Fotos: Goyo Fernández

Sociales

Por Emanuel Fredes

Un viaje por la música de Pedro Aznar

19|03|22 22:40 hs.

El viernes por la noche, Tres Arroyos se detuvo en el tiempo y vivió una jornada mágica. Es que pasadas las 21 horas pisó el escenario del Teatro Municipal el reconocidísimo músico Pedro Aznar, para dejar una huella que será difícil de olvidar. 


 Es que solo, acompañado por algunos instrumentos y su voz, nos llevó a todos a un viaje musical de poco menos de dos horas. Un viaje que tuvo varias paradas en distintos puntos de su vasta trayectoria. Un viaje que nos asombró, nos emocionó, nos hizo cantar y aplaudir eufóricamente. Un viaje para guardar en el corazón. 

 Arrancamos 
Cuando llegué al teatro, desde la esquina se veía un gran número de gente haciendo cola para ingresar a la sala. Luego de ubicarme, empecé a observar alrededor. Grandes, chicos, familias, amigos, parejas, todos estábamos unidos, expectantes, esperando a uno de los músicos más completos de la historia del rock nacional, que además de formar parte de Serú Girán (tal vez la banda más virtuosa que haya existido), formó parte del Pat Metheny Gruop y tocó y grabó junto a un sinnúmero de autores latinoamericanos. 


Fotos: Goyo Fernández


Los minutos pasaban y la espera parecía interminable hasta que, finalmente, las luces se apagaron, el telón se abrió y una guitarra de fondo nos introdujo el show, que se abrió con “Tu amor”, aquel recordado éxito que grabó junto a Charly García para el disco “Tango 4”. 

 El rápido cambio de guitarra nos auguró que el espectáculo, a pesar de ser íntimo, iba a ser ágil. Con la acústica en mano (de seis cuerdas primero y de doce después), Pedro sacudió “Lina de Luto”, “A cada hombre cada mujer” (uno de los más cantados de la noche), “Fotos de Tokyo” y “Los chicos de la calle”. 

 Luego fue el tiempo del piano. Aquí Aznar realizó un parate para contarle a la gente la historia de la canción que seguiría, “Rencor”. Todavía sentado en el piano, se despachó con una bellísima versión de “Ya no hay forma de pedir perdón”, clásico de Elton John (“Sorry seems to be the hardest word”).


“A un gato” es una canción compuesta sobre un poema inédito de Jorge Luis Borges (Fotos: Goyo Fernández)


 En carrera 
Cada canción desprendía aplausos, ovaciones. Aznar volvió a tomar la guitarra eléctrica para contar que allá a finales de los 90’, fue contactado para musicalizar poemas inéditos de Jorge Luis Borges, tarea que encaró con fervor. De ese trabajo eligió “A un gato”. 

 En ese hilo continuó la siguiente canción ya que interpretó “Romance de la luna tucumana”. Vale destacar que esta zamba fue musicalizada por Aznar sobre un poema inédito de Atahualpa Yupanqui. El folclore se apoderó, brevemente, del espectáculo ya que luego se sucedieron “Perfume de carnaval” y “Si llega a ser tucumana”. 

 En ese estilo folclórico siguió “Muñequitos de papel”, canción que el músico interpreta en el bajo utilizando un elemento como “martillo” para golpear las cuerdas, lo que le da un sonido distinto y único, a la vez. 


Fotos: Goyo Fernández


En la recta final 
El show llegaba a la mitad y el público estaba en silencio, atento. Cada palabra, cada nota desplegada despertaba las sorpresas de los presentes. En ese momento, el músico ya había demostrado sus dotes musicales pasando por varios instrumentos con suma fluidez. 

Ya en esa recta final, se asomaron algunos temas con tintes más rockeros. “Claroscuro” le dio paso a “La abeja y la araña”, que contó con pista musical de acompañamiento. 

 Vale destacar que en esta parte, Aznar aprovechó para adelantar material de su próximo trabajo acompañado por una mandolina. Después siguió “Corpoland”, una dura crítica en plan rock que fue armando de a poco con su bajo y una loopera. 

 Para el final, llegaron más clásicos. En primer lugar se despojó con una muy linda versión de un clásico de The Beatles: “Strawberry fields forever”, la cual fue “enganchada” con “She Said She Said”, también de los 4 de Liverpool. Casi sin pausas –como durante todo el concierto-, cambió la guitarra para darle rienda suelta al que fue tal vez el tema más cantado de la noche, “Mientes”. 

Fotos: Goyo Fernández



 Llegamos a destino 
Durante todo el show hubo una atmósfera emotiva. Tal vez porque las canciones nos llevan a distintos momentos de nuestra vida; a aquella primera escucha, a algún hecho relacionado, a alguna persona… Y esa emotividad tuvo su explosión en el final con “A primera vista”, canción filmada, cantada, aplaudida y ovacionada por todos los presentes de pie. 

 Luego de la primera despedida, Aznar volvió para interpretar dos canciones más: “Quebrado”, uno de los más representativos de su carrera, “Tan alta que está la luna”, el cual contó con una amplia colaboración del público que siguió atentamente sus indicaciones. 

 Y así llegamos al fin. Con una mezcla de emociones, pero extasiados por tanta música y tanta magia y felices de haber recorrido un camino juntos, un camino en el cual conocimos paisajes y sonidos que perdurarán en el tiempo.  



Add space 300x250x2