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Despejado

Carta de Lectores

Escribe José Alberto Andersen

Instituto Almafuerte: la insensibilidad del Gobierno

09|06|18 10:44 hs.

Señora directora: 


Voté a Cambiemos. Sólo sirvió para cambiar. No lo volveré a votar. 

En rigor de verdad no voté en las presidenciales de octubre de 2015, pero si hubiese estado en el lugar donde me correspondía hacerlo, hubiese votado por el cambio, por lo que me siento igualmente responsable de las acciones de este Gobierno. 

No voy a aludir aquí a la política exterior sobre Malvinas que este Gobierno viene sosteniendo desde el inicio y que me provoca una gran indignación como argentino. En realidad, no se podía esperar otra política después de haber descubierto que el Presidente, en tiempos que era presidente de un prestigioso club de fútbol, se preguntaba para que queríamos los argentinos incorporar Malvinas a nuestro territorio si ello sólo aumentaría el déficit del país. Evidencia de que no repara ni en la Constitución Nacional. Lamentable. 

A lo que voy a aludir aquí es a la Educación. Otro de los tantos terrenos donde los principales referentes del actual gobierno -desde el presidente, pasando por el senador Bullrich y terminando en la gobernadora de la provincia de Buenos Aires- sostienen a pie juntilla una cosa cuando hablan y hacen otra cuando ejecutan. 

Concretamente, la referencia es al Instituto Secundario Almafuerte de Copetonas, mi pueblo natal. Un instituto de educación secundaria que fue producto del enorme esfuerzo del pueblo del lugar para crearlo y sostenerlo. Al comienzo sólo con los cursos de primero, segundo y tercer año, luego con cuarto año en 1971 para finalmente, en 1972, lograr tener la educación secundaria completa en un pueblo de dos mil habitantes. La matrícula en aquellos años no la recuerdo pero, como dato referencial, puedo indicar que éramos doce alumnos egresando como Perito Mercantil en 1972. 

Aquellos dirigentes que nombré antes, frente a cualquier micrófono y en cualquiera de las mesas televisivas donde, como invitados, saben que la ciudadanía los mira, se esfuerzan en sostener con vehemencia que la educación es el camino para sacar el país adelante. Pareciera que lo dicen porque nadie puede ser capaz de poner en tela de juicio tan obvia afirmación, porque a juzgar por los hechos de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, esas declaraciones no encuentran ningún reflejo en ellos. 

No sólo por la insensibilidad que demuestra con los cierres de escuelas para niños con capacidades especiales, sino también por cerrar Institutos de educación como el que me ocupa, que brinda, a una matrícula actual de 80 alumnos (reales, de carne y hueso), esa herramienta tan declamada de la boca para afuera y tan vacía de la boca para adentro. Gran parte de ellos no podría acceder a la educación obligatoria si, como ya lo han anticipado, se atreven a cerrar el Instituto. 

Dirán, en su falso descargo, que no lo cierran, que sólo dejan de pagar los sueldos de los profesores, como si acaso ello no fuera lo mismo cuando el pueblo hace el esfuerzo de afrontar todos los demás gastos que demanda el sostén de una educación de alta calidad.

José Alberto Andersen 
Egresado del I.S.A. de Copetonas 
Veterano de Guerra de Malvinas