El doctor Juan Abad lleva 47 años viviendo en Claromecó (Caro Mulder)

Claro, Reta y Orense

Un referente de la medicina en Claromecó

Juan Abad: 50 años en la profesión

16|01|22 10:07 hs.

Por Daniela Angerami


En mayo próximo, Juan Abad cumplirá 50 años en el ejercicio de su profesión de médico. Reside en Claromecó desde hace 47 años, por mucho tiempo estuvo al frente de la Sala de Primeros Auxilios ubicada en Costanera, donde actualmente funciona la Oficina de Ambiente. Desde 2015, el Centro de Salud de Claromecó lleva su nombre. 

En el inicio de la entrevista, indicó que “soy de san Cayetano, estudie en La Plata, conocí Claromeco de chico”. Contó que “mi padre era peón de campo y mi mamá ama de casa, no había ninguna influencia familiar en cuanto a la profesión”.

Hay una frase de su padre que nunca olvidó: “tenes que estudiar, fíjate como estoy yo, como nos usan, como estamos usados y eso no te tiene que pasar. Eso no me lo olvido nunca”. 

Es médico clínico general y comentó que “lo que mas hice fue Pediatría porque estuve viviendo a media cuadra del hospital de niños Sor María Ludovica en La Plata. Hacía muchísimas guardias y aprendí más con eso que con la facultad”. 

Señaló que “lo peor que te puede pasar es que estudies algo y después no te guste, eso es un horror, no me pasó, no podría hacer otra cosa”.

Covid-19 
Sobre la pandemia, observó que “la gente se tensiona, sabe lo que pasa, ante cualquier síntoma te llama y te dice ‘que hago, que no hago’. Los mando al Hospital para que coordinen un hisopado, no todos son Covid, no todo dolor de garganta ni fiebre es un Covid. Pero estamos todos sugestionados y te tensiona, te pone mal, la gente tiene que trabajar y esto interfiere“. 

Con una amplia trayectoria en medicina, consideró en relación a la situación epidemiológica que “tal vez que nos contaminemos todos y va a ser la respuesta al virus y se va a frenar. Lo dice el doctor estadounidense Anthony Fauci, que es tal vez es la palabra más indicada y creo es lo más aceptable”.


“No podría hacer otra cosa”, dice Juan Abad sobre su tarea como médico (Caro Mulder)


Abad planeó que “nosotros no estamos caracterizados por hacer las cosas bien, generalmente le buscamos la vuelta para hacerlas más o menos como venga. En Estados Unidos tienen millones de sobras de vacunas y más de 40 millones de personas que no se han vacunado, cosa que no tenemos en Argentina. Falta gente vacunar, gente que es reacia todavía, y yo creo que no hay otra alternativa; no sé que vacuna es mejor, como nadie lo sabe, va a pasar el tiempo y ahí nos vamos a dar cuenta de lo que pasó, pero que la vacuna es necesaria es seguro“. 

En una evaluación de la actual ola de Covid-19, dijo que “ha disminuido el uso de camas de terapia, los casos graves son menores. Creo que el error más grande fue haber dicho que los jóvenes no, que era un problema nuestro de los adultos. Sí, somos de más riesgo es cierto, pero no que los otros no, el error me parece que estuvo ahí. Porque ahora los que están infectados en mayoría son jóvenes, cosa que no había y es un lástima. Como todo, se aprende con errores”. 

Expresó que “lo tendremos que sacar a flote. En otras épocas hubo epidemias, pandemias, y han desaparecido a raíz de las vacunas. Así que esto tendrá que ser igual”. 

Contención 
En Claromecó, confluyen los residentes permanentes y los turistas, que “vienen y lo que menos quieren es contagiarse por lógica”. Sostuvo que el uso de barbijo “no es cómodo, pero no hay otra. No tenemos muchas más opciones. El distanciamiento ayuda, mucha gente contagia y no sabe que es un portador sano, no tiene síntomas. Eso pasa”. 

Asimismo, afirmó que “ahora se está testeando más la gente. Al menor síntoma va, consulta y hace el hisopado, entonces estamos más o menos madurando. Va a mejorar”. 

Compromiso emocional
Tantos años de trabajo en Claromecó lo llevaron a vincularse con las distintas generaciones. “Estoy viendo los hijos de los mismos chicos que yo vi cuando llegué y algunos ya son abuelos. Ese compromiso emocional existe, viene la madre, el padre, el tío, ante un problema y eso te compromete mucho más. Hace bien que te llamen porque te tienen confianza y lo que vos decís pareciera que es lo justo y no siempre es así”, indicó. 

