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Carolina Sangiorgi, se reencontró con su hermana

Destinadas a encontrarse

04|09|22 08:49 hs.

Fortaleza es una palabra que define Carolina y Carina, dos bebas NN que fueron dadas en adopción y de las que ninguna supo de la existencia de la otra durante 44 años, hasta hace diez días atrás cuando llegó el llamado del Conadi para dar la noticia de una hermandad 100% compatible. 


Carolina Sangiorgi llegó a la ciudad de San Cayetano un 28 de agosto de 1978. Sus padres adoptivos, que previamente habían perdido un embarazo de mellizas, la fueron a buscar la Casa Cuna de La Plata y la llevaron con su nueva familia a la localidad vecina. “Siempre supe la verdad de que era adoptada, desde que era muy chica. Cuando tuve la edad, mi mamá me dio los papeles de adopción a mí y siempre hablamos de ese tema con toda mi familia. No fue algo oculto, nunca. Yo lo tuve siempre re naturalizado, no es que me pesa ni nada por el estilo”, contó Carolina en el inicio de una entrevista con este diario.

Su mamá actualmente vive en San Cayetano y su padre falleció hace ocho años. No tuvo hermanos por su lado adoptivo, pero sí una gran familia que la recibió con una inmensa emoción a los dos meses de vida. “Estaban todos muy felices esperándome en San Cayetano, tanto mi abuela paterna como mis abuelos maternos. Estaban todos a la expectativa. Pasé toda mi vida allá”, recordó Carolina.

El comienzo de la búsqueda

Carolina supo que era adoptada desde muy pequeña y siempre se lo tomó con mucha naturalidad. Pero había una pizca de curiosidad dentro de ella de saber sobre su familia biológica, ya que al ser anotada como bebé NN no conocía nada sobre sus orígenes. 

“En el 2005 me vine a vivir a Mar del Plata. Me puse de novia con quien es mi marido hoy. El sabía de mi historia y un día le dije que estaría muy bueno ir a Abuelas de Plaza de Mayo, sabiendo que había una sede en la ciudad”. Luego de charlarlo con su madre adoptiva, quien la apoyó siempre al cien por ciento en la toma de decisiones, con su marido y con sus amigos, decidió contactarse con Abuelas. 


Las hermanas comparten un gran parecido físico. “Charlando después me di cuenta que en un montón de cosas coincidimos”, contó Carolina



“Nos dieron una primera entrevista en donde charlamos con las psicólogas. Llevé mis papeles de adopción. Al estar anotada como NN en la Casa Cuna, no tengo registros biológicos de padre y madre, entonces por eso también ésta intriga de saber si era hija de desaparecidos o no. Por eso busqué a Abuelas”, señaló.

En esa primera entrevista, el equipo le explicó cómo sería el proceso, los pasos a seguir, leyeron sus papeles y se comprometieron a analizar el caso para coordinar una segunda entrevista. “Vino un grupo específico de Abuelas de Plaza de Mayo de Buenos Aires a extraer la sangre para hacer el ADN. En ese momento habíamos ido quince personas, nos avisaron y nos dieron un turno. Mi mamá me acompañó a hacerme la extracción de sangre”. 

“Siempre lo charlé con mi marido el tema de que me hubiese gustado saber si tenía una hermana o un hermano, para saber lo que se siente compartir ese lazo”


Esa muestra luego dio vueltas por Buenos Aires, en donde fue analizada y cotejada con la base de datos que tenía Abuelas en aquel año, proceso que tarda muchos meses, quizás años. “No es que en quince días están tus resultados. Una vez que terminaron de analizar, nos llamaron y nos iban dando la devolución a cada uno. Mi resultado fue negativo, es decir que no soy hija de desaparecidos o capaz que sí, porque como no está todo el banco de sangre de toda la gente desaparecida no lo pude saber”.

En aquel momento, Carolina decidió quedarse con esa información y dejar la búsqueda en stand by. “Yo averigüé en Abuelas, me dio negativo y me quedé con eso. Pero siempre lo charlé con mi marido el tema de que me hubiese gustado saber si tenía una hermana, un hermano, algo para saber lo que se siente compartir ese lazo. También con mis amigos, que estaban muy intrigados por mí porque yo siempre digo que me armo de una coraza, soy muy fuerte, pero por todo lo que viví”, expresó. 

“Ellos me decían por qué no averiguara por otros medios, y yo la verdad que como me quedé con ese registro, lo dejé”, agregó. 

El llamado inesperado

Luego de aquel suceso vivido en el año 2008, Carolina siguió con su vida normal. Se casó con quien era su pareja, tuvo dos hijos, siguió yendo de visita a San Cayetano siempre que podía a ver a su familia, y no se cuestionó mucho más sobre sus orígenes. 

