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La Región

la voz de Oriente

Honrar la vida

10|08|18 12:07 hs.

“No sólo que le tenemos cariño, sino que es un modelo para el resto de las alumnas, nunca viene con ninguna queja, nunca dice dormí mal, me duele la cintura, me duele algo, ella viene cinco minutos antes de cada clase, si llueve viene con su paraguas, sin que nadie la traiga o la lleve y no descansa en toda la clase”, asegura Hebe Calderón, orgullosa profesora y sobrina nieta de Edith Calderón, quien con 93 años es la alumna más longeva del CEF Nº 64 de Oriente, pero también quizá el mayor ejemplo a seguir para quienes la rodean por ser una persona que más allá de la edad, enseña al resto porque disfruta de cada momento de la vida. 


Edith cumplió 93 años, y desde que llegó a los 90 le festejan el cumpleaños en el CEF, si bien cumplió el 23 de julio, por el receso de las vacaciones se la agasajó el pasado lunes 6, luego de la clase, donde se la pudo observar siguiendo los movimientos de la profesora, al ritmo de Despacito, levantando los brazos y estirando de tal forma, que toca el piso con las manos sin ayuda de nadie.


Edith y la celebración de sus jóvenes 93 años junto a su profe y sobrina, y sus compañeras del grupo de gimnasia


Un espejo que ilumina 
Como decía Hebe, sin parar y sin ninguna queja terminó la clase y se dispuso a festejar con sus compañeras, que no sólo le tienen cariño, sino admiración. En este sentido, Norma Antonacci destacó: “yo siempre sintetizo lo que nos pasa con Edith en una sola frase, Edith viene a las clases de gimnasia para honrar la vida y para darnos un ejemplo para todas las que somos compañeras, de que se puede envejecer de distinta manera, ella creo que eligió la más linda, que es compartiendo con los demás, sin prejuicios”. 

Y agregó: “nosotras estamos completamente orgullosos de tenerla de compañera, porque cada vez que viene nos da una lección de vida, porque es un poco la que lleva a la práctica sin saberlo lo que todos los especialistas recomiendan para esta etapa en la que uno se va haciendo mayor, estar en contacto con otras personas, tener proyectos, disfrutar, hacer lo que te gusta, no quedarte encerrada en tu casa, tratar de ser positiva ante la vida”. 


En movimiento. Edith en su clase de gimnasia


Pero Norma acota que “para nosotros que tenemos algunos años menos que los que ella tiene, es un espejo en el cual mirarnos y nos lleva a pensar en eso, uno puede llegar bien a esa etapa que tanto asusta, puede llegar bien, puede pasarlo bien, ser feliz y hacer felices a los demás, eso es Edith para nosotros, es una fiesta, tenerla de compañera y realmente la queremos muchísimo”.  

Buen humor y buena alimentación 
“Toda la vida fui de moverme, de trabajar. Nosotros éramos 8 en casa, 6 varones, mis padres y siempre ayudé a mi mamá desde lo que era barrer la vereda hasta lavar la ropa, antes no había lavarropa, no teníamos las comodidades que tenemos hoy, así que había que moverse más”, resalta Edith, quien suelta algunos de sus secretos para llegar tan bien a los 93 años. 



“No podés pensar que se te está yendo la vida, tengo 9 nietos y 3 bisnietos que son tesoros y los quiero disfrutar”, asegura Edith, quien también agrega como otro secreto, que hay que levantarse con buen humor y comer bien, comer lo que uno necesita, cuidarse. Si queremos vivir bien, hagamos las cosas bien”, sintetiza. 

Para finalizar, asegura que más allá de que la consideren un ejemplo, “yo digo que tengo una gente bárbara en Oriente, tengo de compañeras a chicas que por ahí no las he tratado, que no son de mi barrio, pero acá somos todas una, aparte de la actividad que es muy linda hacer, todas son tan cariñosas, por ella, por la profe, que es mi sobrina nieta, porque la paso tan bien acá es que no falto nunca”. 

Para finalizar, saludó “al pueblo de Oriente, que lo quiero tanto”.