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Opinión

Psicología

La primavera… ¿cómo te afecta?

23|09|18 11:30 hs.

Por Claudia Eugenia Torres


Ya la podemos sentir, está en el ambiente… la olemos, la vemos, la podemos percibir con todos nuestros sentidos. Llegó para quedarse como lo hace anualmente, se impone sin pedir permiso… 

¿Cómo la recibimos? ¿Nos afecta de alguna manera, produce algún cambio en nuestro ánimo? Entre nosotros… ¡la primavera! 

El relato tradicional que nos dice que es en este momento donde todo renace y la gente se enamora, tiene una base histórica real que nos viene de las sociedades agrarias donde había una relación estrecha con la naturaleza. La tierra debía dar sus frutos y las mujeres, hijos. El hombre es una combinación de naturaleza y cultura, es decir, que la conducta humana no es puramente instintiva. 

La respuesta a alguno de estos interrogantes parecería ser positiva, los cambios estacionales también influyen de diferentes maneras, no sólo en nuestro ánimo y humor, sino también en nuestro organismo. 

La llegada de la tan esperada estación de las flores y los aromas más persistentes produce, junto al alejamiento de los días grises y fríos del invierno, mayor intensidad lumínica, mayor temperatura, mayor cantidad de horas de sol y variaciones de los niveles de humedad y presión atmosférica, factores que alteran los ritmos circadianos, que tenemos los seres vivos y nos preparan para el día y la noche. 

Este incremento de la luz, provocado por el aumento de la radiación solar, trae aparejados cambios hormonales importantes que afectan el estado emocional de las personas, se puede observar un aumento de la melatonina (hormona que se encarga entre otras cosas de regular nuestro “reloj biológico”, ya que nos hace conscientes del tiempo y sus ciclos. Nos provoca sueño por la noche, cuando aumenta la cantidad de melatonina en nuestro organismo, y nos hace despertar por la mañana cuando disminuye) y la serotonina (neurotransmisor que trabaja para el sistema nervioso. Tienen una íntima relación con la melatonina y nuestro estado de ánimo ya que incluso ha sido catalogada como la clave de la felicidad). 

Con la llegada de esta estación, nos podemos sentir alterados, ya que favorece la liberación de serotonina, dopamina, oxitocina, hay un incremento de la absorción de vitamina D que favorece el aumento de la testosterona. 

Estas hormonas, junto a otros factores producen a su vez el aumento de la vitalidad, la alegría, la energía, la sexualidad y por ende la fertilidad. 

El buen tiempo y el día más extenso traen aparejados las ganas de realizar actividades al aire libre y un aumento de la socialización. 

En algunas personas se eleva el humor de manera favorable y en otras se altera desfavorablemente. 

Como siempre decimos, somos seres únicos e irrepetibles, por lo tanto cada uno de nosotros tomaremos estos cambios de modos diferentes, no siempre será de manera positiva. 

El aumento de temperatura hará que se exponga nuestra piel, la ropa es más liviana y de esa manera quedamos expuestos, algo que no a todas las personas les resulta grato.

Lo que para algunos es una ventaja se constituye para otros en un grave problema que afecta a aquellos que tienen dificultad para relacionarse, como por ejemplo los que padecen fobia social o los tímidos e inseguros acomplejados con su propio cuerpo, aumentan su padecimiento, lo mismo que en pacientes que padecen agorafobia, o temor a los espacios abiertos. 

También tenemos que hablar de un trastorno leve y pasajero que se da cuando nuestro cuerpo no se adapta correctamente a los cambios de estación. Algunas personas se muestran más vulnerables y presentan síntomas depresivos como hostilidad, cansancio generalizado, irritabilidad, labilidad emocional y alteraciones del sueño. También se podrían mostrar frustrados, desanimados, aburridos, fatigados, y con menos autoestima y autoconfianza. Sobrevaloran la realidad, tienen una frágil visión de la vida, omiten soñar, ilusionarse o tener una postura proactiva y positiva. 

Lo que se recomienda para contrarrestar lo anterior son caminatas al aire libre, disfrutar el clima, mantener una buena alimentación rica en frutas y verduras de estación, e intentar llevar una vida ordenada. 

Como pudimos ver brevemente, cada uno se adapta a estos cambios de maneras muy diferentes. 

Este cambio estacional lo podríamos tomar como un tiempo de acción, de renacimiento, aceptemos las modificaciones externas y sobre todo las internas, disfrutemos en lo posible de ellos y respiremos profundo… que la primavera ya está aquí.  

Lic. Claudia Eugenia Torres

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