Por razones de edad, quiere trabajar menos. “Me canso, me agoto, pero es necesario que labure, ellos me necesitan a mí, no solamente por la gente de acá, hay turistas que los veo hace 30 años -contó-. Ese compromiso hace que ellos me precisen y yo los necesito a ellos, resolverles un problema, colaborar. A mí también me hace bien, es recíproco, no se puede evitar y no quiero dejar del todo porque tengo miedo a extrañar y que me afecte peor”. 

De casualidad
El médico se interrogó: “¿Si dejo de trabajar qué hago?”. En esta reflexión, planteó que “me tengo que ir de Claromecó porque sino me llaman igual,me preguntan igual. Yo no me quiero ir de Claromecó, vine de casualidad, por una temporada, para probar y terminé haciendo una eternidad de esto, es nuestro lugar”. 


“Me precisan y a mí también me hace bien colaborar, es recíproco. No quiero dejar del todo porque tengo miedo a extrañar y que me afecte peor”


Explicó que “con mi señora vinimos con mis hijos chicos, una época muy difícil, año 75 con el Rodrigazo de por medio, bancamos todo eso y mucho más”, tras lo cual reiteró: “Es nuestro lugar”. 

Abad planteó que “la gente me pregunta ‘¿qué haces en invierno?’. Y yo les digo ‘la pasas genial, yo hago en el invierno todo lo que vos pretendes hacer en un mes de verano’”. 

El mejor aliado 
Durante muchos años, estuvo al frente de la Sala de Primeros Auxilios, que se encontraba ubicada en la avenida Costanera. Rememoró que “muchos años estuve solo, en verano estuve solo ¿cómo hice? Te puedo asegurar que no sé”.

Debía estar plenamente disponible. “Salía a cenar con mi señora y la he dejado varias veces sentada en el restaurante porque me venían a buscar. En esa época no había celulares , ahora es mucho mas fácil. Extrañé mucho mas tener un colega al lado, en algún momento lo tuve y eso me ayudo un poco más”, admitió. 

Son numerosas las experiencias que ha tenido en el ejercicio de su profesión, buenas y malas y los partos han formado parte de ellas. “El chico nace cuando quiere, el obstetra y la ecografía le dirán la fecha aproximada , pero en definitiva nace cuando quiere y eso es lo que tiene de lindo, te saca de contexto. Ha pasado que rompen bolsa y salís corriendo, y han nacido acá, otro en viaje en ambulancia”, describió. 

Con gratitud, Abad valoró que “yo tuve suerte que no estaba solo, mi mujer se aguantó todo esto durante años, ayudándome a hacer alguna sutura. Después salía pálida con ganas de desmayarse, pero me ayudaba, y las enfermeras que tuve fueron unas genias, es el mejor aliado que tiene un medico”.    

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Su nombre en el Centro de Salud de la localidad
Desde julio de 2015, el Centro de Salud de Claromecó lleva su nombre: Dr. Juan Aníbal Abad. Mencionó que “es un reconocimiento, no sé si está bien o mal pero lo hicieron en vida. Son muchos años, no habré hecho todo bien, pero todo mal tampoco, hemos estado limitados con los recursos muchas veces”. 


En noviembre de 2015, se realizó un acto para imponer el nombre Dr. Juan Aníbal Abad al Centro de Salud de Claromecó


En la actualidad, atiende en su consultorio de lunes a jueves algunas horas. En cuanto a su relación con el Centro de Salud de la localidad, sostuvo que “no quiero meterme demasiado porque es como que interferís. Puedo estar de acuerdo con algunas cosas, otras que no”. 

Un aspecto al que le otorga importancia es que en las consultas de pacientes “lo que vos digas es fundamental. Si el médico que te vio te dijo tal cosa respétalo. Es muy difícil, errores podemos cometer todos”. 

Abad puntualizó que “la gente llega con un problema pero generalmente viene para que los escuche, a veces no tenemos disponibilidad suficiente para dedicarle a todos la misma cantidad de tiempo, la emergencia es así”. 

También expresó que es necesario llevar delante de la mejor manera la conexión con quien va a recibir al paciente. “Cuando sale una persona de Claromecó hay que contactarse con el Hospital, la Clínica o quien sea para que estén esperando y bien informados sobre el caso. Ahí está el problema a veces”, evaluó. 

Además reconoció que “lo que yo les diga es una responsabilidad porque lo toman como ‘me lo dijo Juan, soy el doctor Juan, es demasiado peso todo eso”. 

La vocación, lo que siente por su profesión, llevaron a que siga atendiendo en su consultorio. “Cuánto más voy a trabajar no sé, un día digo basta y se terminó. Me jubilan en cuanto yo avise, pero no sé qué hacer después. Si no hago esto, la realidad es que no sé hacer otra cosa”.  



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