Sociales

Muestra de Julia Sequeira y Raquel Caballero

“Exuberadas”, no se resisten a la vida, la conciben

31|03|19 19:51 hs.

Por Valentina Pereyra


La danza entre lo divino y lo terrenal, el juego entre las palabras y las esculturas, los aromas y sonidos, los sentidos, la concepción del ser…representados en “Exuberadas”. 

El proyecto que se gestó a la distancia cobrará sentido y realismo desde el 5 de abril hasta el 5 de mayo próximos en el Museo Mulazzi. Granada y Tres Arroyos unidos en una muestra sensorial, así como Julia y Raquel en sus pasiones y pensamientos. 

Late fuerte el corazón del niño por nacer, suena rápida y agitada su respiración, igual que lo hace el proyecto “Exuberadas” a punto de ver la luz. 

Raquel Caballero vive en Málaga, entra montañas, muy cerca del mar. Se dedica a acompañar a personas en sus crisis vitales, tiene formación en psicología y es doula. Conoció a Julia Sequeira a través de un círculo de mujeres que se contactan vía internet y algo muy fuerte las vinculó. Raquel escribe desde que recuerda, siempre tuvo el deseo de plasmar la vida que percibe a través de las palabras, algo que hizo escribiendo. “Me intrigó siempre el interior de los seres humanos, mi mirada siempre fue para ahí, mi curiosidad”, explica Raquel, acerca del universo que le gusta explorar y registrar de manera poética. 

Desde que se conocieron, hace un año, ambas mujeres piensan en un proyecto común que se terminó de cerrar con el viaje que la artista tresarroyense hizo a España. “La idea de ´Exuberadas´ nace de entrelazar su escritora y la escultora que hay en mi”, explica Julia.

“Me encanta nombrar a la realidad -expresa Raquel- siento que cuando lo hacemos ocupa un espacio real, es una tendencia que tengo desde niña, la de poner palabras a lo que siento y percibo, algo que siempre me ha acompañado, plasmar lo que ocurre o lo que me ocurre”. 

Esa idea inicial que las unió estaba en marcha antes de conocerse personalmente y se concretó cuando lo hicieron. “Alguno de mis textos le invitaron a ella a crear -manifiesta la escritora española- y yo empecé a darle más espacio interno a mi propia escritura y se fue retroalimentando. Ella creaba algo tangible a partir de lo que sentía con mis textos y al mismo tiempo yo seguía escribiendo a partir de eso”. 

“Exuberadas” 
La muestra tiene un nombre inventado por Raquel que pensó en “Exuberadas” como la palabra que tiene que ver con la sensación de una realidad que abruma -aunque este término quedó descartado por su concepción negativa- en ese momento especial en que la vida te invade entera, es gozo y amabilidad…entonces la palabra que vino a ella para manifestar todo esto tan positivo fue “exuberada”. 

La muestra fue un proceso que comenzó con una idea inicial y fue incorporando ingredientes “como ir puliendo hasta lograr el resultado final”, dice Julia. 


Obras "para dar identidad a una experiencia interna"




Susurros 
“Un día soñé con un nombre: “Alondra” y pensé que era un nombre para Raquel”, revela la escultora. Ante el regalo de su amiga, la psicóloga española parió una idea: “365 susurros para el alma”. 

“Se trata de un envase de vidrio que tiene 365 frases -cuenta la escritora- susurros que invitan al trabajo personal en lo cotidiano, una invitación para ponerte un filtro a ese día, a modo de oráculo. El nombre que usé para esos escritos fue Alondra Caballero”. 

Las frases nacen de su imaginación, como si un pájaro se posara en su hombro y las susurrara, “no lo invento desde lo racional, es como si apareciera en mi mente y mi mano zurda -igual que Julia- escribe lo que el pájaro dice”. 

La escultora trae el frasco de susurros que le regaló su amiga escritora y la tentación de buscar uno fue tremenda. Así que cuando Julia destapa el recipiente LA VOZ DEL PUEBLO saca un papelito enrollado. Lo desenrosca y lee: “Regálate imperfecta al mundo”, algo que golpea en el corazón de este diario. 

Enrulados por Raquel uno por uno hay 365 susurros dentro del frasco decorado, todos escritos con pasión y amor. 

En la exposición que comienza el 5 de abril estarán presentes los susurros lo que generará la posibilidad de reunir a ambas artistas en el mismo lugar a la distancia. Formará parte de las obras y estarán intervenidos. La gente podrá abrir el frasco o la caja que contenga las frases del que saldrán rollos con algunos susurros escritos en ellas. Durante el mes que dure la muestra Raquel incorporará nuevos susurros. Asimismo, al lado del recipiente, habrá un espacio para que quien quiera escribir su frase lo haga y la deje allí. 

Un mundo más amable
“He sido idealista, quería contribuir a construir un mundo más amable -relata Raquel-, estuve trabajando desde el sistema, desde la ayuda pero sintiendo que eran las manos de otros cerebros. Entonces decidí internamente que no quería más lucha sino contribuir a construir algo más bonito, más amable y no luchar contra nada”. 