Pero así como nadie lo espera, de golpe el 24 de agosto pasado recibió una llamada de parte del Conadi. Para ella un día que había comenzado como cualquier otro, con sus hijos en la escuela y su marido en el trabajo, la vida le cambió en un instante. “No entendía nada porque me llamaron del Conadi, que trabajan juntos con Abuelas, que habían comparado mis registros de sangre con los de una persona y ahí se dio una hermandad del 100 por ciento, es decir que somos hijas de mismo padre y madre”. 

Esa noticia vino como un baldazo de agua fría, sin anestesia. “Me comunicaron eso y yo no lo podía creer. Lloraba y gritaba. Cuando recibí la noticia estaba sola en mi casa, entonces miraba para afuera porque estaba esperando que mis hijos salgan del colegio y no lo podía creer”, aseguró Carolina. 

“El 24 de agosto me llamaron del Conadi que habían comparado mis registros de sangre con los de una persona y ahí se dio una hermandad del 100 por ciento”


Al primero que llamó fue a su marido, “que justo en ese momento no podía venir porque estaba trabajando. Empecé a contarle a todo el mundo por WhatsApp, llorando y mis amigos no entendían nada tampoco. Una alegría enorme”.

Con todas estas emociones juntas, luego el Conadi procedió a comunicarse con Carina, su hermana 100 por ciento compatible. “Las horas pasaban, estábamos en mi casa con mi marido y mis hijos esperando el llamado para vernos la cara por primera vez y conocernos por videollamada”, rememoró Carolina sobre el esperado momento de saber quién era su hermana biológica. 

“Ella me llamó a mí y fue muy impactante, muy fuerte. No me salían las palabras, solo la miraba y no podía creer lo que estaba pasando. Somos muy parecidas y aparte charlando después me di cuenta que en un montón de cosas coincidimos, en muchas fotos que compartimos de nosotras chiquitas también”, comentó Carolina con una emoción inexplicable en su voz. 

Carina actualmente vive en la provincia de Córdoba. Se casó y tuvo dos hijos también. Al haber nacido en diciembre de 1976 y ser registrada como NN al nacer, Abuelas la fue a buscar para hacerle un ADN para saber si era hija de desaparecidos. “Ella había iniciado la búsqueda, pero por otros lados, y Abuelas le fue a hacer un ADN. De nuestros padres biológicos no tenemos registros, porque al estar anotadas como NN las dos, no sabemos nada. Pero se dio el caso de esta hermandad 100 por ciento”, explicó Carolina.

El encuentro

Luego de conocerse por videollamada, de empezar a estar comunicadas todo el tiempo, de armar los grupos de WhatsApp, presentar a las familias y demás, llegó el momento que todos esperan: el encuentro. 

Carolina iba a viajar a Córdoba el fin de semana pasado, pero justo Carina se contagió de Covid-19, por lo que debió estar cinco días aislada y el viaje se tuvo que postergar. 

Pero sin esperar más, el jueves a la noche Carolina junto con sus dos hijos y su marido partieron de Mar del Plata a conocer a la familia. Los niños, una de 10 y otro de 5, también increíblemente emocionados por ver a sus tíos y sus primos por primera vez. “Mi hija es por ahí la que más entiende. Tiene una emoción bárbara que tiene tía y primos, a parte que ella hizo el grupo de WhatsApp así podíamos estar todos conectados. Está muy emocionada por todo eso”, aseguró Carolina. 

“Estamos las dos que no caemos. Somos muy fuertes, nos hicimos así. Estamos muy felices de saber que nos tenemos una a la otra, que comienza una nueva historia”


Con mucha ansiedad, muchos nervios, mucha alegría y un montón de sensaciones juntas, finalmente el viernes Carolina y Carina se conocieron personalmente. Un abrazo eterno las unió de por vida con un lazo inquebrantable de hermandad 100 por ciento. 

“Mi mamá adoptiva y su mamá de corazón cumplen años el mismo día, es todo coincidencia, muchas casualidades. Estamos las dos que no caemos. Somos muy fuertes, nos hicimos así. Hablamos todo el tiempo de eso. Estamos muy felices de saber que nos tenemos una a la otra, que comienza una nueva historia”, expresó Carolina.

Contó además que piensa traerse a Carina a la vuelta para Mar del Plata, que no conoce la zona. 

Las dos ya comenzaron a hacer esta increíble historia, aunque quizás el destino ya tenía escrito el encuentro para ellas. Ahora les toca seguir su camino, que a partir de ahora será unidas hasta la eternidad.  




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