La Ciudad

Chocleada solidaria

Todo empezó con un fracaso

03|06|18 10:48 hs.

Ni con todas las ganas de hacer algo por el otro que tenía Sebastián Deym allá por mediados de 2005 se podría haber imaginado que 13 años después La Chocleada llegaría a consolidarse como uno de los programas solidarios más importantes del país. 


Fueron alrededor de 20 voluntarios quienes lo acompañaron en una jornada lluviosa en Alejandro Roca, una pequeña localidad en el sur de Córdoba, y la cosecha fue un fracaso. 

Aquel errático comienzo lo único que hace es valorizar aún más lo conseguido. En 12 años las 267 chocleadas realizadas -no se cuentan las que ya se realizaron de 2018- lograron generar 8.632.836 raciones de alimento, recaudar $ 5.616.380 que fue donado a entidades y organizaciones sociales y contar con la colaboración de 44.484 voluntarios, la gran mayoría jóvenes. Los choclos son el símbolo de la historia, porque son transformados en comida. 

Pero alrededor del choclo pasan muchísimas cosas que involucran a una gran cantidad de gente y que generan una cadena de beneficios para otros actores de las comunidades. Así lo pensó Deym, un productor agropecuario nacido en Buenos Aires y que en 2001 decidió radicarse en Alejandro Roca y donde 13 años atrás parió la primera Chocleada.

“En plena crisis de 2001 vi por televisión a Mónica Carranza, la creadora de la Fundación Los Carasucias en el conurbano bonaerense, decir ‘una cosa es hablar del hambre y otra cosa es sentir el hambre’. Ella le estaba gritando al país que por falta de plata peligraba el alimento de miles de chicos de su comedor. Entonces me puse a pensar cómo hacer para darle una mano a esta mujer y empezó a surgir La Chocleada”, relata Sebastián. 

La frase de Mónica Carranza -fallecida en diciembre de 2009- fue el disparador y el hecho de sumarse a Líderes, un programa de AACREA que capacita a emprendedores, fue el empujón definitivo para comenzar con los choclos solidarios. “La Chocleada busca cumplir tres objetivos fundamentales: combatir el hambre, involucrar a las comunidades en una actividad solidaria y ayudar económicamente a diferentes organizaciones sociales”, explica Nicolás Boero, Director Ejecutivo de la Asociación Civil Movilizarse, la organización social sin fines de lucro creada para darle un marco legal a la Chocleada y dedicada a crear programas que generen alimentos. 

“Nuestro principal programa es La Chocleada y consiste en la recolección manual de una hectárea de maíz, donada por un productor rural. Los encargados de esta tarea son los integrantes de la comunidad más cercana a la hectárea, principalmente los alumnos de los colegios secundarios acompañados por sus docentes, padres y quienes deseen participar. De este modo involucramos a las comunidades, específicamente a los jóvenes, en una acción solidaria”, indica Boero. 

Los choclos cosechados son entregados a La Red Argentina de Bancos de Alimentos -una ONG sin fines de lucro con presencia en todo el país- para su distribución a los distintos comedores. Cuando se trata de maíz seco, lo recolectado se comercializa y con ese dinero se compran alimentos no perecederos que también son entregados al banco de alimentos.