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Opinión

Cristina logró su objetivo

Bonadío versus realidad social

26|08|18 12:41 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello


En no pocas oportunidades, especialmente en la Argentina, suele ocurrir una extraña metamorfosis que atrapa a los seres humanos, de cómo analizar los diferentes acontecimientos que incluyen en sus vidas. 

Cuanto más complicadas son las situaciones, estas suelen provocar reacciones de diferentes características, que cada uno adecua, normalmente, a su desenvolvimiento personal, a cómo afecta su núcleo privado (familia), de qué manera se proyecta a su actividad y finalmente cómo impacta en su comunidad. 

Todo esto constituye, en síntesis, que nos remontemos, cada uno con su impronta, y con derecho innegable a opinar: bien, regular o mal sobre el desarrollo de lo que acontece en todos los ámbitos, públicos y privados, de las municipalidades, provincias y nación. 

Hasta allí pareciera que todos jugamos con las mismas cartas en una partida regida con justicia, igualdad de oportunidades en el salón de la democracia, establecida en toda la geografía nacional, al menos esto debería ser el deseo cumplido de una sociedad. Y es en este contexto que nos ocurre exactamente a la inversa. 

Generalmente nos suele pasar a los humanos, mientras ejercemos nuestro descanso con el sueño, que en su transcurso no acontezca una pesadilla, con desagradables episodios. El despertar nos trae el alivio de que la realidad nos devuelve la tranquilidad. 

El allanamiento a las propiedades de la ex presidenta le brindó la oportunidad de ganar la escena política. Exigió (chicana) condiciones para aceptarlo, y al final lo votó


En el desenvolvimiento político argentino actual ocurre exactamente al revés, soñemos lo que soñemos, la pesadilla se produce cuando despertamos y debemos enfrentar la realidad que transitamos políticamente. 

El Gobierno, entre preocupado y a veces desesperado, vuelve a desarrollar una estrategia de confrontación con la ex presidenta Cristina Kirchner, apuntando contra la construcción de su gobierno corrupto, extendiendo la acusación al peronismo. 

Con decisión, más de impotencia que de realidad comprobada, abarco ancho, acompañado por una prensa capitalina, pauta por medio, televisión, diarios, radios, destinada a golpear a su adversario político con la apertura de una “caja de Pandora”, cuya implicancia no sabe cómo terminara. 

Los cuadernos 
La aparición de la mujer de un chofer con los cuadernos “Gloria”, cuyos originales prometió posteriormente entregar su marido, después de ir a buscarlos a su vivienda. La búsqueda culminó en un mediático operativo que resultó un fracaso. Una posterior confesión del “parlanchín” denunciante reveló que los había quemado en la parrilla de la vivienda. Todo muy “raro”. 

Ante mi consulta a un juez amigo, señaló que la justicia no acepta peritar copias. Poco a poco los cuadernos perdieron vigencia. Siguió el operativo judicial con la implicancia de socios, arrepentidos, ex funcionarios, empresarios, presos, liberados, después lo de siempre, la selectiva elección del juez Bonadío para liberar o encarcelar. Al primero que dejó libre, Angelo Calcaterra, primo del presidente Macri. 

Esto no es novedad de la justicia argentina, este magistrado fue designado juez a “dedo”, muestra en sus decisiones siempre a favor del gobierno de turno, cuando por ejemplo dictaminó la falta de mérito, en 1990, de una causa por enriquecimiento ilícito del doctor Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández. Ni hablar de la reaparición del doctor Oyarbide “trabajando” de víctima, otra muestra deshonrosa de la “justicia argentina”. 

Claro, Bonadío, en prevención de lo que pudiera suceder en el país, ya adelantó el pedido y obtuvo su jubilación. La estrategia política de Cambiemos, que hizo fracasar con el tema aborto las expectativas esperadas, propinando un innecesario costo político para el señor presidente, y que nuevamente lo expone, esta vez de manera preocupante, ante una opinión pública, que en todos los sectores dinámicos nacionales, advierte la difícil situación económica y social, complicada seriamente, que transita el país. La política no adhiere a la gente, ni a las personas. 

