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La sabón Marisa, una maestra mundialista

22|07|18 10:50 hs.

Marisa eligió el taekwondo cuando conoció a Karina un verano en la pileta de Cazadores. “Enseguida tuvimos buena onda y le propuse a la familia enseñarle taekwondo, algo que fue bárbaro porque es muy disciplinada, es una estudiante muy aplicada, practica mucho en su casa y tiene siempre ganas de aprender”, Marisa Piñeiro y Karina Arana están listas para comenzar el entrenamiento. Las espera el Mundial de Taekwondo que se realizará en Tecnópolis del 31 de julio al 5 de agosto. 


Están nerviosas y emocionadas, ambas muy bien preparadas, por eso éste es el tiempo de perfeccionar cada movimiento. 

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Karina habla con orgullo de Marisa, dice que ella es una verdadera “maestra”, qué significa el espacio y que es auténtica su pertenencia a la Escuela de Taekwondo. La profesora conoce a la joven desde hace quince años, fue cuando se encontraron en la Colonia del Club Cazadores y “pegamos onda enseguida”, confiesa Karina, mientras Marisa escucha atentamente la conversación y sonríe con ganas ante el recuerdo. El día que llegó LA VOZ DEL PUEBLO para presenciar el entrenamiento de las dos deportistas estaban de visita Paola Mohr y su hija mayor. La prima de Marisa se hizo cargo de ella cuando falleció la mamá de la joven de 29 años. “Su papá está en el asilo de ancianos porque padece demencia, así que ella está en casa. Al principio le costó adaptarse, porque su mamá vivía para ella, pero en casa hay que ayudar y aprendió a tenderse la cama y a colaborar con los trabajos hogareños”, cuenta Paola mientras mira pícaramente a Marisa, que se sonríe y asiente ante el comentario. 

Karina le explica a su alumna que este diario va a prender el grabador para luego poder escuchar lo que ella dice y convertirlo en palabras. “Como los mensajes de whatsapp”, le dice y Marisa comprende inmediatamente de qué se trata la situación. 

La deportista tiene síndrome de Down y es cinturón negro de taekwondo, practica el deporte desde los quince años. Hizo toda su carrera desde cinturón blanco y en el 2014 rindió para Primer Dan cinturón negro mientras participaba de torneos metropolitanos y provinciales. 

Surge la posibilidad de participar en el Mundial que se realizará en Argentina que es una oportunidad muy importante. En esta ocasión se llevará a cabo el Segundo Mundial de Taekwondo Adaptado que es algo nuevo, aunque Marisa participa de este tipo de eventos hace tiempo. “Al principio las personas con discapacidad formaban parte de los torneos y se incluían en las competencias, pero esta organización mundial los pone de manera más competitiva y en buenas condiciones”. 



Marisa competirá en la fecha central del desarrollo del Mundial, será el 3 de agosto en Tecnópolis y Karina hará lo propio el 1° del mismo mes en las categorías en las que clasificó, Senior para hacer Forma Cuarto Dan y Lucha. 

El último mundial del deporte que practican Karina y Marisa fue en nuestro país en 1999 y este año vuelve a la Argentina con la presencia de atletas de 32 países, habrá unos 1000 deportistas participando del Mundial y dentro de este evento, el de Taekwondo Adaptado.

“A este Mundial no voy sola, tengo a MI (lo dice así, con mayúscula) compañera Marisa como competidora”, explica Karina. 

Mientras tanto Marisa cuenta que ella va a hacer Formas y Habilidades Mixtas que es como una miniexhibición de lucha con Karina y una parte técnica, además de las tradicionales roturas de madera. “Me sale bien y me gusta”, explica Marisa. Además enumera las prácticas con las que va a romper, “giro-talón, apertura con un canto de mano”, de lo que la profesora acota, “es un clásico de Marisa, algo bien rimbombante”. 