La escritora puso esto en práctica desde la convicción de que la manera de hacerlo es al recibir a los bebés cuando nacen: “Si llegamos a un lugar donde somos respetados, en nuestra esencia podemos permitirnos ser maestros de nuestras vidas sin buscar afuera a esos maestros o agentes externos que nos regulen. El médico, el policía, el político, el hombre, el compañero, buscamos referentes afuera que nos ayuden a ordenaros, pero entiendo que nacemos con esa sabiduría respecto a lo que necesitamos, lo que nos hace felices y nuestro propósito de vida. No tenemos que pasar años en el psicólogo para encontrar nuevamente esa sabiduría”, expresa la mujer que vive en Málaga. 





Raquel con una sonrisa reflexiona, “la manera más bella de regalarlos a los demás, a lo cotidiano, a la vida, es cuando nos conectamos con lo que podemos reencontrarnos de nosotras, confío en que algo se está transformando y que nos estamos atendiendo y ocupándonos más”. 

En este sentido explica: “Que nos recuperemos me parece un acto de responsabilidad universal, ahora nos toca otra cosa. Todo va en dirección de aceptarnos tal cual somos, no poner resistencia a la vida, sino pensar que lo que nos toca hay que abrazar”. 

Raquel piensa que los seres humanos somos uno más que habita el planeta, inmensos como seres, también muy pequeñitos y vulnerable, “tenemos la capacidad divina de crear -un don que se le adjudica a Dios- y es esa parte mamífera que nos tiene empaquetados dentro de un cuerpo mamífero con limitaciones, instintos. La danza entre lo divino y lo mortal me apasiona, me exubera con todo lo que soy, cómo lo engarzo con las limitaciones de mi cuerpo, instinto y heridas que me proporciona también me estrechan además de todo lo que soy capaz de ser y por el momento no soy”. 

Las esculturas de Julia, los textos y susurros de Raquel danzarán flotando en un ambiente de concepción, bien exuberado.

               -----------------------------------------------------------------------------

Un proyecto entre dos tierras 
El proyecto Exuberadas ha sido gestado entre dos tierras: Argentina y España. Julia Sequeira y Raquel Caballero confluyen con un principal pretexto: dejar que la vida haga su baile a través de la sincronización de algunas de sus obras. Julia es artista plástica, profesora de yoga y de arte en Tres Arroyos (provincia de Buenos Aires) y Moon Mother. Y tiene el don de imprimir belleza en todo lo que toca. Raquel, psicóloga, doula y facilitadora de círculos de empoderamiento femenino en Málaga (España), es una enamorada del ser humano y sus procesos vitales y, desde ahí, escritora. “Exuberadas” nace para dar identidad a una experiencia interna: eso que nos ocurre cuando nos sentimos invadidas, atravesadas, inmoladas por la Vida, y puede vivirse con gozo cualquier color emocional. 

La muestra invita a que experimentes ese baile profundo, íntimo y exuberante, recreando un espacio de exploración sensorial donde la obra y el espectador se funden, desdibujando los límites de ambos. Este espacio estará sostenido en los regazos de la composición musical original de Andrés Mazzitelli y la iluminación de Luis Granda. Y mientras dure este baile, una parte de la obra estará llegando a muchas otras personas en la mágica ciudad de Granada, en España. Una exposición para experimentar los universos que se esconden detrás de cada célula y de cada instante.

Se trata de un espacio interactivo donde no hay un mero espectador, sino que permite la participar y de exploración sensorial. Andrés Mazzitelli realizó la música original con sonidos de los latidos del corazón -logrados con el tamborcito liguero- y los sonidos de la respiración. Esos sonidos vitales y otra música seleccionada por la artista ambientarán el espacio. 

Además durante la muestra se presentarán dos obras especiales, en una de ellas se podrá escuchar con auriculares la voz de Raquel recitando una poesía y en la otra el sonido que sale de unos cuencos de cerámica que contienen adentro ocho palabras y cada uno tiene un sonido con los que Andrés armó una composición, “se puede escuchar además de tocar el sonido que producen los cuencos. También hay obras que tendrán aromas”, explica Julia. 

“El espacio que se genera desde nuestra mirada tiene que ver con la sensación que le provoca al espectador lo que ve y lo que explora desde todos los sentidos, será un espacio que abraza, que te contiene, es contenido y continente. Un espacio de mucho impacto, tanto imagen como textos te hacen bucear en todos los momentos de la vida. El lugar estará ambientado como si entraras a un útero materno iluminado por Luis Granda con luces lilas y rosadas y la música con los sonidos del corazón y el pulmón, todo reunido en ese lugar”. 

En Granada 
El mismo día se inaugura la misma muestra en Granada, en un bar y en un restaurante de comida marroquí. “Lugares que compartimos mucho, la idea es que la carta de cada uno esté intervenida con poesías y fotos de una obra. Elegimos que sea una que tiene ocho palabras “Soy mariposas no quepo en un solo frasco”. Las mariposas estarán ubicadas en los dos espacios diferentes, repartidas algunas en las mesas, en el mostrador, en el baño, en el piso, en las paredes, a modo de intervenir el espacio. El elemento plástico serán mariposas de cerámica, de lienzo estampado con la poesías, tarjetas de papel para que la gente se los pueda llevar como recuerdo”, cuenta Julia. 

Durante el mes que dure la muestra en el Mulazzi, Gaby Mateluna -mujer sanadora andina- brindará dos veces por semana un curso de meditación y sanación “Escuchando mi corazón”, vinculada con la propuesta de exploración sensorial de “Exuberadas”.