José Luis González nació en San Cayetano, donde reside durante la semana

Claro, Reta y Orense

José Luis González lo hace en Orense y Bellocq

Diaconía y servicio desde la Iglesia

04|12|21 09:37 hs.

José Luis González nació en San Cayetano en 1965. Tiene 56 años y en 2010, comenzó a desempeñar su labor como diácono en San Francisco de Bellocq. Un tiempo después, sobre 2012 y 2013, hizo lo mismo pero en Orense. 


En su pueblo natal, se formó como diácono permanente. Es casado y tiene cuatro hijos. Su familia siempre lo acompañó en el camino que emprendió. Hace 34 años que está casado junto a su mujer, María Patricia. 

Tiene cuatro hijos, el mayor Marcos Maximiliano le brindó una muy especial, el nacimiento de su nieta que se llama Julia. Tuvo la bendición de poder bautizar a la pequeña, algo que no le sucede a cualquier persona. 

Sus otras tres hijas se llaman Marianela, quien estudió Tecnología en Alimentos y se encuentra radicada en Tandil; Lorena Giselle, es maestra en San Cayetano, ahora está haciendo un profesorado; y María Belén, es la más pequeña, trabaja en una heladería, tiene pensado seguir con sus estudios 

Los días de semana reside en San Cayetano, donde tiene otra actividad laboral, ya que es empleado público por un lado y por el otro, tiene una empresa propia que la atiende con parte de su familia. 

En diálogo con La Voz del Pueblo, José Luis González destacó que “cuando yo comencé con la preparación para el diaconado, me enviaron a San Francisco de Bellocq. Recuerdo que estuve yendo dos años a la localidad. Actualmente los fines de semana viajamos a ese lugar y a Orense. La tarea que yo tengo es como diácono permanente. Tengo actividad y colaboro, pero el destino que a mí me da el obispo es Orense y San Francisco de Bellocq, aunque en San Cayetano obviamente colaboro todo lo que puedo”. 

Dijo que “también soy asesor del movimiento familiar cristiano en la zona este de la diócesis de Bahía Blanca y andamos mucho por la zona. Por ejemplo, a Tres Arroyos vamos continuamente porque intervenimos en reunión de matrimonios. Tenemos una vida muy activa gracias a Dios”, agregó. 


La Iglesia San Marcos de Orense


El significado de diaconía, principalmente, es servicio. Se desempeñan como servidores de Dios. En base a ello, González explicó que “el diácono tiene la particularidad que es el hombre consagrado, pero que vive en medio del pueblo. Es una realidad que la iglesia, a partir del concilio Vaticano, ha cambiado un poco la mirada de las cosas. En un momento el ministerio del diaconado ha tendido a desaparecer, y ahora la mirada ha cambiado con la llegada del Papa Francisco”.

En este contexto, valoró que “tuvo un muy lindo auge porque en Bahía Blanca debemos ser entre 25 y 30 diáconos. Los dos diáconos que hay en esta zona pertenecemos a la ciudad de San Cayetano. Uno es Raúl Gardey, y el otro soy yo”.

Compañía 
Con muchos años de matrimonio junto a su compañera de vida, siente que el ministerio que Dios le encomendó en su caso, fue muy especial. “Vino de la mano de ella. El ministerio en principio se fue gestando de la mano de mi señora, María Patricia Aseberri. Fuimos haciendo juntos nuestro camino. Realizamos la actividad juntos. Somos como inseparables por nuestro carisma y por cómo se fue gestando la vocación al diaconado, la cual vino de la vocación de ella con Dios. Después, aparecí yo”, explicó. 


“El diácono tiene la particularidad que es el hombre consagrado, pero que vive en medio del pueblo”, dijo José Luis González a La Voz del Pueblo


La mujer del diácono también tiene que ser una persona que tenga un amor grande por Dios, por la Iglesia y por la transmisión de la buena noticia. Es importante el acompañamiento de toda la familia. 

En este sentido, González sostuvo que “es muy importante la compañía y la colaboración”. Sobre los alcances de su labor, afirmó que “el diácono no tiene la potestad de celebrar misa, solamente los sacerdotes pueden hacerlo. Lo que el diácono permanente hace es lo que se denomina celebración de la palabra. No tenemos la potestad de consagrar, de manera tal que la celebración de la misa está en la parte consagratoria del pan, en el cuerpo de cristo”. 

En la celebración también se utiliza lo que denominan la comunión en reserva. “Son las comuniones que están en el sagrario. Hacemos todas las partes como si fuera la misa, pero lo que no está es la parte donde se hace concretamente la consagración”, añadió. 

Unidad 
En lo que respecta a la localidad de Orense, hizo hincapié en que no tiene un párroco estable, sino que “está el padre Roberto Buckle que viaja desde Tres Arroyos. Él está haciendo este servicio como administrador y los domingos, celebra misa. Igualmente, en la semana siempre alguna vuelta de recorrida nos damos”. 

Destacó que todo fue posible gracias a una fuerte unidad. “Cuando nosotros comenzamos con el camino de preparación (en cuanto a lo académico), al poco tiempo comenzaron a encomendarme tareas pastorales para que me vaya acostumbrando a andar con la gente y la comunidad. Fuimos preparándonos por un lado y también compartiendo con la gente, tanto de Orense como de San Francisco de Bellocq esos gratos momentos”, valoró González. 

Ese fuerte vínculo con el otro, los ha hecho sentirse parte de todas las localidades en la cual les toca desplegar su actividad diaria. Por esto mismo es que consideró: “nos sentimos parte de esos lugares. Uno piensa y del total de días del mes, ocho días los vivimos en Orense, y 22, en nuestro pueblo. Lo disfrutamos mucho. Por un lado llevamos este mensaje del amor de Dios y de su presencia que es una de las cosas más lindas como tarea que tenemos, y también nos gusta porque nos hemos hecho en Orense como un matrimonio más del pueblo. Nos conocemos todos y nos sentimos muy parte de tan linda ciudad”. 

Por último, expresó que su idea fue siempre el contacto diario y permanente con la gente. “Somos uno más porque estamos acompañando en todo momento. Lo lindo es que el pastor esté con las personas y ayudando cuando es posible. Es maravilloso para los dos lados. Nosotros decimos en Grecia que Dios no se deje ganar nunca en generosidad. Dios nunca se deja ganar, por eso que al que más se ofrece, Dios más se le ofrece y más le da”, finalizó.  



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