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Opinión

Carta de lectores

El desafío de los adultos por una adolescencia inclusiva

19|09|18 11:36 hs.


Señora directora: 
Los papás de hijos con discapacidad atravesamos varias tormentas, por usar una metáfora meteorológica de moda. A la etapa inicial de encontrarnos con la problemática le sigue un reacomodamiento de las expectativas, generalmente a los porrazos, y más tarde o más temprano sobreviene el momento en que nos damos cuenta que nuestros hijos son como todos, como cualquiera, y si por caso no lo hemos advertido, ellos nos lo harán saber con sus planteos y sus necesidades. 

Este camino de varios tumbos solemos compartirlo con otros padres, porque si el miedo, el desconocimiento –pero también la alegría- se ponen en común, suele resultar más sencillo enfrentar los múltiples campos en los que nos toca jugar casi siempre como principiantes. Compartimos las poquísimas propuestas inclusivas que hay en Tres Arroyos, los consultorios médicos, las reuniones interminables en las que a veces se consigue algo y casi siempre terminamos hablando de nosotros mismos y nuestros problemas, en fin… Estamos, muchos de nosotros, juntos pero también bastante solos. 

Estamos bastante solos frente al desafío no menor que implica contribuir a la construcción de una sociedad más inclusiva, desafío que deberíamos compartir con otros padres a los que simplemente, por distintas cuestiones que quizá no vale la pena abundar, les ha tocado en suerte tener hijos de los que llaman “convencionales”. Por eso cuando hace unas pocas horas me encontré con una mamá con la garganta anudada y los ojos llenos de lágrimas, me pareció oportuno hacerle saber a la comunidad el camino en el que estamos. 

 Esta mamá, que no tiene nada de épico ni particular porque entiendo que por nuestros pibes luchamos todos, simplemente quería que su hijo pudiera compartir algunas horas de mate y paseos en Claromecó con sus compañeros de curso. Lo propuso vía Whatsapp, un medio que nos acerca a nuestros chicos, y recibió por respuesta que “nadie puede hacerse responsable de él (de su hijo) porque se consume mucho alcohol, incluso durante el día”. 

 Es evidente que son unas cuantas las cuestiones que nuestros hijos nos ponen frente a los ojos y que merecen nuestra atención más urgente. Como hay quienes ya han puesto su esfuerzo, que personalmente no creo suficiente pero eso es parte de otra discusión, en controlar el abuso de sustancias y trabajar sobre sus consecuencias, yo los invito a todos a pensar estrategias para lograr una adolescencia más inclusiva. No podemos pedírselo a ellos, que buscan formar grupos, parecerse a, aglutinarse según sus semejanzas e intereses comunes como es propio de su edad. Es una responsabilidad nuestra. 

Andrea Elgart DNI 21.589.852  

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