Patricia Tagliabúe y Alcira Lembi en La Voz del Pueblo

Sociales

En el Mes del Adulto Mayor

Volver a encontrarse con el juego

10|10|21 09:13 hs.

Alcira Lembi fue maestra toda su vida y siempre estuvo involucrada en las expresiones artísticas como el teatro y la música. Patricia Tagliabúe es técnica superior en tiempo libre y recreación. Ambas se conocieron a través de Noemí, la madre de Patricia, que es íntima amiga de Alcira. Estos vínculos y la profesión de cada una, llevaron a que en febrero de este año idearan “Juego de palabras… ¿o palabras en juego?”, un taller de recreación para adultos mayores. “Entre las dos congeniamos bien y logramos armar algo que esperamos probarlo”, contaron a La Voz del Pueblo. 


Será la primera vez que realicen esta propuesta, ya que meses anteriores por la pandemia los encuentros se vieron frustrados. “Una de las primeras cosas a las que apostábamos era a la presencialidad porque sentimos que es lo que necesitamos en este momento de post pandemia o cómo se lo quiera llamar, del vínculo a través de la presencia”, resaltaron. 

El cupo será reducido, de diez personas, y se realizarán dos encuentros: el viernes 15 y el viernes 22 de octubre, de 15 a 17 horas en ambas oportunidades, en instalaciones del Museo Mulazzi. El valor de las jornadas será de 900 pesos las dos. No es obligatorio asistir todos los días, pero “para que la propuesta sea más enriquecedora, nosotras lo pensamos con una continuidad. Quien asista a los dos talleres se va a llevar muchas más cosas, pero independientemente pueden ir a uno u a otro”, indicaron. 

 El juego 
La profesión de Patricia le da el sustento teórico a la propuesta a realizarse. “Sin spoilear, podríamos decir que vamos a conectar con el jugar, en qué nos pasa cuando volvemos a conectar con el juego, porque lo vamos perdiendo a lo largo de la vida y en realidad está mucho más cercano de lo que nosotros creemos”. 

En ese sentido, Patricia ejemplificó: “Cada uno de nosotros lava los platos de una manera diferente y eso también es una forma de jugar. Encontramos formas de juego en lo más chiquitito que hacemos cotidianamente. Lo que queremos es entonces rescatar y revincular ese juego, no infantilizado, sino que sea un juego en la adultez”.

 Propuestas habrá varias dentro de cada encuentro, donde también se conectará con el movimiento y la música. “La palabra va a aparecer en múltiples formas y la vamos a hacer jugar, tanto leída como hablada”, contaron. 

Por otra parte, sostuvieron que “nos parece que esto nos vuelve un poco a esa etapa tan hermosa que fue la infancia, que a veces uno la deja o le teme, cuando es una edad de inocencia, de jugar, de tener curiosidad y descubrir”. 

 Sin etiquetas 
El taller está inmerso en una programación que realizó el Museo Mulazzi por el Mes del Adulto Mayor, sin embargo “creemos que las personas adultas también se pueden acercar. Sin poner un rango etario, pero por ejemplo quienes de más de cincuenta años se sientan atraídos por la propuesta, pueden acercarse sin ningún problema porque se puede adaptar”, sostuvieron. 

Frente a esto, ambas opinaron que “normalmente uno pone etiquetas o carteles. Acá la palabra viejo es sinónimo de descartable, de en desuso. Por eso vamos a trabajar sin esos prejuicios durante las jornadas”. 

En cuanto a los desarrollos de las personas y las edades delimitadas por la sociedad, manifestaron: “Los crecimientos no son lineales, sino que creemos que son espiralados. No hay una forma de ser adulto mayor, una forma de ser adolescente o una forma de ser niño. Hace un tiempo que se viene hablando de las infancias, las adolescencias y las adulteces mayores. La forma en que cada uno transita esas edades, es muy diferente. Todo eso es lo que se va a poner en juego”. 

Añadieron también que “queremos que los prejuicios estén afuera del taller. Tratar de que todo quede detrás de la puerta del espacio donde vamos a entrar a jugar, que tengamos la posibilidad de animarnos a trascender esa frontera. Un adulto y una adulta que se anima a jugar es una persona valiente, porque el juego pareciera que en cierto momento de la vida comienza a estar cercenado, prohibido o fuera de circulación. Por eso, lo que queremos hacer es traerlo de nuevo a esos espacios internos para recuperarlo, porque es algo que nos da alegría y nos conecta con cosas hermosas”. 

Para finalizar contaron que una persona se acercó para regalarle el taller a su mamá por el día de la madre, “y nos pareció una idea hermosa. También hacer una invitación a que hombres se acerquen”, ya que en la mayoría de los encuentros predominan las mujeres. De esta forma, invitan a los interesados a realizar la inscripción a través de la sede del Museo, en avenida San Martín 323 de lunes a viernes de 7 a 14 horas. “Tenemos muchas ganas de ver y probar. Es una cuestión de ensayo y error. Seguro van a surgir cosas para mejorar porque aspiramos a eso”, concluyeron.   



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