Opinión

Carta de lectores

Están tirando demasiado de la piolita...

14|12|21 08:34 hs.


Por Gladis Naranjo (DNI 6.416.280)

Señora directora: Asistí a la jura de los diputados en el Congreso de la Nación. Circunstancia importantísima, fundamental, en la vida democrática en nuestro país. 

Salvo honrosas excepciones, ¡qué decepcionante! 

Disculpen los que se toman las cosas en serio y llegan al Congreso con toda honestidad, integridad y convencimiento íntimo de que el hecho de estar en una banca representando al pueblo (a Ud., a mí, a todos) es algo importante. Y que están allí porque llegaron después de afiliarse a un partido político, y comprometerse a trabajar de determinada manera. No para hacer cualquier cosa. Recuerden que no les pagamos todos los meses (a ellos y a sus asesores) para hacer cualquier cosa. 

Antes de llegar al recinto, uno decía:-¡No me llamen Sr. Diputado! ¡Me llamo Martín! 

¡Ay! Martín Tetaz, qué decepción! ¡Ud. se propuso para ser un Diputado de la Nación, con la enorme carga de responsabilidad que eso implica! No se propuso para ser Martín ¡Fue votado para ser un Diputado de la Nación! ¿Tiene idea de lo que eso significa? ¡Déjese de chiquilinadas con los mensajes en la remerita! ¡Déjese de estudiantinas! Ud., por los próximos 4 años será el Sr. Diputado. Y si le pesa mucho, tendrá que hacer una seria introspección… 

Tampoco fueron votados los diputados radicales para que aún antes de asumir se estén disputando los cargos dentro del bloque. Que quién será el presidente de la bancada, que si yo gané allá, que si soy más nuevo, que si yo llegué antes, que yo tuve más votos aquí, que vos estás hace mucho, que correte un cachito que me toca a mí… ¡Cuánta estupidez! ¡Qué estulticia! 

Ni hablar de algunas de las fórmulas de juramento, donde se mezclaron jurar por la marihuana, por la Patagonia Rebelde, por echar al FMI de toda América Latina, por les jubilades, por la alegría militante… A cada juramento, impertérrito, el presidente de la Cámara contestaba: la patria se lo demande. ¡Si ninguno de ellos juró por la Patria! ¡No tienen idea de lo que es la Patria! ¡Juraron por estupideces! 

Eso sí, ninguno, pero ninguno, juró por aliviar la pobreza, mejorar la educación, porque haya menos niños que se acuesten con hambre esta misma noche, que tenga un lugar limpio para hacer caca, que puedan bañarse, que puedan ir a la escuela, que no los maten a golpes; ninguno juró ocuparse de los cientos de mujeres que son masacradas pidiendo ayuda; ninguno juró comprometerse por devolverle la dignidad a los jubilados… 

Pidieron por la libertad de una chorra presa en Jujuy, por la libertad de dos delincuentes detenidos por las 14 toneladas de piedras en el Congreso, uno de los actos más ignominiosos de nuestra democracia, avalado por muchos de los que eran diputados entonces, y que aún hoy siguen calentando sus bancas… 

Ninguno juró por terminar con los privilegios. Porque todos tienen tres comidas al día, porque tienen “sábana y mantel”, porque pueden dormir con el lomo calentito a la noche sin necesidad de buscar calor en el cuerpo de un perro compañero. ¿O cómo se creen que se calientan a la noche los miles de argentinos que pasan hambre y frío? 

¿Saben lo que es la HIPOCRESÍA MORAL según la RAE? Es decir que se debe hacer algo sin tener la inclinación o la intención de hacerlo. Es el fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan. 

Y yo creí que algo iba a cambiar. 

¡Qué decepción! ¡Qué tristeza! Qué profunda tristeza. Ya ni tengo ganas de consultar a la RAE. Estoy segura de que muchos de ustedes me van a entender. 



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