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La Ciudad

el policía y bombero chavense perdió una pierna

De pie ante la adversidad

20|01|19 20:40 hs.

Por Jorge Enrique Mendiberri 


La carrera de Diego Lobos en la policía fue tan vertiginosa como breve. El 26 de enero de 2017, un automóvil conducido por un joven en estado de ebriedad lo atropelló en la ruta 73 y le hizo perder una pierna. En aquel momento, hacía un mes y seis días que había ingresado a las fuerzas de seguridad. Lo hizo como miembro de la ya desaparecida Policía Local, pero en poco tiempo, logró un beneficio anhelado.

La incorporación a la Policía Bonaerense que, a principios de 2017, dispuso el Ministerio de Seguridad para todos los integrantes de la Local, le daba más jerarquía a su actividad. El Operativo Sol, fue su primer destino oficial y hacía allí se dirigía cuando todo se cortó de manera abrupta. 

Cuando la suerte y el destino corrían de la mano en su vida, una mañana de verano lo tuvo como víctima de una actitud negligente que le cortó sus sueños. Hoy, mientras espera el juicio oral, hizo de la paciencia y el cuidado personal, sus principales caracteres humanos. A pocos de conmemorarse dos años de aquel dramático día de 2017, 

El Operativo Sol, fue su primer destino oficial y hacía allí se dirigía cuando todo se cortó de manera abrupta. 

Diego Lobos está en calma. Ya pasaron los días de angustia y dolor. Su mamá Elsa y sus hermanos Ignacio (25) y Fiama (21) ya no corren de aquí para allá para ayudarlo. En ellos sólo queda la esperanza de Justicia y, en él, la paciencia. "En los primeros tiempos (a sus hermanos) los tenía muy encima y, luego seguimos con la vida que teníamos cada uno antes. Hoy, por mi cabeza lo único que pasa es recuperarme y vivir el día a día y, con el tema de la Justicia, como esta la Argentina hoy en día, sé que va a llevar su tiempo, así que no me preocupo por eso", sostiene maduro en un diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO. 

Sin embargo, alcanzar esa calma actual, no fue tarea sencilla en estos dos años, "el primer tiempo fue difícil, pero aprendí a sobrellevar lo que me pasó, así que día a día veo cómo me puedo superar a mí mismo". 

En su nueva vida, encontró en los deportes una salida a su cuerpo castigado, "empecé a entrenar boxeo, artes marciales, bicicleta y natación. Además de una salida, son un medio de rehabilitación. Todo lo que sea actividad física es lo mejor, para poder salir caminando y enfrentando lo que me toque". 

Al mismo tiempo, en su faz laboral, aún continúa bajo la cobertura de la ART (cuando chocó iba a trabajar), aunque no deja de pensar en lo que vendrá cuando deba encarar la continuidad de su vida, "todavía no puedo trabajar porque estoy bajo el seguro de la ART. Así que hasta que no me den el alta no puedo volver a trabajar". 

En ese camino,
Diego también debió atravesar la barrera psicológica que le generó el incidente, "como cualquiera al que le haya pasado algo parecido, el primer tiempo es difícil. Es como todo. Si uno aprende a vivir con eso, que sabe que toda la vida lo va a llevar, sigue adelante" 

Sin contacto 
El 26 de enero a las 7 de la mañana, un automóvil conducido por Hernán Elías lo embistió en la ruta 73, precisamente cuando se dirigía a Claromecó a cumplir funciones en el marco del Operativo Sol. 

El impacto partió en dos su moto marca Corven de 250cc y le mutiló su pierna izquierda. Días más tarde, la pericia química practicada en Bahía Blanca dijo que el automovilista estaba alcoholizado al momento de la colisión. La ingrata noticia, también vino acompañada de una indiferente actitud que molestó mucho a él y toda su familia, "el conductor del auto, nunca se acercó. Ni la familia, ni nadie. Por eso me imagino que debe venir de gente no muy buena. Como no me interesa tampoco (establecer un contacto), me da lo mismo", asegura por estos días. 

