Ana Minor contó la difícil situación que viven con su pareja y su hijo

Policiales

El drama de una familia tras el incendio de su casa

“Cualquier cosa es bienvenida porque nos hace falta todo”

21|08|22 09:49 hs.

Ana y Gonzalo quedaron en la calle. No tenían mucho antes del incendio de la casa de chapa en la que vivían en el barrio Olimpo y que ella asegura fue intencional, pero ahora sólo les quedó lo puesto. No tienen planes sociales (excepto una AUH que ella cobra por su hijo de cinco años), ni trabajo asegurado hasta que alguien precise una changa de él como parquero.


Es Ana Minor, de 33 años, la mujer que vivía con su pareja, Gonzalo Pérez, de 24, en la casita de Charcas al 1300 que en la tarde del viernes ardió durante 50 minutos en los que no les quedó nada. 

Ella asegura que fue obra de su suegro, la misma persona que les había permitido levantarse un techo con lo que podían en los fondos del terreno, pero aparentemente el abuso de alcohol asegura que lo empujó a quemarles la casita y las pocas cosas que en ella había. “Mi suegro es alcohólico, pasó toda la noche alcoholizado, y nosotros decidimos venir a la casa de mi cuñado para que no nos siga insultando. Cuando nos íbamos, decía que nos iba a prender fuego la casa”, recordó al referirse al último momento en que vio sus cosas en pie. 

“Nos insultaba, rompía lo que podía o nos tiraba piedras sobre las chapas del techo”, agregó. 

De ahí se fueron caminando hasta la casa del hermano de Gonzalo, en Mar del Plata 1496, donde ahora están parando momentáneamente hasta que surja algo, “al rato me llamó mi hermana y me dijo que teníamos la casa incendiada. Cuando llegó mi marido y su hermano, ya estaba todo quemado, ya habían ido los bomberos, pero no me quedó nada”, recordó.

Carencias de vida 
Ana y Gonzalo vivían hace seis meses en los fondos del terreno donde el padre de él tiene la casa en la parte delantera, “era una casita de chapa que nos habíamos hecho en los fondos, donde mi suegro nos había dado un espacio en el patio para poder hacernos algo para vivir”. 

Sin embargo, según Ana, la irascibilidad del padre de Gonzalo, un hombre de 48 años que tendría problemas con la bebida, los hacía salir muchas noches para buscar un lugar donde dormir en la calle, donde las carencias eran reemplazadas por la paz temporal del silencio y la clandestinidad, “si encontrábamos una casita vacía, nos metíamos ahí y dormíamos hasta el otro día”, menciona al referirse cómo se las arreglaban para zafar en la calle, un lugar del que tienen escasas perspectivas de salir, “una vez quisimos hacernos una casita y cuando fuimos a pedir ayuda, nos pidieron papeles del terreno y un montón de cosas que nosotros no tenemos”, deslizó. 

Hoy, asegura que las herramientas con las que ambos cuentan para salir adelante son muy pocas, “mi marido corta el césped y palea en silos, aunque eso lo tiene temporal”. 

En ese contexto, cuando pudieron juntar unos pesos los invirtieron en algo de comida que les permita pasar las horas hasta que salga otro trabajo, “yo trataba de ir comprando un mes una cosa y otro mes otra. La última vez habíamos hecho un lindo pedidito (de comida) para tirar unos días, pero (con el incendio) no nos quedó nada”. 

Ahora, ella está durmiendo momentáneamente en una casa de abrigo, donde la Municipalidad se encarga de darle alojamiento a la mujer y al hijo, pero sin su pareja; mientras aguardan que alguien les acerque algo a la casa del hermano de Gonzalo, en Mar del Plata 1496, “nos hace falta todo, cualquier cosa es bienvenida, porque nos quedamos sin nada. Tenemos que empezar de cero otra vez”, sostuvo en el cierre.  

Para ayudar
Todas las personas que deseen ayudar a Ana y Gonzalo a pasar este momento difícil pueden acercar cualquier tipo de elemento a la calle Mar del Plata 1496. También puede comunicarse telefónicamente al celular: 15-353935.

Pueden ser desde prendas de vestir, alimentos y hasta componentes para la casa. 




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