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Carta de Lectores

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De pronto

03|08|18 22:57 hs.

Señora directora: 


Vagos, faltan con licencias truchas, sólo les importa el sueldo, son algunos de los comentarios con que muchos se refieren a los maestros. Y ni hablar de la cantidad de gruesos epítetos que recibe un dirigente gremial cuyo aspecto físico parece molestar a muchas personas. 

 De pronto, lo que durante años se ha reclamado, nada más y nada menos que escuelas en condiciones de seguridad para alumnos y personal, hace crisis con una explosión que se carga dos vidas, la de un auxiliar y la de una maestra. De pronto, entonces, aparecen muchos lazos negros en las redes sociales, aunque, y es doloroso comprobarlo, tampoco faltan quienes lamentan que la explosión no haya incluido a algún gremialista. 

Y comienzan a escucharse voces enumerando a los responsables de la tragedia. 

 Creo que hay responsables mediatos e inmediatos. Mediatos son los gobiernos desde hace, al menos, dos décadas, aunque seguramente me quedo corta. Inmediatos son los actuales responsables del Gobierno, básicamente de la Provincia, pero tampoco puede la Nación sacar los pies del plato. 

De pronto, muchos toman conciencia de que es cierto que las cooperadoras más no pueden hacer, que los gremios reclaman por mejoras en la infraestructura y no es broma, que hay consejos escolares que solo hacen alguna que otra visita de cortesía a las escuelas, pero que desconocen la realidad de las escuelas a su cargo. 

De pronto, chocamos con la realidad. Desgraciadamente, para muchos ciudadanos, el problema sigue siendo el aspecto físico de algún dirigente sindical. 

Ya tenemos dos muertos por negligencia. De esto no podemos culpar ni a Baradel, ni a Petroccini, ni a ningún sindicato docente. Sólo queda que los verdaderos responsables se hagan cargo y empiecen a ocuparse de lo que les compete, en lugar de buscar formas de ahogar a los gremios. Las escuelas necesitan que el Estado asuma su responsabilidad manteniendo los edificios en condiciones, pagando al personal en tiempo y forma (esto quiere decir sueldos dignos y en blanco), velando por su seguridad. Ese es el Estado necesario. 

De lo contrario, pronto nos encontraremos velando los restos de lo que fue nuestra escuela pública. 

 Alicia Hurtado