La Ciudad

Enrique Groenenberg

“Bajemos un cambio, en segunda también se llega”

13|01|19 11:16 hs.

Después de un inicio polémico de la temporada fuerte de verano con problemas en el control del cumplimiento de las ordenanzas para las playas de Claromecó, el concejal de Cambiemos, Enrique Groenenberg, apeló al comportamiento de los turistas en general. 


Participó días atrás de una reunión –junto a sus compañeros de bloque- con el director del Ente Descentralizado, Carlos Avila, de quien resaltó “el buen diálogo que se dio en el contexto del análisis sobre las cuestiones más reclamadas como por ejemplo perros en la playa, cuatriciclos, otros areneros y de los turistas que salen fuera de la zona de baño para meterse al agua”.

Para convivir 
"Claromecó se ha hecho muy grande, no es más la villa balnearia. En esta época es una ciudad importante donde lamentablemente nos relajamos todos y nos olvidamos que estamos conviviendo con más vecinos”, explicó. Planteó entonces que “debemos respetarnos, y noto que no lo hacemos lamentablemente”. 

En su mirada sobre cómo se está llevando adelante la temporada en la playa más convocante del distrito, Groenenberg no cargó las tintas contra ningún funcionario del gobierno municipal. 

En cambio habló del comportamiento del turista en general, entre quienes se incluyó. “Somos nosotros, como turistas, que no respetamos a nadie. Somos el ombligo del mundo. Seguimos andando en contramano. Sabemos que la calle 28 empieza en la Costanera y termina en el Vivero. Si te sentás a mirar la cantidad de gente que anda a contramano es impresionante”, describió. 

Y agregó que “sabemos que la calle 30 es desde el Vivero hasta la Costanera. Me aburro de ver pasar vehículos en contramano”. Incluso resaltó que “gente del mismo Claromecó -que sabe que la circulación debe ser así- anda a contramano”.  

“Dios nos protege” 
En relación a la velocidad, dijo que “parece que en Claromecó vale todo, y andamos ligero. Sabemos que la distancia de frenado en la tosquilla debe ser el doble -o el triple- respecto al asfalto. No obstante andamos arriba de 40 kilómetros por hora”. 

“Tenemos la protección de Dios de los accidentes. Evitemos algo que podemos lamentar, y de lo que seguro le vamos a echar las culpas al delegado o a los inspectores, pero nunca a nosotros. Tomemos conciencia”, sostuvo. 

El concejal reparó en una anécdota que se produjo durante esa misma visita en calidad de concejal a la localidad balnearia, y contó que “en Samoa justo nos pusimos a charlar sobre una escalera y le entorpecimos el paso a una persona. Le pedimos disculpas. Y dijo -citando al turista- ‘Noooo yo vengo a descansar acá bajemos un cambio’”. 

En esa misma línea, Groenenberg, apeló a los veraneantes en general y a los vecinos de Claromecó para que “bajemos realmente el cambio porque nos va ir mejor a todos. Van a ser más amenas las vacaciones, para que podamos regresar a la rutina del año de otra manera. Andamos todos en tercera, pongamos primera y segunda que también podemos llegar”. 

Mascotas 
Tampoco dejó pasar por alto el comportamiento con las mascotas en las playas. Para ello contó que en las grandes ciudades las personas “salen a caminar con el perro, con la palita y la bolsita”. Pero resaltó con ironía que “nos relajamos y el perro -aparentemente- deja de hacer caca durante las vacaciones en Claromecó. Entonces no hace falta salir con la palita”. 

Claramente contra la idea de llevar las mascotas a la playa, puso como ejemplo que “los chicos se revuelcan en la arena y lo hacen sobre la caca o la orina del perro”. Pero a favor de la convivencia también mencionó que -como pescador deportivo- no concurre a la zona de baño “para no lastimar a ningún bañista”.