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Todo lo que siento, todo lo que puedo

31|08|18 10:34 hs.

Héctor Haag escribió “Lo que quiero, lo que puedo, lo que siento”, así el nombre del libro que hoy presentará el tresarroyense en el Museo Mulazzi a las 18.30. 


Entrevistado por LA VOZ DEL PUEBLO el autor explicó que el libro es su autobiografía contada desde su discapacidad, situación por la que se tuvo que abrir camino en la vida de maneras “poco ortodoxas para salir adelante”. 

“No es que el mundo sea malo sino que no ha sido concebido para gente con discapacidad”, explicó Haag y, agregó, “las minorías tenemos más tropiezos a la hora de encarar la vida en un mundo en el que las mayorías son las que la forman”. 

Lo que puedo 
Héctor le dijo a este diario que entre aquellas cosas que puede hacer, una fue la de independizarse laboralmente “que es bastante”. El autor nació en la calle Bolívar al 900, y se define como “un chico de barrio; que se formó jugando a la bolita, que juntaba vidrios para hacerse un peso, que andaba por los baldíos”. 

Hizo sus estudios primarios en la Escuela N° 24 y los secundarios “incompletos” en el ex Colegio Nacional. Terminó tercer año sin llevarse ninguna materia, pero no siguió porque le gustaba la mecánica. “El impedimento físico hizo que no pudiera ir a la Escuela Técnica que quedaba muy lejos de mi casa, además de tener doble escolaridad, algo que fue imposible para mí”.

El gusto por los autos definió su profesión, pero a los 16 años “los fierros y los cables” lo formaron. Desde esa edad trabajó con motores eléctricos que fue su actividad hasta hoy, “llevo 42 años con el alambre de cobre”. 

Veinte años antes, Héctor escribió -por iniciativa de su kinesióloga en Necochea- una nota para una revista sobre discapacidad. Esta afición que compartía con los fierros la desempolvó cuando hubo un “parate laboral”, entonces en esos tiempos que no trabajaba empezó a escribir una autobiografía de su década vivida en Necochea, pero no fue editada porque no tuvo los fondos. 

Héctor lee desde que era niño, empezó con historietas, luego libros como “Aeropuerto”, “Papillión”, “El Exorcista” y actualmente desarrolló mayor afición por los libros de psicología. 

Lo que quiero 
“Llega un momento en el que uno piensa que la experiencia que tuve, tendría que trascender para que le sirva a los jóvenes, la buena y la mala”, expresó Héctor. Además agregó: “creo que a todos, alguna vez cuando leímos algo nos hizo bien. Por eso ojalá algún lector se inspire en alguna frase de mi libro”.

Lo que siento 
A los 58 años siente que haber escrito el libro fue una experiencia muy buena, incluso mientras lo hacía. “Me encontré buceando en los años de la infancia, los juegos con mis amigos, fueron vivencias muy fuertes, por eso me encontré con la emoción correspondiente a cada situación que recordé”. 

Por lo que consideró que “fue muy bueno haberlo escrito y más cuando se materializó”.

Para lograr la edición hubo muchos aspectos que confluyeron, “el tiempo que permitió además de escribir tocar la guitarra, siempre que hay poco trabajo, empiezo a escribir”. Su primera autobiografía fue de mucha catarsis, “la mayor parte del libro está escrita desde un lugar muy enojado”, por lo que la diferencia con el texto que presenta hoy en el Mulazzi es que “lo escribí en una situación emocional más serena”. 

Héctor declara que siempre fue fiel a sus pensamientos y creencias sin importar lo que hagan o digan los demás. “Pagué un precio por ser coherente conmigo, seguir lo que sentí, sin dejarme llevar por modas o la corriente. El precio es que muchas veces uno se queda solo”, manifestó en el autor de este libro que pretende reflejar sus vivencias desde la mejor perspectiva de la vida.