116 años junto a cada tresarroyense

ST 16. 1°
Escasa nubosidad

Interés General

,

En la piel de Paula

08|07|18 11:56 hs.

“Cuando era chiquita me ponía cremas para la cara que eran de mi abuela Elba y ella me las escondía porque eran caras. Pero yo se las encontraba y las usaba igual”, se ríe con el recuerdo la médica dermatóloga Paula Capristo. “Y ahora ella me pide cremas a mí y se las regalo”, agrega riéndose con ganas.


La joven especialista nació en Tres Arroyos, hizo el Jardín y el nivel primario en el Colegio Manuel Belgrano y fue a la secundaria en el Colegio Nacional. Es hija de Marcucho Capristo y de Mary, su hermano se llama Francisco igual que su hijo de seis años y está casada con Gastón al que conoció hace diez años en la Unidad N°10 del Melchor Romero.

Siempre fue muy estudiosa, tanto que portó la bandera nacional durante el ciclo del secundario y, fue en esa etapa que pensó en elegir la carrera de medicina como profesión. Cuando estaba en cuarto año tuvo una materia que le interesó más que otras: “Educación para Salud”. Le gustó tanto que analizó la posibilidad de ser nutricionista, pero luego optó por ser médica.

Comenzó a estudiar en la Universidad de La Plata en 2000 y hasta mitad de año hizo materias del ingreso, luego siguió con las tres materias básicas, biológicas, exactas y sociales y en segundo año arrancó con anatomía, tal como indica el programa de medicina. Fue a partir de ese momento que Paula sintió que le empezaba a gustar realmente la carrera.

Cuando estaba estudiando le gustaba hacer clínica, también pediatría, pero cuando cursó dermatología supo que era lo que quería seguir. Seguramente recordó aquellos tratamientos exclusivos hechos con las cremas de su abuela a escondidas. Tal vez, podría reivindicarse con ella con los años… 

Como era muy difícil entrar en una residencia de esa especialidad, eligió realizar un posgrado que depende de la Universidad de Buenos Aires (UBA), para ello tuvo que conseguir un hospital para hacer las prácticas ad honorem y cursar la parte teórica durante cuatro años en un posgrado que hizo en Vicente López. Rindió el examen final y se recibió de especialista. 

Paula ya era médica dermatóloga, su abuela podía estar más tranquila: ahora Elba tendría sus tratamientos gratis y su nieta dejaría de quitarle sus cremas.

Médica full time 
Al finalizar la carrera en diciembre de 2007, después de pasar las fiestas en Tres Arroyos, con el título en trámite comenzó a trabajar. Desempeñó su tarea profesional en muchos lugares, el primer trabajo fue en una clínica neuropsiquiátrica durante tres años, en Santa Teresa de La Plata, lugar al que valora por todo lo que aprendió.  

“Tenés la teoría, pero la práctica te la da la vida y los enfermeros, que siempre saben y te ayudan en todo”, destaca Paula que habla rápido y segura de cada palabra que usa. 

Pero como no podía estar quieta, también hizo trabajos en piletas, en otras clínicas psiquiátricas, hasta que tuvo menos tiempo porque comenzó con el posgrado.  

Trabajó en el Hospital de Florencio Varela, en el Hospital de Brandsen como médica de guardia, en una salita de Jeppener, una localidad de aquel partido, “eso era 24 por 24 de guardia los 365 días del año”, dice riéndose del derecho de piso que hay que pagar en cada lugar donde se comienza a trabajar. Un día un profesor de la facultad le propuso ingresar en algún penal, algo que Paula venía evaluando por tratarse de un trabajo seguro y en ese momento, bastante bien pago. 

Su experiencia como médica en las cárceles comenzó en la Unidad N°10 del Melchor Romero, que era un neuropsiquiátrico, en la N°34, en Olmos en la Unidad N°26, en la N° 18 de la cuidad de Gorina que es una Granja de Rehabilitación y en la Unidad N° 37 de Barker a la que arribó para hacer dermatología y estuvo allí hasta marzo del año pasado. 

“En mi primer día de trabajo en la Unidad 10 pagué el derecho de piso, tuve que hacer 24 horas de guardia un domingo”.  

Paula sonríe y confiesa que se la pasa estudiando, haciendo cursos, así tiene absoluta seguridad de hacer todo lo que está probado y aprobado. 

Es una enamorada del trabajo en hospitales públicos y destaca que en ellos se pueden realizar campañas preventivas de cáncer de piel “es muy importante y se puede prevenir totalmente, por eso es importante revisarse una vez al año”, recomienda la médica dermatóloga. 

Paula está orgullosa del camino transitado, orgullosa de su familia y agradecida por la educación que recibió de sus padres, como así también por “la mano” que le dan para que desarrolle todos sus trabajos. Es un encanto de persona, muy estudiosa y profesional. Su interés por innovar está en su génesis, algo que también la lleva a tener un compromiso social que pone en práctica a través de su trabajo diario. 

Se puede ser bella por fuera, pero lo mejor es tener belleza interior, esa que hace de Paula una médica dermatóloga bien estética, bien persona. 

---0---

Volver y emprender

Regresar a Tres Arroyos fue la opción ante la experiencia de inseguridad y porque Francisco -su pequeño hijo de seis años- era chico y necesitaba un lugar más tranquilo para crecer. Una vez en la ciudad comenzó a hacer consultorios externos en la Clínica Hispano y es la médica dermatóloga del Hospital de San Cayetano desde hace cuatro años. 

Paula no puede con su genio, va y viene en el tiempo mientras relata el camino recorrido en la medicina, pero no deja de referirse a los motivos que la devolvieron a su lugar natal, tampoco deja de agradecer a sus padres que la ayudan en todo aunque le dicen: “Paula…. ¡Vas a hacer otra cosa más!”, cuenta entre risas. Esa “cosa más” a la que se refiere su familia es la apertura de un consultorio especializado en estética que abrió en Moreno 825 para trabajar como médica dermatóloga. 

Actualmente, en los dos consultorios Paula realiza cuatro tratamientos básicos, uno de ellos es el plasma rico en plaquetas “que es innovador, se necesitan dos consultorios y de un bioquímico o un técnico en hemoterapia que centrifugue la sangre en el momento, saque la parte del plasma y luego se inyecta. Es un tratamiento anti age, estimula el colágeno y hace poco la FDA lo avaló para la caída del cabello. No tiene riesgo porque se hace con la propia sangre, pero sí es importante que se haga en un lugar adecuado”, describe Paula.

Otros tratamientos que ofrece son los de Toxina botulínica, cavix, “para la grasita localizada y demás”, explica. Radiofrecuencia, “que también es anti age, los peeling y mesoterapia facial, capilar y corporal”. 

En cuanto a las alternativas que ofrece, Paula cuenta que lo primero que realiza es una historia clínica, un examen físico y después se analiza qué tratamiento conviene para cada persona. “La gente llega con mucha expectativa, pero les digo que me tienen que contar qué es lo que les molesta. Recomiendo algo que es fundamental: la vida sana. No tiene sentido sólo hacer estética. No hay nada milagroso, pero se puede mejorar muchísimo, es un plus más para sentirse algo mejor y siempre primero la salud”, finaliza Paula.