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Opinión

Psicología

Jubilación: momentos de cambios

09|09|18 12:19 hs.

Por Claudia Torres (*)


Llegó ese momento tan deseado, tan esperado por años, ese instante donde ya no tenemos que cumplir horarios. Con todo el tiempo libre para poder decidir qué hacer con nuestras horas y días, donde ya no será necesario esperar al fin de semana o las vacaciones para disfrutar de todas aquellas cosas que nos gustan hacer… llegó el momento de la jubilación o retiro del trabajo. 

 Años esperando que llegue este día y sin embargo, desde hace un tiempo, quizás no nos sintamos tan entusiasmados con esta nueva situación. Jubilación proviene del latín "jubilare", que significa gritar de alegría. Ahora bien, podríamos preguntarnos: ¿En todos los casos el jubilado "grita de alegría" cuando deja de trabajar? 

Tal vez no todos estén tan contentos y satisfechos de llegar a este punto. Una de las principales crisis que es preciso afrontar en la edad madura es la originada por la jubilación. Su impacto depende del significado que tenga para la persona que la vive y éste, a su vez, del valor que el individuo otorgue al trabajo para definirse a sí mismo y en relación al valor que conceda a otros posibles papeles que pueda desempeñar después de la jubilación. 

Este periodo puede originar en algunas personas una fuerte sensación de vacío, pérdida de intereses, ausencia de objetivos y una reducción de la actividad. Superar estos problemas es uno de los principales requisitos para favorecer la calidad de la vida durante la etapa posterior. 

En algunos casos el impacto de la jubilación es tan fuerte que puede llevarnos a la depresión u otros trastornos psicológicos; es por eso que es muy recomendable para quienes se jubilan el mantenerse activos e involucrarse con la comunidad, sociabilizar es muy importante en este momento. Otra de las razones de preocupación suele ser el ajuste económico, ya que al jubilarnos debemos aprender a vivir con menos de lo que estábamos acostumbrados, y esto, evidentemente, puede resultar muy difícil. 

En algunos casos muchas personas se ven forzadas a buscar trabajos de medio tiempo u otros medios para generar ingresos extras que ayuden a cubrir los gastos mensuales. La transición se puede llegar a producir de una manera más amena cuando la jubilación no es forzosa. 

Quienes se jubilan voluntariamente suelen diferenciarse de los que lo hacen por obligación en que han planificado más activamente la nueva situación, tienen una actitud mucho más positiva hacia el incremento del tiempo libre que supone, viven con satisfacción los cambios sociales y económicos que con ella se relacionan y tienden a desarrollar otras actividades que antes no podían llevar a cabo. 

Esta, definitivamente es una etapa en la que se suelen sentir diferentes emociones como miedo, alegría o tristeza, nostalgia por los tiempos pasados, e inclusive, algunos comienzan a padecer dolencias y a tener cualquier tipo de malestares físicos. Para algunas personas, la jubilación es tomada con mucho optimismo, como el muy merecido descanso y a la vez la oportunidad para hacer cosas nuevas. 

Suelen manifestar un sentimiento de libertad, se sienten dueños de su tiempo y lo utilizan para realizar distintas actividades, lo que les permite una rápida adaptación al cambio y logran disfrutar esta nueva fase de su vida. 

Otros, aunque su primera reacción ante la jubilación pareciera ser positiva, rápidamente son invadidos por cierta nostalgia, debido al cese de una actividad laboral. La actividad laboral suele ser uno de los aspectos fundamentales que las personas asumen para definir su identidad de manera que ahora no es “Pedro el portero”, “Manuel el jefe de …”, “Ana la maestra”, “Alicia la secretaria”, etc. y queda como si le hubieran robado su identidad. 

El término identidad, también alude a la conciencia que la persona posee de sí misma y que la convierte en alguien distinta a los demás. Es momento de reencontrarse con muchos “yo soy” que siempre han existido, pero que no consideraba en su definición como persona. 

De manera que ha de empezar a identificarse no sólo como el “jubilado de…”, sino a darle más fuerza a su identidad reconociendo que es una persona, un padre, abuelo, miembro de una familia, miembro de una sociedad, y tantas otras que igualmente lo definen y definirán como persona. 

Es importante tomarse un tiempo para reflexionar sobre todo lo que cambiará y sobre las muchas cosas que una vez jubilado se pueden empezar a hacer. Recordemos que es una larga etapa la que se está iniciando. 

Entre otras cosas es recomendable: 

- Mantener una vida físicamente activa. Desde caminar, hasta practicar cualquier disciplina deportiva acorde con las condiciones de la persona. 

 - Actividades como leer, mejor aun incorporándose a círculos de lectores donde se comparten y discuten los temas leídos, sacar crucigramas, escribir, e incluso iniciar nuevos estudios. 

- Comenzar con esas actividades que siempre se quisieron realizar pero que el poco tiempo disponible no lo permitía, como ir al cine o teatro, eventos deportivos, etc. 

- Aprender nuevas disciplinas que no teníamos tiempo de hacer, por ejemplo, ese curso de pintura o jardinería que siempre dejábamos para después. Dependerá de cada uno de nosotros como llevamos adelante esta nueva etapa que comienza, para que resulte gratificante y nuestra calidad de vida sea cada vez mejor.


Claudia Torres


 (*) La autora es licenciada en Psicología (M.P: 40256) 
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