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Opinión

Por Pablo Garate

Educación, algunas cuestiones actuales

11|09|18 11:09 hs.

Por Pablo Garate* 


Uno de los debates centrales que determinará, sin dudas, los próximos años en nuestra provincia y país, es el educativo. Discusión siempre teñida de la coyuntura, circunstancia que no permite visualizar con claridad los principios y fundamentos que movilizan a las distintas agrupaciones políticas. 

Por eso, consideramos válido y oportuno, explicitar los nuestros. 
- Creemos en la relevancia y sustancia de la educación pública, como igualadora de oportunidades y como ámbito de consolidación de la práctica, vivencia y consolidación de los valores democráticos. 

- Sostenemos que la escuela debe volver a convertirse en lugar de reunión formativa de estudiantes de distinta condición social, y conformarse a su vez, en un espacio diverso, inclusivo y plural, de transmisión de cultura. 

Para ello se requiere de una planificación en política educativa consistente y moderna, que convine lo nuevo y lo probado con éxito en el tiempo, en materia pedagógica en nuestro país y el mundo. En esta línea de razonamiento, es imprescindible invertir en infraestructura y recursos técnico 

- pedagógicos, potenciar y aumentar la cualificación de los Institutos de Formación Docente y las escuelas, “desaplanar” el salario docente, profesionalizar la tarea de los maestros y profesores y en consonancia, fortalecer el liderazgo de los equipos directivos escolares. En resumidas cuentas, se trata de prestigiar social y económicamente la actividad educativa. 

La política actual va en desmedro de lo que señalamos. Un ejemplo claro de ello lo constituye el cierre de cursos en escuelas porque tienen pocos alumnos, cuando en realidad el problema de fondo es la deserción escolar y las razones socio – económicas que la producen. No sobran aulas, faltan los alumnos que no asisten a ellas por problemas vinculados a la pobreza y la exclusión social. 

En este tema, como en otros, el gobierno piensa con una lógica de gasto una política pública que consiste en inversión, inversión y más inversión. Por supuesto que hay que medir los resultados de ese dinero invertido, pero en materia educativa, la lógica empresarial, produce lo que se potencio estos últimos años: un fracaso rotundo de la política educativa. Lo educativo combina dimensiones cualitativas y cuantitativas. Y las primeras son más relevantes que las segundas. Cualquier especialista en la materia rubricaría esta afirmación. 

Estamos ya a comienzos del último trimestre del año y el conflicto salarial docente sigue irresuelto. Las razones son más simples que lo que la opinión pública imagina: el Gobierno, más allá de las palabras no valora el trabajo y el compromiso cotidiano de miles de docentes. Si se sostiene que la educación es el futuro, ¿no el lógico que los mayores esfuerzos de una administración se centren allí? 

Por otro lado, las declaraciones de la gobernadora, días atrás, en relación a la educación universitaria, no resisten ningún análisis con cierto rigor intelectual. La combinación virtuosa de educación pública de calidad y un sistema universitario sostenido en sus tres pies históricos: docencia, investigación y extensión, que fortalezca sus vínculos con el aparato productivo y tecnológico de la provincia y el país, sin dudas son motores de un crecimiento económico con inclusión social. 

Desconocer esa relación, como mínimo, conlleva un riesgo para el futuro de miles de jóvenes. Que más clara confesión de una visión exclusivista de la educación el decir que “nadie que nace en la pobreza hoy, llega a la universidad”. La educación merece un acuerdo amplio, consistente, prioritario, de cara al futuro. Como toda política de Estado requiere una mesa nutrida de argumentos, pero con una meta clara: salir de una vez por todas de la trampa del mes de inicio de clases. 

Municipalmente, pensamos que el Fondo de Financiamiento Educativo, como lo han expresado los Ediles de nuestro espacio, debe fijar sus prioridades por medio, también, de una Mesa Asesora, amplia y plural. De este modo, se incorporarán las voces que hacen la escuela día a día, evitando la utilización política del mismo. 

El Estado somos todos, no el gobierno que temporalmente lo administra. El Observatorio de la Educación, con un trabajo formidable y profesional, ha puesto blanco sobre negro en lo relacionado a la desigualdad en cuanto al acceso a la educación en nuestro distrito. 

El gobierno local debería tomar nota de sus conclusiones. Hay escuelas a metros del Palacio Municipal en donde muchos estudiantes se forman para hacer esta ciudad cada vez mejor. No estar al tanto de lo que ocurre allí educativamente hablando, como tampoco con lo que ocurre más lejos y en las localidades, es un déficit de gestión crucial. Vivimos en una sociedad donde la información y el conocimiento son vitales, más todavía en una ciudad como la nuestra, que requiere una gestión más moderna, flexible y dinámica.

Es por ello que día a día, desde la Legislatura Bonaerense presentando proyectos, por medio del diálogo con vecinos y funcionarios, y debatiendo con transparencia de cara a la opinión pública reafirmamos nuestro compromiso con la educación pública de calidad.

*El autor es Abogado y Legislador Provincial. Es Vicepresidente de la Comisión de Educación de la Legislatura Bonaerense