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La Ciudad

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“Lo raro era ver a Centeno sin el cuaderno”

19|08|18 13:23 hs.

Por Edi Zunino


Allá por 1986, Oscar Centeno era sargento primero del Ejército y cumplía funciones en el Batallón de Arsenales 601 Esteban De Luca, de Boulogne. Manejaba, con mano firme y rango de encargado, el Sector Construcciones del regimiento, desde donde se coordinaba el arreglo de calles internas, la poda de árboles y el mantenimiento del césped, la reparación de tejas, mamposterías y cañerías, la recolección de la basura y demás actividades extra militares que requirieran mano de obra, herramientas y materiales específicos. 

Centeno tenía bajo su mando una tropa de 12 soldados, todos de clase media -media alta, que habían entrado al servicio militar con algún tipo de recomendación. En la jerga de la colimba, a eso se lo denominaba lisa y llanamente “acomodo”. Podría decirse que todos aquellos pibes aprendieron allí, con 19 años, lo que era el trabajo físico y las primeras nociones de jardinería, albañilería, plomería y otros oficios con los cuales jamás se ganarían la vida, pero les vendrían muy bien para desenvolverse en sus casas a la hora de cambiar un cuerito, pintar una habitación o quitar las hojas de las canaletas en otoño. 

“Era bravo Centeno, un tipo duro del interior, de pocas palabras. Bastante resentido, te diría”, cuenta Gaby, quien revistó en aquel “pelotón”. 

Gaby es un gerente de Editorial Perfil que no quiere aparecer con nombre ni apellido ni mucho menos foto, pero se divierte compartiendo su asombro por haber vuelto a saber algo del sargento primero Oscar Centeno. Todos conocemos a Gaby en Noticias. Es un gran compañero de trabajo, eficiente, solidario y muy cool en su aspecto físico. 

- No me vas a decir que fuiste chofer del chofer de las coimas -le pregunté.

- ¡Jajaja! ¡Nooo, nooo! Bueno, a mí me tocaba manejar el Unimog para ir a juntar las bolsas de basura del Batallón y, a veces, también el tractor para cortar el pasto. Pero no, chofer de Centeno no fui. Lo que más me llama la atención de haberlo vuelto a ver es otra cosa… Algo muy loco...

- ¿Qué cosa, Gaby?

- Centeno llevaba el control del depósito y las herramientas en un cuaderno. Anotaba todo, todo el tiempo. La mercadería que entraba, lo que se rompía, los turnos de los colimbas… 

- ¡Increíble! ¿Siempre tenía un cuaderno? 

- Siempre, siempre, siempre llevaba el cuaderno bajo el brazo. Lo raro era verlo sin cuaderno. 

 *Publicado en Revista Noticias