El pensamiento de su familia, lo resumió su madre en distintas cartas abiertas que se hicieron pública oportunamente en LA VOZ DEL PUEBLO y distintos medios periodísticos de Tres Arroyos y la zona. "Nunca quisieron arreglar. No hubo nada. Algo bueno de ellos, nada. Solamente una mala actuación de su parte cuando estuve internado. Por eso, ahí me dí cuenta que era gente muy mala que, con la Justicia, todo se verá después", indica por estos días haciendo referencia al venidero debate en el marco de la causa que lleva el número 275/2018 y está caratulada, "Elías Hernán Andrés por lesiones gravisimas culposas, agravadas por conducción imprudente y antirreglamentaria de vehiculo automotor (art.94 bis CP)", la cual fue instruída por la doctora Natalia Ramos, y, como particular damnificado, está en manos del doctor Patricio Fossati.

Diego tiene autoridad para referirse a lo que ve en otros accidentes en la actualidad.

Conciencia vial 
Después de protagonizar un episodio vial que conmocionó a toda la región, Diego tiene autoridad para referirse a lo que ve en otros accidentes en la actualidad, "a mí me pasó y, hoy en día, veo que hay mucha imprudencia. No se toma conciencia de nada, tanto en la ruta como en la ciudad y los pueblos. Nadie se da cuenta de lo que puede hacer, hasta que pasan las cosas". 

Su caso emocionó a tal punto que, además de no haber perdido el contacto con la policía y los bomberos, los primeros le dieron un reconocimiento en 2017 y, con los segundos, pasa horas tomando mate todos los días en el cuartel chavense, donde cuando puede, colabora, "participo ayudándolos en las guardias. Cosas sencillas nada más. La verdad es que me cuesta querer salir, pero no puedo. Por eso, los sigo ayudando desde otro lado", señaló antes de hacer una afirmación que asusta, pero indica comprensible, "a pesar de todo, las motos me siguen gustando y, en cuando pueda, me voy a volver a subir a una". 

Si bien en la actualidad está de novio con Melina Fernández, sostiene que se siente muy joven para formar una familia ("me interesa pero siento que todavía no es el momento", comenta), sabe disfrutar de sus amigos y alguna que otra salida, "no soy de salir mucho, pero sé juntarme con amigos a tomar algo. Tomar mate, hacer viajes. Una vida normal", indicó, antes de compartir su visión del futuro, "puedo hacer lo mismo que cualquier persona. Sólo tendría que ver cómo hacerlo. Espero volver y hacer la vida que elegí hacer". 

"´Justo` no sé qué considero en este caso, porque a mí la pierna no me la devuelve nadie.

La elección de Diego siempre fue muy clara y vinculada al cuidado del prójimo. Velar por la seguridad de la gente como policía y prevenir los daños a sus bienes como bombero fueron siempre su vocación. La primera de las actividades tuvo su origen en la carrera de su padre, Sergio Lobos, quien se dedicó a eso durante 32 de sus 54 años, cuando finalmente se retiró, "y el lado de policía, también viene de familia. Lamentablemente, no tuve tanto tiempo en la fuerza, pero era algo que había elegido porque me gustaba", comentó refiriéndose a la actividad que llevaron adelante sus abuelos, tíos, primos y hermanos, "ya viene de sangre", dijo. 

Ya sobre el final, su análisis de lo que consideraría un desenlace justo a esta historia brota de su boca con naturalidad, "´justo` no sé qué considero en este caso, porque a mí la pierna no me la devuelve nadie. Pero por lo menos si, de alguna forma se puede recompensar esto, que se haga. Que (el responsable) vaya preso o de forma económica, puede ser una manera para que se haga Justicia". 

El próximo sábado se cumplirán dos años del hecho en el que Diego Lobos perdió una pierna, pero no le impidió continuar con su vocación de servicio. 

Una forma de ser que ya demostró, seguirá de pie ante la adversidad, al margen de lo que esta vez vuelva a expresar el destino. Zona de los archivos adjuntos