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Presenta su novela, "El íntimo traidor"

Silvia se refleja en su íntimo mar

29|04|18 11:37 hs.

Por Valentina Pereyra

Silvia Renée Arias escribe desde los trece años, en tan prolífera producción literaria hay unas siete novelas que esperan su tiempo para ser editadas y salir al mundo de los lectores, “lograr que se publiquen es otro tema”, le dice la autora de “El íntimo traidor” a La Voz del Pueblo. 

Su imaginación no paró nunca, tampoco la creación de historias, desde la primera novela “Criado en Nueva York”, hasta su último libro y los que vendrán. Una apasionada por la investigación, testimonio de ello es la importante cantidad de libros de actas que conserva desde su adolescencia en los que copiaba de revistas todo la información que tenía que ver con Estados Unidos, necesaria para escribir su novela. 

Sin querer, ese ejercicio de copiar y buscar la acercó a otro mundo que le gusta tanto, el periodismo. “Fui autodidacta en este sentido, me fascina la investigación. De chica vivía en el cine, quería hacer guiones cinematográficos, quería actuar, hacer cine, escribir ya lo hacía, eso estuvo siempre, lo que tenía que ver con el arte, la expresión, siempre me gustó”, se define Silvia. 



El íntimo traidor nace de una historia que alguien le contó en Claromecó sobre un hombre al que siempre veía pasar subido en su bicicleta. Silvia quedó prendida al relato de lo que al personaje que la inspiró le había pasado en la vida, en la infancia. “Cuando me animaba a pensar en alguna ficción, ese hombre estaba ahí, por lo que sabía que algún día iba a escribir esa historia”, explica la autora, aunque reflexiona por unos minutos y agrega, “al fin de cuentas es mínimo en lo que está inspirada la novela, pero el hombre de la bicicleta allí está”. 

Hace seis años, poco más de dos años después de haber finalizado la escritura de la novela, Silvia decidió enviarla a Tusquets Editores quienes le enviaron un informe en el que decían que les había gustado mucho la idea y la desarrollaban en el mismo escrito, “al leer eso me di cuenta que no habían entendido nada, entonces me pregunté qué pasaba”. 

Había que hacer un trabajo de edición sobre las pautas propuestas por los editores por lo que Silvia -que estaba escribiendo los libros de Adolfo Bioy Casares- la dejó en un cajón por otro año más, hasta que la volvió a tomar y pensó que la tenía que rever: “Al mirarla con distancia pude darme cuenta de los cambios que había que hacer, entonces la reescribí”, dice Silvia que se detiene un momento en el tema de la corrección. 

“Es un policial, cambié algunos personajes y fui al punto como decía mi maestro Abelardo Castillo: “La idea tiene que ser una” y así fue que la terminé hace ya dos años”. 

Otro consejo que hizo mella en su trabajo profesional fue la frase del maestro, “escribir es corregir, hay que escribir como un estúpido y corregir con inteligencia, hay que tirar todo en la escritura, después hay que sacrificar en pos de la historia”, le decía Castillo.



El libro 
El año pasado -durante la Feria del Libro a la que la autora de “El íntimo traidor” asistió un solo día- escuchó que anunciaban que el escritor Gonzalo Garcés estaría firmando sus libros en un stand de la editorial Letras del Sur a las 19. “Un queridísimo amigo mío, así que decidí ir a buscarlo y tuve un gran reencuentro con él”, recuerda. 

Como algo casi predestinado también se encontró en el lugar con la editora Nora Galia con la que se puso a charlar. De la conversación surgió la firme posibilidad de editar la novela que finalmente salió de impresión el último jueves. “El íntimo traidor” se presentará en Tres Arroyos en el Museo Mulazzi el 11 de mayo a las 19.45, y el día anterior en Buenos Aires, en Palermo Soho en el Quetzal, Guatemala 516 con la presencia de Nora Galia y Luis Mey quien hará la presentación de la novela de Silvia y además escribió la contratapa del libro. Y en la Feria del Libro estará el sábado 5 de mayo a las 16.30, firmando el libro en el Pabellón Azul, stand 430 de Letras del Sur Editora. 

