La Ciudad

Entrega de premio Domingo Faustino Sarmiento

“Un acto de amor hacia el prójimo”

12|09|19 10:21 hs.

El Club Amistad y Servicio Fortín Machado realizó anoche la tercera edición de la entrega del premio Domingo Faustino Sarmiento, en el Centro Cultural La Estación. Fueron reconocidos los docentes María Adela Radrizzani, María Esther Rifé, Nélida Cabodevila, Emilio García, Marcela Brajovich y Luis Grignoli, por quien recibió la distinción su hijo Luis (asistió además su otra hija María Inés). 


El encuentro contó con la participación de la concejala Claudia Cittadino, en representación del intendente Carlos Sánchez; concejales de otros bloques; candidatos a concejales; la directora de Cultura y Educación, Noemí Rivas; la presidenta del Consejo Escolar, María José Adobatto; la inspectora de nivel Primario, Alejandra Luna; integrantes de otras entidades de servicio; así como familiares de los docentes y vecinos. 


Tras el izamiento de las banderas nacional y de los Clubes Argentinos de Servicio, pronunció palabras de bienvenida Sandra Gancedo, presidenta de Fortín Machado, y subrayó que la tarea docente es “un acto de amor hacia el prójimo”. Luego se proyectó un breve video con imágenes de la 38ª Convención Nacional de la Asociación de Clubes Argentinos de Servicio (ACAS), que tuvo lugar este año en nuestra ciudad. 

La profesora Silvia Moyano hizo referencia a aspectos de la vida de Domingo Faustino Sarmiento, oportunidad en la cual describió el lugar que ocuparon las mujeres, tanto desde el punto de vista familiar y también de pareja o pasional. “Como se puede ver en sus escritos, la opinión que Sarmiento tiene sobre las mujeres tiende a superar la visión que las considera seres indefensos, sin voces propias, huecas o sólo aptas para la vida doméstica”, señaló.

Testimonios 
La primera en recibir una medalla y diploma fue María Adela Radrizzani, quien tuvo sus experiencias docentes iniciales en el distrito de Gonzales Chaves, hacia donde viajó diariamente durante muchos años. “En 1957 me recibí en el Colegio Nuestra Señora de Luján, del cual guardó hermosos recuerdos de profesores y compañeras”, indicó. 


María Adela Radrizzani,


También habló de su tarea en los jardines 901, 902 y 903, en la Escuela 18 y en la Escuela 8, entre otras actividades. En forma paralela, ocupó cargos directivos en la Escuela Virgen de la Carreta y Hogar San José. 

En el caso del Jardín 902, tuvo el honor de inaugurarlo; hizo referencia al “apoyo desinteresado del Club de Leones, hoy Fortín Machado, que desde el inicio aceptó el padrinazgo de esta institución. Recuerdo al señor Marcolongo, quien hizo entrega de la Bandera de Ceremonias”. 

En tanto, María Esther Rifé dijo que su “romance con la música” se inició cuando tenía seis años, de la mano de la señora Foulkes y su gran piano negro. Habló de su formación durante nueve años en el Conservatorio, del Secundario en el viejo Colegio Nacional y del profesorado de Francés en la Alianza Francesa. Destacó el apoyo de Juan, padre de sus cuatro hijos y abuelo de “nuestros once nietos”. 


María Esther Rifé


Puntualizó que “el Colegio de Hermanas fue mi casa y su personal mi segunda familia”. Además compartió las vivencias en Río Negro, Tierra del Fuego, donde residió con su familia; el regreso a Tres Arroyos, el trabajo en la naciente EATA y en muchas otras instituciones. “Fueron años placenteros, siempre me sentí muy feliz”, afirmó. 

Entre otras apreciaciones, al mencionar el Coro de Niños del Colegio Nuestra Señora de Luján, dijo: “Yo parí el coro, pero tuvo una madrina, Alicia de Chuburu”, para quien pidió un aplauso. 

