El ex diplomatico argentino, Marcelo Puyo, estuvo de visita por Claromecó invitado por amigos (Fotos

Claro, Reta y Orense

El ex diplomático, Marcelo Puyo, visitó el balneario

Claromecó es “un rincón de privilegio”

19|02|22 10:51 hs.

Marcelo Puyo fue un diplomático argentino que ejerció la función durante 35 años, y días pasados visitó Claromecó por primera vez, a raíz de la invitación de sus amigos Henky Zwaal y Leonardo Bulla.


En una entrevista realizada por La Voz del Pueblo, hizo un balance de sus pasos en la profesión y brindó una apreciación personal sobre el tratamiento de playas y médanos en Claromecó.

“En cierta forma somos ‘la longa mano’ -como se dice en Latín- de la Presidencia de la Nación, pero mis funciones han sido en el ministerio de Relaciones Exteriores y por su puesto en diferentes embajadas como Inglaterra, Dinamarca, Austria, Suiza y he tenido misiones cortas en otras partes del mundo”, contó a modo de resumen.

Consideró además que en su caso “fue muy satisfactoria” su vación e interés por la política exterior y las relaciones con los diferentes países.


(Fotos: Carolina Mulder)


Describió su labor como “estar en la primera trinchera -que son las embajadas en el exterior- cuando nos encontramos con diferentes formas de vida, diferentes culturas, diferentes maneras de tratar de enfrentar las situaciones que se presentan en un contexto mayor que el nacional”.

Puyo valoró su recorrido en la función pública a lo largo de las presidencias elegidas por el voto popular desde la encabezada por Raúl Alfonsín, hasta que finalmente se retiró hace pocos años. Explicó que resultó “muy enriquecedora porque en cada país uno va adquiriendo conocimiento, experiencias de vida, y profesionales que son valiosas. Y una mejor presencia de nuestro país en otras latitudes es un ejercicio de 24 horas -no de lunes a viernes- uno siempre está viendo, escuchando, leyendo qué se dice y qué no; qué es lo que se piensa para poder llevar adelante una función diplomática”, precisó.

En Claromecó
Sobre su primera visita a Claromecó confió que quedó “encantado”. E inmediatamente remarcó que es “un rincón de privilegio con una geografía privilegiada, los quiero instar a que lo preserven en la mejor manera que puedan porque sabemos que el hombre con su presencia a veces no controlada debidamente y puede perjudicar la naturaleza. Y este es un rincón soñado, un refugio que hay sobre la costa atlántica”, sostuvo.

Tan buena resultó su primera impresión por el destino turístico tresarroyense que lamentó “no haber venido antes”.

“Gracias a estos buenos amigos, Henky y Leonardo, es que pude venir, caminar y recorrer durante estos días. Realmente felicito al partido, espero que preserven esta vegetación”, expresó.

Los médanos
En la misma línea de recomendar la aplicación de cuidados con la riqueza natural claromequense, manifestó su preocupación por los médanos y la cantidad de vehículos en la playa.

“El tema de las dunas y médanos es algo que me preocupa; he visto en otros lugares del mundo donde hay senderos que la gente no transita por cualquier lugar. Hay que ser cuidadosos con ese tema, el acceso a la playa, los lugares que se usan y los que no; está el tema de la vegetación y también de la arena”, comentó.

Puyo instó a “no creer que es una fuente inagotable y que siempre se va a recuperar. Pienso que es bueno que haya mayor cantidad de familias y gente que disfrutan de todo eso, no soy ecologista ni especialista en el tema, pero sí recuerdo que en otros litorales -en otros continentes- está limitado el lugar por donde uno camina, sube baja, se instala, a eso hay que tenerlo mucho en cuenta. Están las aguas pero también está la costa y aquí toda esta vegetación y las dunas son una gran riqueza, tenemos hijos y tenemos nietos, hay que pensar en eso”, dijo pensando en que puedan disfrutarlo las próximas generaciones.

El ex diplomático se apoyó en los años de experiencia habiendo conocido diferentes ciudades del mundo para recomendar especialmente que se apliquen los cuidados necesarios para conservar la calidad de playa de la que se dispone en la actualidad.

“No soy especialista, hace un par de días que estoy recorriendo. Y pienso -si me permiten- que el exceso de automóviles en la playa no es lo ideal a futuro. Si hay una excepción, y es un auto es una cosa, pero si se convierte en una playa de estacionamiento es otro el panorama”, apuntó.

“Una bendición”
Contó que 30 años de su vida vivió en el exterior; “ocho años en Inglaterra, siete en Dinamarca y otro tanto entre Austria y Suiza. Año a año yo veía un mayor control del medioambiente; en el caso de Austria cuando yo llegué en la esquina de mi casa había un container, y cuando me fui había diez de vidrio transparente, de color, cartón, y para separar lo que es orgánico y otras cosas mas”, describió.

Para cerrar expresó su deseo para que haya “disposiciones que en cierta forma encausen el uso de la costa. Claromecó es un refugio, no toda la costa tiene esta arboleda , esto es una bendición”, afirmó. 



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