escritos por youtubers, y contribuyendo a chequear información que estudiantes buscan instantáneamente primero en el gran buscador de la red de redes, y cuidando sobre todo la calidad de una atención personalizada, es como Karina Pecker – junto a Diana Mársico- en la biblioteca Cacuri se las rebuscan para que los lectores encuentren algún tipo de respuesta en su trabajo. 

Suma 25 años como bibliotecaria profesional, pero a su trayectoria hay que incorporarles los primeros cuatro años que acumula en su haber como trabajadora del sector.

El inicio 
Su primera experiencia la tomó en Orense, después de haber egresado del Instituto San Martín. Con 17 años, y tras concluir con los estudios en diciembre, comenzó a trabajar en la Biblioteca Popular Amigos del Libro, también de la localidad. 

Si bien nació en San Cayetano, no tardó en generar una buena trama social en un pueblo pequeño donde todos –desde siempre- se conocen. Ello generó que pueda entrar casa por casa para invitar a los vecinos a sumarse a ser parte de una biblioteca que por ese entonces sólo era utilizada para guardar libros. 

Por intermedio de la sociedad de fomento que le dio la oportunidad de empezar a trabajar, y con el apoyo de los fomentistas Chani Sapag, Emi Baglione, Nélida Cabodevila y Sergio Caraduje, pudo reorganizarla para que los chicos y grandes del pueblo volvieran a consultarla, algo que según afirmó, pudo lograr con seguridad.

Recalculando 
De todas maneras contó que ser bibliotecaria no estaba en sus planes. Los efectos de la hiperinflación generada en el gobierno del ex presidente radical Raúl Alfonsín, provocó que le resultara imposible –económicamente- poder estudiar en Tandil el profesorado de Geografía. 

Sin embargo al mismo tiempo en que debía desprenderse de esa ilusión, asomó una oportunidad hasta entonces inexistente. Por intermedio de un concurso organizado desde la entidad fomentista accedió a la posibilidad de estudiar la carrera de bibliotecaria –de tres años- a distancia y mientras trabajaba en Amigos del Libro.

A Tres Arroyos 
Siete años después de trabajar en la biblioteca orensana y hasta de haber participado de la puesta en marcha de otra en formato escolar en el Colegio San José, y de sumar su trabajo para el Centro Cultural Francisco Hurtado en el balneario de la localidad; se trasladó a Tres Arroyos. 

En la ciudad la esperaba Nancy Prieto a quien sucedió en el cargo desde 1997, cuando el Sindicato de Empleados de Comercio era conducido localmente por Rubén Carrozi.

Cambios de época 
Pasó de una época en la que llegó a tener a cuatro compañeros con los que diariamente recibían la consulta de unos 60 alumnos para lo cual era necesario sacar de las estanterías entre 200 y 300 libros requeridos para investigar temas de estudio, a tiempos en los que los requerimientos son notablemente distintos. 

Hoy son sólo dos las personas encargas de ese sector en el gremio. De todas maneras las salidas del resto de sus compañeros obedecieron a la jubilación en un caso y al cambio de trabajo en otros. De todos modos sus funciones no necesitaron ser cubiertas, debido a los nuevos tiempos. 

“Hoy por hoy hay que buscarle la vuelta. No competir con la tecnología. Lo que más llega a la persona que va a la biblioteca tiene que ver con el trato, la calidad del servicio que es personalizado”, dijo Pecker


“Ser bibliotecario hoy es muy distinto de lo que fue varios años atrás. Antes implicaba resguardar, clasificar y custodiar los libros. Hoy por hoy hay que buscarle la vuelta. No competir con la tecnología. Lo que más llega a la persona que va a la biblioteca tiene que ver con el trato, la calidad del servicio que es personalizado, y en los casos en los que no contamos con la información darle una salida alternativa”, explicó.

Cuestión de target 
En la actualidad el target de lectores –o usuarios- de la Cacuri corresponde a la franja que oscila entre los 30 y 60 años, pero igualmente concurren de todas las edades, según contó Karina, quien apunta a enganchar a los adolescentes que buscan material sugerido desde la escuela. “Logran engancharse”, afirma. 

El cómo lo intenta, por lo menos resulta interesante. “Por ejemplo los relacionamos con libros escritos por youtubers. O con números basados en el escenario de Minecraft, el juego de la play. Casi sin darse cuenta se leyeron un libro de 150 páginas siguiendo esa historia”, precisó. 

Pero resaltó que en ese caso puntual, y durante sus años como bibliotecaria vivenció que “por primera vez un libro infantojuvenil tuvo lista de espera, hacíamos la reserva porque los chicos lo que querían leer”.

La importancia 
La biblioteca Cacuri hace unos cuatro años que se encuentra en la planta baja. Resultó ser un acierto considerando la barrera que representaban la escalera caracol para usuarios de edad avanzada, personas con discapacidad o incluso niños que no querían utilizarlas. 

En un espacio renovado y puesto en valor, fue transformada para cumplir con las expectativas de los lectores. Actualmente la institución tiene unos 500 socios comprendidos entre los activos que pagan una cuota mensual de 50 pesos, y los afiliados que acceden de manera gratuita al servicio. 

“Por último quiero destacar la importancia que se le está dando desde la comisión directiva -en los últimos tres años- a la biblioteca y a toda actividad cultural”, afirmó Karina. Y agregó al final que “atravesamos por años bastante complicados por decisiones de la comisión anterior, pero en este tiempo se le ha dado muchísima importancia, tenemos la libertad de elegir y seleccionar actividades”.


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Se celebra el Día del Bibliotecario
En los barrios, en el centro, en las escuelas. Las bibliotecas son una invitación a disfrutar de historias, viajes, de manera inconsciente –sin saberlo- ejercitar el crecimiento interior. Y allí están los bibliotecarios, con una tarea muy valiosa tanto con los más pequeños, como con el público adulto interesado en la lectura. 

En nuestra edición impresa de ayer, a modo de anticipo, incluimos el testimonio de Karina Pecker, quien se desempeña en la Biblioteca Vicente P. Cacuri del Sindicato Empleados de Comercio. En Tres Arroyos, hay muchos trabajadores que realizan esta actividad, que requiere de vocación de servicio, capacitación y también un conocimiento especial. 

La fecha fue instituida en 1942 por el Congreso de Bibliotecarios reunido en Santiago del Estero. En 1954, se decidió que tuviera alcance nacional. Se tomó como referencia que el 13 de septiembre de 1810, en La Gaceta de Buenos Aires se publicó un artículo escrito por Mariano Moreno intitulado "Educación", en el que se informaba sobre la creación por la Junta de Mayo de la Biblioteca Pública de Buenos Aires. 

Las nuevas tecnologías brindan otra manera de acceder y amplían las herramientas, pero el contacto con las ediciones, con sus ilustraciones y diseños es único. 

Desde nuestra redacción, un feliz día a cada bibliotecario y el reconocimiento por una labor tan noble, cerca de una de las creaciones más maravillosas: el libro.