Categorías 
Marisa participará en diferentes llaves en las que compiten unos contra otros y después los jueces eligen quién lo hizo mejor. Marisa lo hace en damas, en Formas Primer Dan. “Hay países que le han puesto mucho al taekwondo adaptado, es un aprendizaje muy personalizado, desde la estructura, sin necesidad de adaptar nada, porque cada uno aprende a su ritmo, no se está forzando nada, todos van rindiendo cinturones cuando llegan a la etapa que pueden estar, no cuesta”, explica Karina. 

Marisa eligió el taekwondo cuando conoció a Karina un verano en la pileta de Cazadores. “Enseguida tuvimos buena onda y le propuse a la familia enseñarle taekwondo, algo que fue bárbaro porque es muy disciplinada, es una estudiante muy aplicada, practica mucho en su casa y tiene siempre ganas de aprender”, manifiesta Karina. 

“Practico en la casa de Paola”, se ríe Marisa y señala a su prima que agrega: “Corremos todos los muebles para que ella entrene, corremos las mesas, las sillas y hacemos lugar en el comedor para que ella practique”. 



La profesora expresa que tiene un buen nivel competitivo y que estos días previos están tratando de llegar en el mejor posible, incluso realizan una práctica especial para la participación que realizarán juntas. “Es una oportunidad súper importante para ella y para el deporte inclusivo, va a competir a nivel mundial”, expresa Karina mientras Marisa ya vive el momento emocionada.

La sabón está bien lista, bastó verla entrenar y hacer sus Formas sola, además de una exhibición privada para este diario junto a su profesora. La maestra aprendió mucho, enseña todo lo que sabe, lo toma muy en serio, tanto que el mundo sabrá quién es y cómo el taekwondo significó su vida. 

La maestra enseña a vivir sin ataduras ni limitaciones, se ganó el respeto de todos. ¡Y ya es nuestra campeona! 


Paola Mohr, junto a Marisa y Karina en el gimnasio, en medio de la entrevista con LA VOZ DEL PUEBLO


Cinturón negro
“En las clases ayudo a Karina con los alumnos más chiquitos”, dice Marisa. Es parte de las clases de infantiles, es la sabón ayudante, enseña a los más pequeños. Paola, su prima, explica que muchas veces, cuando pasea con Marisa por el centro y se encuentran con alumnos de la Escuela, la saludan como la “sabón”, la “maestra”. 

La deportista le dice a este diario que le gusta el taekwondo porque en el escudo se pueden pegar fuerte las patadas y porque muchas veces le sostiene el elemento a los infantiles para que ellos puedan practicar. “Me gusta ser maestra”, declara Marisa, que además afirma sin reparos que puede ser campeona del mundo y dice, “estoy preparada”. 

También va a ir a aplaudir a la seño: “Es mi fan número uno”, cuenta Karina quien además hace una infidencia y revela que a Marisa le gusta mucho bailar, algo que suelen hacer cuando entrenan. “Mira coreos y copia”, acota su prima. 

La profesora dice enfáticamente: “Ella es cinturón negro y lo lleva bien puesto, siente que es cinturón negro, se para en una clase y siente que es la maestra, que su autoridad está de su lado y sabe cuál es el rol que tiene que cumplir”. 

Es muy detallista, corrige a sus alumnos, les dice lo que hacen bien y lo que sale mal y los chicos le responden reconociendo en ella a su maestra. “Los infantiles la adoran y todos la invitan a sus cumpleaños, le tienen mucho respeto, tanto que la llaman “la sabón Marisa”, explican Paola y Karina. 

El adquirir este saber le ha dado un lugar muy importante como docente y le permite continuar su trayectoria de alumna cuando toma clases con sus compañeros adultos. 

El cinturón negro costó diez años de práctica y disciplina, “estoy orgullosa”. No falta a ninguna clase, hace todo lo que requiere el entrenamiento, por eso Marisa está segura de que puede ganar y le dice a este diario, “¡Vamos a ganar en el torneo!”. 

¡Viva la deportista!