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La Ciudad

Rendición de cuentas, rechazo a los números municipales

Trastienda de un rechazo

03|06|18 09:34 hs.

La tormenta del lunes a la mañana desató algo más que mal clima en el ámbito del Concejo Deliberante, cerca de las 10, cuando la oscuridad hacía que el día fuera noche, el concejal Matías Fhurer, sin que sus compañeros de bloque lo supieran, ingresaba en el despacho del intendente Carlos Sánchez. 


La reunión duró casi dos horas y el temario tratado durante la misma quedó sólo en conocimiento del intendente y seguramente de algún concejal vecinalista. Ante la consulta de sus pares del peronismo sobre el encuentro, el edil massista explicó que el jefe comunal lo había llamado para conversar sobre la ordenanza que la oposición quiere derogar del frente costero, por su rol como presidente de la Comisión de Obras Públicas. 

Fhurer habló con la prensa ese mismo día por temas relacionados a proyectos presentados en diferentes comisiones, entre ellos uno que busca implementar un sistema por el que se priorice la contratación de mano de obra local, algo que fue bien recibido por el oficialismo cuando se trató el expediente que está en la comisión de Hacienda. De hecho el mismo concejal del oficialismo, Guillermo Salim, en un hecho muy poco habitual destacó ante la prensa local la iniciativa del concejal massista. Algo que sólo en estos tiempos de necesidad para vecinalismo, podría ocurrir. 

El martes, ya con un clima un poco menos tormentoso, pero frío, en la secretaría del Concejo Deliberante, Fhurer y el presidente de la bancada vecinalista, Guillermo Salim mantuvieron una reunión –a puerta abierta pero solos- que según otros legisladores y testigos de ocasión se extendió por lo menos por una hora. 

El miércoles con la prensa pisando los talones de todos los presidentes de bloque para conocer la posición que cada uno adoptaría en la votación para aprobar o rechazar la rendición de cuentas de la Municipalidad, el concejal Matías Fhurer le informó al Interbloque peronista que iba a acompañar al vecinalismo en la aprobación de los números municipales del año 2017, aunque desde el mismo lunes ya lo daba a entender en sus charlas de pasillo e incluso ante alguna declaración ante la prensa. 

Para ese día el peronismo unido había mantenido varias reuniones para aunar criterios y acercar posicionamientos. 

Entre el miércoles y el jueves algunos concejales vecinalistas se dedicaron a mantener reuniones o conversaciones con miembros del interbloque con el fin de convencerlos que rechazar la rendición de cuentas, era alinearse con Cambiemos. 

Durante la mañana del mismo día de la votación los concejales peronistas volvieron a juntarse y decidieron presentar los argumentos para rechazar la rendición de cuentas de la Administración Central y del Hospital en forma conjunta, designando a Mercedes Moreno para que fundamente la misma. 

En su caso, Fhurer mantuvo su postura aludiendo -tal como lo dijo públicamente- que los técnicos a los que había consultado no encontraron nada para objetar a la presentación de los gastos y recursos ingresados durante el 2017, y la forma en que el vecinalismo realizó la administración.

Durante la sesión extraordinaria en la que se trataron los expedientes de la rendición de cuentas, el concejal del massismo tresarroyense hizo hincapié en que el momento de plantear diferencias con el Ejecutivo es en el presupuesto considerando que durante el tratamiento de la rendición de cuentas hay que mirar técnicamente los números y rubros que se consignan. Sin embargo no se refirió a que esas planillas muestran en qué se gastó -y cómo- la plata de los contribuyentes, además del orden de prioridades para hacerlo. 

A su turno el nerviosismo que demostró el concejal Guillermo Salim al tratar de “detective” a su par Horacio Espeluse, tuvo su espejo después de la votación, momento en el que el vecinalista Santiago Orfanó se dirigió a un par peronista y le sugirió sacarse una “selfie” con el presidente del bloque de Cambiemos. 

La mañana pos votación fue tan tormentosa como la del lunes y la noche no cubrió el cielo, pero sí los pasillos del Concejo. Por un lado una concejala del Movimiento Vecinal, en privado acusó al peronismo de ser “cómplices” de que Cambiemos pase a ocupar el Poder Ejecutivo en el 2019, y por el otro Fhurer ingresó en una zona donde quedó a punto de perder la presidencia de su bloque por no comunicar claramente sus intenciones. Sobre todo por no explicar abiertamente los términos de la conversación –siempre política- que mantuvo con el intendente Carlos Sánchez y los alcances de su encuentro con Salim. 

El interbloque peronista con seis votos inclinó la balanza en un acto democrático y consensuado, en el que no faltaron críticas a los gobiernos de la provincia y de la nación, pero con el acento especialmente puesto en la gestión administrativa local, en el déficit que no para de repetirse año tras año y en la administración “ineficaz”. 

Igualmente hay que destacar que el peronismo y la UCR –que hoy es parte de Cambiemos- nunca le aprobaron al intendente Carlos Sánchez el manejo de los fondos públicos de todos los tresarroyenses en la administración central, ni en el hospital. Mientras tanto, la reciente, es la segunda vez que aprueba los números de Claromecó. 

Mercedes Moreno señaló al comienzo de su alocución que el análisis realizado por el interbloque fue desde una mirada objetiva y responsable sobre los números del ejercicio presentados por el Ejecutivo y paralelamente desde la mirada ideológica, subjetiva, sobre cómo los dineros públicos fueron orientados a lo que consideraron prioridades. 

La utópica propuesta al intendente Sánchez, de parte de Fhurer, fue la de una elaboración conjunta del presupuesto municipal -de la que muchas veces no intervienen ni los funcionarios de las diferentes áreas municipales- y la de poner la energía de la crítica en el momento de tratar algo que es una foto, una planificación y una expresión de deseo. Mientras llamativamente le restó importancia al déficit y los números en rojo del municipio acerca de los cuales dijo que había que tratar técnicamente. 

En este contexto y sin posibilidad de eludir una reprobación recurriendo a la mayoría automática, fue la primera vez -desde el año 2005- que la oposición del Concejo Deliberante le pudo rechazar a Sánchez la explicación de lo que hizo con los ingresos públicos y también la primera vez que la votación no polarizó al “enemigo”, sino que surgió del análisis crítico de cada protagonista.