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La Ciudad

Sus concesionarios

Nueva etapa en el ex Barlovento

10|10|18 09:40 hs.

La familia Prado ya está totalmente mentalizada con vistas a un verano que, para sus integrantes, será distinto a los anteriores, básicamente por lo intensidad que tendrá. 


De todos modos, y más allá de los agitados días que viven para tener todo en condiciones en los tiempos previstos, los Prado son dueños de altas expectativas por el desafío en el que están embarcados desde que fueron notificados formalmente como los nuevos concesionarios del ex Barlovento, parador de Dunamar que a partir de esta temporada tendrá una renovada imagen. 

Mientras tanto, los esfuerzos están centrados en trabajar en la puesta a punto de todo lo relacionado al espacio, tanto en su interior como exterior. Y en base a eso, la idea es que desde el 1º de diciembre el tradicional lugar turístico ya esté en pleno funcionamiento.


Rubén Prado dialogó con este diario


La propuesta que oportunamente presentó Rubén Prado, quien es la cara visible del proyecto, superó a las restantes dos que se habían presentado para hacerse cargo de lo que hasta el último verano funcionó como Parador Barlovento. 

“En el caso de esta oferta -por la de Prado-, si bien el monto de inversión era menor al de los otros dos oferentes, era mejor adaptado al medio y a lo que nosotros pretendíamos”, señaló en su momento a este diario Juan Moizzi, director de Turismo.


De cara al verano, los trabajos de acondicionamiento en ex Barlovento van a buen ritmo


En familia 
“Se trata de un proyecto familiar, principalmente de mis hijos. También estará mi esposa. Por supuesto que los voy a acompañar. Sin dudas que será un verano distinto, lejos de nuestra rutina y actividades cotidianas”, aventuró Rubén Prado, reconocido contador público de nuestra ciudad y con paso por varias entidades locales. 

La familia con ADN tresarroyense tiene un especial afecto por Claromecó. “Para nosotros es como si fuera Tres Arroyos”, resumió. Ni bien salió el llamado a licitación, la idea prendió en la familia y a partir de eso se empezó a amasar en el núcleo de los Prado. “Uno de mis hijos propuso meternos en este proyecto. Era para salir de la rutina cotidiana. Fue algo que prosperó. Tuvimos poco tiempo para presentar una oferta y tuvimos que trabajar mucho. La arquitecta María Josefina Menna nos ayudó mucho”, sostuvo. 



El proyecto abarca el desarrollo de dos etapas: una a finalizar para el próximo verano y la restante de cara a un plazo mayor, incluyendo obras de más complejidad que garanticen lo establecido en los pliegos licitatorios. “Para esta temporada, el objetivo es poner al parador en las mejores condiciones posibles. Vamos a buscar brindar el mejor servicio que se pueda. Trabajaremos para darle al turista la mejor prestación”. 

“La idea es comenzar la jornada ofreciendo desayuno, al mediodía un almuerzo de playa y después una cena más elaborada y con producción. Estaríamos abiertos desde las siete de la mañana hasta las cero”, expresó. 

Para darle cobertura a todas las prestaciones pensadas, Prado tiene muy en claro que va a necesitar engrosar el personal, más allá de las tareas que cumplan los integrantes de la familia. “Seguramente vamos a tener que sumar gente. La cocina, lógicamente, la cubriremos con un chef y con los ayudantes que requiera. Tendremos servicio de carpas y de restaurant. La idea es cubrir todos los aspectos”.



Y en ese sentido, agregó: “Arrancaríamos con diez personas. Pero en enero vamos a sumar más gente. Si bien somos muchos de familia, vamos a necesitar no menos de quince personas”. 

El nuevo responsable del ex Barlovento es consciente que, de movida, no todo será diez puntos. “Sabemos que para este verano habrá cosas que no van a estar como uno quiere porque los tiempos apremian. Pero esto es un proyecto a largo plazo. La concesión es por quince años. Este será el primer verano y la gente, seguramente, nos marcará lo que tengamos que mejorar”.   

Puesta a punto 
De cara al verano, los trabajos para acondicionar el interior y el exterior del parador los intensos y sin pausa. “Hay que arreglar todo lo que es madera. El carpintero ya está abocado a eso. Además hay que acondicionar los baños, tanto los de adentro como los públicos.  A su vez, vamos a tener en cuenta la accesibilidad para las personas con movilidad limitada, tanto para bajar a la playa como para llegar al balneario”. 

Por estos días, la cercanía a la temporada es el principal enemigo de los nuevos responsables del parador. “Estamos en permanente contacto con todos, ya sea arquitecto, plomero, carpintero y demás. Durante todo el día pensamos en esto. A su vez, viajamos mucho para allá. La idea es tener abierto el 1º de diciembre. Si no llegamos, abriremos el 8, como segunda opción”. 



En tanto, adelantó que el parador, cuyo nombre para esta temporada aún es materia de análisis en la familia -se definirá en breve-, permanecerá abierto hasta Semana Santa de 2019 y luego cerrará sus puertas. Es para tomar impulso y darle inicio a una serie de obras más complejas. “Después, volveremos en septiembre. Abriremos los fines de semana. Vamos a promocionarlo para que este proyecto tenga vida, más allá de los días de temporada alta”, expresó. 

Con criterio, y sobre todo considerando su experiencia como contador, dejó en claro que la actual coyuntura económica del país es la principal incertidumbre que tiene. “Los presupuestos se modifican, al igual que los números. Hay que buscar precios y ver cómo se sale de esta situación”.  

Mensaje 
Sobre el cierre, y antes de mostrar su agradecimiento a la Municipalidad, y principalmente a la Dirección de Turismo a cargo de Juan Moizzi, Prado envió un mensaje más que alentador para residentes de Claromecó y turistas que eligen las arenas de Dunamar para vacacionar. “Nosotros, al sentirnos parte de la localidad, vamos a hacer todo con mucho amor y la mayor dedicación”, concluyó.