Para la autora tresarroyense el hecho de cumplir el sueño de publicar la novela es muy importante, pero que tenga que ver con la gente de acá “es todavía mejor”. Irrumpe en esta parte de la entrevista el consejo sabio de otro maestro en su vida: “Recuerdo que mi padre siempre me decía cuando yo era chica, ´escribí sobre lo que sabés negrita´. No sé si es sobre lo que sé, pero sí sobre lo que pasamos en este mundo, ese paisaje, esa gente, ese señor que pasaba en su bicicleta…” 

El personaje principal es un pescador, por eso “recurrí a uno muy famoso de estos pagos al Lobito Mulder al que le hice una entrevista”. 

El libro contiene una intriga, la historia comienza con un chico que ha desaparecido, se inicia en 1979, después va al ´45 a finales de la Segunda Guerra Mundial, regresa a 1999, luego a la época del gobierno de los militares en Argentina, contando la historia de dos medio hermanos separados en la infancia por un hecho trágico que vuelven a reunirse, “el íntimo traidor es la culpa que atraviesa a estos personajes”, señala la escritora. 

Si los personajes pagan o no, si hay o no una expiación, será el lector quien lo sentirá como quiera. “Algunos se van a enganchar con la gallega, otros con Lario, otros con Ramón o con la dueña de la despensa. El escenario donde se mueven los personajes es muy importante, el mar. Un pescador que sale de General Mitre -en la ficción sería Tres Arroyos- hacia Villamarina -en mi imaginario es Claromecó- y se va al mar, no a otro pueblo, el mar es el escenario de la nada, de la inmensidad, del misterio, un lugar para evadirse”, anticipa Silvia. 

Fresca, dispuesta a la charla amena, la escritora revuelve su café, levanta la cabeza, mira al vacío, busca en el aire a sus personajes, también a sus recuerdos… 

El mar, el pueblo de Villamarina que salta de un libro a otro colándose entre historias bien distintas, los ejemplos en su vida, la pluma que se mueve y baila entre las reseñas de libros del suplemento cultural de Perfil y las novelas que esperan para irrumpir. Silvia Renée Arias, vuela alto, cada vez más alto montada en historias de papel.   



La escritora
“Escuché, para escribir, a mis maestros: mi padre, Abelardo Castillo, Adolfo Bioy Casares, recuerdo todo lo que me decían, si los aproveché es otro tema, pero siempre lo recuerdo”, manifiesta Silvia al buscar los modelos y los consejos que la formaron. 

“Siempre me gustó la escritura y la lectura, me llevé Castellano en un año del secundario -cuenta con picardía y gracia- porque nunca pude explicar la gramática. Cuando di el examen -primero el escrito- y me llaman al oral, no podía explicar qué era cada cosa, pero me aprobaron porque la redacción que había hecho estaba perfecta, aunque no tenía ni idea de cómo se llamaban las cosas, las aplicaba perfecto”. 

La escritura a temprana edad empezó a manifestarse a través de diarios íntimos, “empecé una novela que tiene que ver con ellos, los escribí a los quince años”. 

El tema que eligió para su nuevo libro es el de ser adolescente en plena época de la dictadura militar, durante la Guerra de Malvinas, durante el conflicto con Chile, “todos hechos contados desde la chica que expresa lo que le pasa, alguien que ya no soy yo, pero que a la distancia me cuenta su propia historia”. 

Silvia confiesa que a sus libros los quiere por igual, pero por cosas diferentes, “Bioy en privado” por haber sido mi primer libro publicado y porque lo presenté con (Adolfo) Bioy Casares en la Biblioteca Nacional, algo hermoso; “Los Bioy” porque fue el más exitoso, se publicó en España, estuvo en la lista de Best Sellers; el libro de Paola Kaufmann “ Una vida iluminada”, sentimentalmente es el libro de mi amiga tan querida, “Bioygrafía” porque terminó mi trilogía con el escritor y esta novela por ser la primera”. 

Silvia concluye que en la profesión “llega algún éxito, pero pasás por muchos fracasos, algunos mandaron su primer manuscrito y publicaron, no me pasó a mí, pero nunca me impidió seguir escribiendo. Si no lo hago me pongo de mal humor. Me encanta hablar de este libro, pero ya estoy pensando en los otros, siempre estoy en el próximo”.