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Desde la Redacción

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Incontinencia en Facebook

09|09|18 09:50 hs.

Ismael Ramírez tenía 13 años. El lunes pasado por la noche recibió un balazo mortal en el pecho en la localidad de Sáenz Peña, provincia de Chaco. Las primeras informaciones indicaron que fue herido en medio de enfrentamientos entre un grupo de personas y la Policía, durante un intento de saqueo. Luego el fiscal Marcelo Soto dio a conocer que la bala que lo mató salió de un arma casera, "una escopeta o tumbera". 


Otro menor de 14 años fue herido en un ojo y lo trasladaron para su atención médica al Hospital Perrando de Resistencia. En Facebook, circula un escrito que en el encabezado señala "Comunicado del pueblo qom de Sáenz Peña, Chaco" y puntualiza: "Nosotros no fuimos a saquear nada. El supermercado nos retuvo la tarjeta alimentaria. No querían darnos mercadería de nuestra tarjeta alimentaria por tema precios. Luego fuimos a protestar y nos reprimieron violentamente gente particular, policía local y federal. Murió un joven de 13 años, un bebé de seis meses y hay muchos heridos". 

El comunicado no lleva nombre o firma al pie. María Dora, periodista del Diario Chaco y corresponsal en Sáenz Peña, aseguró el miércoles que el comunicado es falso. Al día siguiente, la cacique Celina Demay, en declaraciones al diario Tiempo Argentino, también hizo referencia a "la retención de tarjetas alimentarias" y contó que en una de las viviendas ingresó la policía montada "con tanta violencia que una mamá que estaba con su bebé fue golpeada y el bebé cayó al piso". 

A diferencia del escrito mencionado, no habló del fallecimiento de un bebé y tampoco de la existencia de muchos heridos. "Lo que estamos reclamando ahora es que por favor dejen de difundir que el pueblo originario está saqueando e incitando a la violencia. Es mentira”, subrayó Demay. 

Por su parte, el ministro de Gobierno de la provincia de Chaco, Martín Nievas, dijo que la víctima “no formó parte de ninguna refriega sino que tuvo el destino de cruzar por la zona y ser alcanzado por un proyectil". 

Mientras que Carlos Barsesa, ministro de Seguridad provincial, indicó que "creemos que el arma no corresponde de la Policía. Hubo disparos de civiles, y de gente del súper". 

Por supuesto, hay diversas declaraciones sobre lo sucedido. De funcionarios, legisladores, el fiscal, allegados a la familia, miembros de la comunidad qom, entre otros. No es prudente apurar conclusiones, porque la Justicia está investigando.

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La muerte de un chico es un drama. No fue a raíz de una enfermedad. Tampoco consecuencia de un hecho trágico e inevitable, como un sismo, un tornado, una feroz tormenta. Murió por la violencia. Hoy, Ismael Ramírez debería estar con sus amigos, jugando al básquet, leyendo, estudiando o compartiendo una actividad con su familia. Es una imagen del país que duele, más allá del origen de la bala y de las responsabilidades que corresponde determinar sobre el hecho. 

"Queremos aclarar que las fotos que están haciendo circular de un pequeño con un arma no corresponden a Ismael. El era un chico que iba a la escuela todos los días, no tenía tatuajes y anoche pasaba por el lugar y fue alcanzado por esta arma", afirmaron el martes su madre Alejandra Chiara y su tío Raúl Aguirre. 

Se perdió una vida. Lo más preciado. La familia merece que el tema se trate con respeto y cuidado.  

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Pero la mezquindad siempre aparece. La especulación pequeña, que no hace más que desnudar la dimensión chiquita y el vuelo tan bajo de sus autores. Hay quienes no pueden salir de la trinchera ni siquiera cuando muere un chico. Tiran la víctima hacia la trinchera de enfrente y parece que sólo les importa tener razón. Imponerse. Incluso, si lo consideran necesario, descalificando. "Nosotros estamos en el lugar indicado. El de la verdad. Es culpa de ellos. ¿Vieron?". Tal es la línea de pensamiento. 



El concejal Martín Garrido, en su cuenta de Facebook, se expresó en tal sentido cuando escribió lo siguiente: “Ahí lo tenés... Mientras Carrió dice divertirse con la crisis, mientras Macri, Vidal y toda la manga de impresentables pegan volantazos, mientras la UCR vuelve a ser cómplice, un pibe de 13 años es asesinado... "Por pobre, por ‘cabeza’, por tener hambre, mataron a un pibe... Esto es la derecha, esto es lo que representan Meo Guzmán, Aprile, Rodera, Espeluse y Groenenberg en nuestra ciudad... #CambiemosEsMuerte”. 

¿No se puede salir al menos una vez, ante el drama, de esta lógica? La reflexión sería exactamente la misma si un integrante de cualquier otro espacio político, incurre en una actitud similar. ¿Tiene algún sentido repasar los hechos de violencia y las muertes en cada gestión de gobierno democrático ya sea de la UCR, el PJ, la Alianza, el FpV o Cambiemos? Hay límites que aquellos que cuentan con un cargo o asumen un mandato popular tendrían que conocer y respetar. Al menos, si ejercen la tarea confiada por los vecinos con responsabilidad. 

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Es tiempo de las instituciones. Que la familia de Ismael Ramírez pueda conocer lo que pasó y en consecuencia, la impunidad –triste protagonista en muchos casos- se retire derrotada. El desempeño de la Justicia será clave. 

También es tiempo de afirmar al país, en una realidad que lo vuelve frágil, sobre pilares que unan a la sociedad. Tales como, por ejemplo, preservar la paz social; pedir que se orienten las medidas de asistencia y los recursos necesarios a evitar el hambre (cuando un tercio de la población está en una situación de pobreza); y que se completen todos los mandatos que el pueblo consagró en las urnas.

¿O acaso alguien bien intencionado se puede oponer?. Por el contrario, el mensaje en Facebook de Garrido puso a una víctima adolescente al servicio de una lógica de trinchera y grieta política. Reacciones que no hacen bien y están lejos de contribuir a una mejor convivencia.