Nelson Diez. El remisero jubilado todavía hacia viajes con su Fiat Uno para mejorar sus ingresos

Policiales

En Lavalle y 25 de Mayo

Incendiaron dos vehículos y dañaron un tercero en una esquina céntrica

04|07|22 09:21 hs.

Dos vehículos fueron incendiados en su totalidad en horas de la mañana de ayer, mientras un tercero resultó con su trompa dañada, y, por estas horas, la policía analiza las cámaras de seguridad de la zona para tratar de dar con los autores del episodio ocurrido a pocas cuadras del centro de nuestra ciudad. 


El siniestro ocurrió alrededor de las 5 de la mañana en Lavalle, casi en la esquina con la calle 25 de Mayo, donde sujetos desconocidos incendiaron un Mehari y, la acción del fuego, también alcanzó a un Fiat Uno Wave que se hallaba estacionado delante del otro y también terminó totalmente destruído, como así también la trompa de un Peugeot 307 que estaba detrás. 

Este incendio constituye el segundo episodio vandálico de estas características que trasciende en las últimas dos semanas; luego del ataque a un colectivo que se hallaba estacionado en un terreno de la calle Necochea 435, hecho por el que hay dos detenidos en un calabozo de la Comisaría Primera. 

El siniestro de la víspera no sólo constituye otro ataque a la seguridad pública de los vecinos, sino también un atentado a la producción de dos trabajadores que, con estos daños, perdieron sendas herramientas. 


El Fiat Uno y el Mehari sufrieron daños totales. El Peugeot 307 solo se quemó en su frente


En ese sentido, LA VOZ DEL PUEBLO tomó contacto con Nelson Diez, a quien el acto vandálico lo tomó recibiendo sus 67 años. Este remisero jubilado todavía solía hacer algunos viajes en su Fiat Uno Wave y, a pesar de tener seguro, ayer no salía de su asombro, “nunca me imaginé que me iba a pasar esto”, dice antes de lamentar no haber escuchado los consejos que le advertían sobre los riesgos de dejar el auto en la calle, “si hasta mi cuñado me dijo que lo deje en el estacionamiento del Automóvil Club, al margen de lo que cuesta tener una cochera”.


Así ardía el Mehari. En la madrugada, las llamas alcanzaron al Fiat Uno que estaba adelante y dañaron la trompa del Peugeot 307 que estaba detrás


Cuando todavía no hace un año que vive ahí (viene de una casa donde tenía garaje), se siente indignado y escéptico, “Justicia no pretendo, porque no existe”, comentó antes de recordar el dramático momento en que notó que era su auto uno de los vehículos que se quemaban en la puerta de su departamento, desde donde asegura haber visto a los autores del incendio, “justo cuando escuché ruidos, me asomé por la ventana y ví que el auto se estaba prendiendo fuego y unos pibes que pasaron en un auto gris, me gritaban y se reían”, recordó luego de recibir a la policía que hacía las primeras actuaciones que serán elevadas hoy a la Fiscalía, luego de recibir la denuncia formal de los damnificados.

“No puede ser” 
En el mismo edificio vive Alvaro Gómez, un carpintero de 30, dueño del Mehari donde los delincuentes iniciaron el incendio. Después de subrayar que aguarda con expectativa un resultado de la observación de imágenes en las cámaras de seguridad, se manifiesta sorprendido por el lugar dónde termina sufriendo el acto vandálico, “estoy a una cuadra del centro, acá no tienen que haber incendio, no tiene que haber nada”, sostiene. 


Alvaro Gómez. El dueño del Mehari


Además de usar su vehículo para transportar trabajos terminados, Alvaro sufre el daño porque era un recuerdo de su difunto padre, “hace 15 años que lo tenía, me lo había dejado mi papá. Eso es lo que más me afecta. Si fuera otro auto, lo llevo al chatarrero y listo, pero ahora voy a trabajar para dejarlo como estaba”, afirma con resignación, antes de referirse al momento en que se despertó su vehículo ardía, “yo escuché que algo había explotado y gente que corría. Me dije, ‘me prendieron fuego el auto’ y así fue”, comentó antes de recordar que, anteriormente, había sufrido movimientos extraños, “me he levantado muchas mañanas y me encontraba el auto corrido, por eso la batería se la sacaba, además de porque vale entre 12 y 17 lucas y te la pueden robar. Tampoco sabés cómo puede estar el cablerío y no sabés lo que puede pasar”, señaló refiriéndose a las precauciones que solía tomar a diario. 



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