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Opinión

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Fin de fiesta

24|09|18 00:38 hs.

Ayer se cerró una nueva Fiesta de la Primavera. Esa idea de más de 40 años que tuvieron el “Oso” José Luis Suárez y su grupo de amigos, de trasladarse a Claromecó para celebrar la llegada de la estación más esperada del año. Ya de por sí los festejos tienen características particulares, como la presencia de adolescentes casi siempre solos, en una misma casa durante varios días. Pero este año la fiesta tuvo características bastante particulares, que no se habían dado otros años, o se habían evidenciado en menor medida y ahora fueron tendencia. En principio, los chicos llegaron más temprano que nunca, ya desde el fin de semana pasado había movimiento, cuando en realidad la celebración comenzó recién a mitad de semana. Esto provocó que se sucedieran hechos vandálicos y algunos desmanes, difíciles de prever justamente ante el adelantamiento descripto. Desde el miércoles en la noche, cuando comenzó el operativo de seguridad preparado para la fecha, la situación se tornó más manejable. No faltaron las críticas y los debates, generalmente en redes sociales, sobre el accionar de los adolescentes y las quejas por el excesivo consumo de alcohol, la falta de controles, y el rol fundamental de los padres.


Otro aspecto sobresaliente fueron las previas multitudinarias. Casas particulares literalmente tomadas por centenares de chicos. En algunos casos se llegó a calcular alrededor de 200 en un mismo espacio físico. Tras varias quejas por ruidos molestos hasta altas horas de la madrugada, las autoridades procedieron a desalojar un par de estos lugares, e incluso multar a los adultos responsables de la vivienda. 

El consumo de alcohol volvió a estar a la orden del día, sobre todo en el principio de la semana donde aún no había operativo de seguridad. Un caso llamativo fue el de un adolescente que fue interceptado por las autoridades, al que se le decomisó un bidón de 10 litros de bebida alcohólica. Como quien camina por la calle porque se quedó sin combustible, pero con otro contenido. 

Algo también llamativo fue que los propios chicos de Claromecó también alquilaron casas. No en todos los casos, pero hubo muchos grupos de adolescentes locales que rentaron una vivienda o cabaña para pasar la semana, fuera de sus domicilios estables. 

Y a todo esto debe sumarse la propuesta conocida como Más Mate, Menos Alcohol de La Playita del Medio. Como dijo el propio Julián Lamberti a LA VOZ DEL PUEBLO días pasados, se trató de una intención, de dar un mensaje. Si bien no es factible decir que se eliminó el consumo de alcohol en horas del día, la idea fue comenzar a ofrecer otro contexto, otro entorno, aprovechando la llegada directa que el boliche tiene con los chicos. El gesto fue muy bien recibido por la comunidad y las autoridades que apoyaron la iniciativa sin dudarlo. La movida generada fue de menor a mayor, con poca gente el primer día, pero masiva a partir del viernes, y obviamente multitudinaria sobre el fin de semana. Lo más destacable es que se generó un espacio diferente, familiar, ameno y a la vez divertido. 

Seguramente habrá que repetir la experiencia, fomentarla y sumar actores, corrigiendo errores que podrían haberse sucedido. Y el párrafo final es para el debate que sobrevoló toda la semana en Claromecó: el rol fundamental de los padres. El cambio a una fiesta más sana y menos peligrosa es con ellos asumiendo que si hay un problema, son parte del mismo. No se trata de convertir la Fiesta de la Primavera en un retiro espiritual, sino de darle otro marco, no tan polémico ni riesgoso, aprovechando que la misma gente de la nocturnidad dio el primer paso.