Nélida Cabodevila, directora de la Escuela 17 de Orense y promotora de la apertura tanto del nivel Inicial como del Secundario en la localidad, consideró que “sólo cumplí con mi trabajo. Traté de hacerlo con compromiso, con amor a la escuela, con amor a los niños y con mucha pasión. Con mis aciertos y errores traté de hacer las cosas lo mejor que pude, y fueron saliendo”. 


Nélida Cabodevila


Agradeció el respaldo de sus padres, y “de mi familia chica. Mi marido, mis hijos, que nunca pusieron obstáculos para que yo me dedicara de lleno a la educación”. Subrayó que “los buenos momentos no se construyen solos, ni de un día para el otro. Se van construyendo con mucha gente, trabajando juntos, detrás de un mismo proyecto y con un mismo objetivo. Esta medallita es de mis compañeras que me apoyaron siempre”. 

Emilio García, reconocido por su labor en la Escuela Técnica, mencionó la formación que adquirió como carpintero en la entonces llamada Escuela de Artes y Oficios, donde ingresó como maestro. Puntualizó que cuando era joven recibió un premio que entregaba Vicente P. Cacuri; “ese dinero lo invertí en herramientas y así empecé a trabajar por mi cuenta”, sostuvo. 


Emilio García


Elogió la obra del CAS Fortín Machado, “tan silenciosa y tan buena”, y recordó que en 1979 “tuve la oportunidad de participar cuando a la Escuela Técnica se la invitó para que apadrinara una escuela de frontera, la número 287 en la provincia de Misiones”, que se encuentra en Paraje Giachino y que ha sido denominada Tres Arroyos. 

Marcela Brajovich expresó que “debe haber pocas profesiones tan gratificantes como la nuestra: la docencia. Me ha dado tantas satisfacciones que no puedo más que decir gracias enormes y eternas. Gracias a mi familia por acompañarme siempre en esto que fue una de mis pasiones y la seguirá siendo, más allá de estar jubilada. No trabajé de docente, fui y seré docente, con todo lo que eso significa. Gracias también a todos mis compañeros y mil gracias con mayúscula a todos los que fueron mis alumnos”. 


Marcela Brajovich


Destacó los últimos diez años de su carrera docente en la Escuela la Virgen de la Carreta nivel Secundario, que luego pasó a ser ESEA Nº1 (Escuela Secundaria de Educación Artística), los primeros cuatro como docentes y luego como directora. Manifestó que “una parte de mi corazón sigue ahí”. 

Luis Grignoli, quien fue profesor de Historia y Geografía en la Escuela Técnica, directivo del Colegio Nacional y miembro de numerosas instituciones, no pudo asistir. Estuvieron presentes sus hijos Luis y María Inés. 


Luis Grignoli (Recibió la distinción su hijo Luis)


En su representación, Luis –quien es médico- contó que “papá tiene casi 94 años. Está un poquito limitado físicamente, pero muy lúcido”. 

Valoró que “me legó ese amor por la docencia” y afirmó que “él decía que los médicos saben mucho, pero no poseen conceptos didácticos o de pedagogía. Yo no podía pasar sobre eso. Hasta que en un determinado momento en la Escuela Agropecuaria se abrió una carrera docente para universitarios, con mucho orgullo después de más de dos años le llevé el título a mi padre. Ejercí la docencia y la ejerzo con ese placer y vocación que me dio”. 

Puntualizó que “somos una familia de docentes. Mi mamá fue maestra, viajaba en ‘la zorra’ a Barrow a dar clases”. Y concluyó: “Agradezco la posibilidad de dar una perspectiva diferente, desde el lado de la familia”.     

La música
Una vez que se produjo el arrío de las banderas, brindaron un breve recital alumnos de la Escuela Secundaria Nº 4; de quinto año, que cursan la Orientación Arte Música, con su profesor Juan Manuel Tito. 



La vicedirectora Eugenia Arrupe explicó que el repertorio estuvo compuesto íntegramente por canciones que trabajaron en las clases, porque muchos de los chicos no sabían música. 

Interpretaron “Flaca”, de Andrés Calamaro; “Desconfío”, de Pappo; y “Hotel California”, de Eagles. El público reconoció el desempeño de los alumnos con un sostenido aplauso.