Es sólo un instrumento de la actividad humana, un muy importante factor para decidir. El doctor Pablo Tonelli, legislador e importante operador oficial en la Justicia, amigo personal de Angelici, se encuentra incentivando una denuncia contra el juez Ariel Lijo, iniciada por la doctora Carrió, por mal desempeño en sus funciones y enriquecimiento ilícito por poseer, según la denuncia, un stud de caballos de carrera y otros bienes en sociedad con un hermano. 

De repente el doctor Tonelli recibió un llamado telefónico del centro del poder, que le solicitó “terminar” con la denuncia. En 24 horas el susodicho decidió que no existía ninguna prueba sustentable contra el juez y se archivó la denuncia. No conozco, hasta ahora, reacción de la señora Carrió. 

Lo que sí parece interesante destacar, que en el juzgado del doctor Lijo se encuentra radicado el expediente de la denuncia contra Franco Macri, por su gestión en el Correo Argentino. A esta altura de la política nacional, la realidad es la única verdad. La gente se maneja con el sentido común, y a este no hay “operativo” que lo desvíe de lo que ve y palpa personalmente y en su entorno. 

Vidal – Magario, entre ellas está la discusión política futura. Podrían tener fuera de la política un interlocutor común, por suerte para ellas, lejos de Macri y Pichetto


Ninguna mayoría a favor de Vidal en la provincia de Buenos Aires cree en su participación en el grave hecho político de los aportantes “truchos” en la última campaña electoral. Tampoco ningún kirchnerista acepta los cargos contra Cristina, por entenderla víctima de una persecución política del Gobierno.

La gobernadora bonaerense trabaja personalmente, da la impresión de haber entendido. Piensa que su gestión superó la de Scioli y nunca baja los brazos. Intuye que su presencia física, debe sustentar sus aspiraciones de reelección. Conoce la realidad social del conurbano y las causas que la provocan, que ella no propició, pero cuyas consecuencias sufre. 

La política en esos niveles de poder siempre es complicada. Vidal – Magario, entre ellas está la discusión política futura. Podrían tener fuera de la política un interlocutor común, por suerte para ellas, lejos de Macri y Pichetto.  

Kirchnerismo 
¿Por qué los seguidores y militantes kirchneristas le tienen que creer a una justicia influenciada oficialmente? ¿Por qué le tienen que creer a un Gobierno con casi tres años de gestión que ha producido hasta ahora: promesas incumplidas, pronósticos equivocados y medidas que castigan con inflación, endeudamiento, desempleo, más pobreza, recesión económica, que muestra mayor riesgo país y que pretende culpar de sus fracasos al gobierno anterior, a la crisis turca o a la meteorología económica (que no existe)? 

-La única verdad, la culpa de lo que ocurre al pueblo y a la sociedad argentina, es producto de un plan de ajuste, impuesto por el FMI, que está arrinconando al país a un futuro imprevisible y de consecuencias no deseadas. 

Esto piensa el kirchnerismo, y también cada vez más los peronistas en particular y la clase media en general. 

El allanamiento a las propiedades de la ex presidenta le brindó la oportunidad de ganar la escena política. Exigió (chicana) condiciones para aceptarlo, y al final lo votó. Les hizo cambiar el discurso a sus enemigos, que venían para arremeter contra su negativa. 

Como el torero, voleó la capa y el toro pasó de largo. In situ. Pasó a ser la oradora que aprovechó el escenario y se despachó a gusto. Contra la gestión de Gobierno, proclamó su no arrepentimiento de su gestión y le “mojó” la oreja a Pichetto.

-El que piense que el peronismo no conocía la estrategia de Cristina es un ingenuo. Desde todas las provincias salieron a refrendarla. El peronismo necesita a Cristina para intentar ganar. Y Cristina esta vez también quiere ganar, aunque ella, no sea la candidata. 

Esto significará que los “amigos” de Macri están fuera -políticamente hablando-. 

Cristina logró su objetivo, la imagen buscada: “Bonadío versus la realidad social”. 


Por Esteban Ernesto Marranghello