El Campo

Una campaña flaca

La soja tuvo una cosecha de segunda

12|06|21 18:01 hs.

La falta de lluvias en el verano le pegó duro a los cultivos sembrados en fecha, que salvo excepciones volvieron a rendir por debajo del promedio de cada campo. Las sojas tardías, en cambio, tuvieron el clima a su favor y una trilla con buenos rendimientos. El aumento del precio ayudó a suavizar el resultado de la campaña


La agricultura tuvo importantísimos avances en las últimas dos décadas tanto en tecnología como en manejo que potenciaron y mejoraron los rindes de los cultivos. Pero hay algo que no ha cambiado: sin agua no hay cosecha. Y la soja volvió a sufrir con un verano extremadamente seco en la región. 

“La soja tuvo una campaña mala. Si bien es un cultivo que se puede defender más que otros cuando no hay agua, en algún momento tiene que lloverle, sobre todo en febrero que es su momento crítico. Y este año no le llovió”, explicó el ingeniero Rubén Caro, asesor de la Cooperativa Alfa, sobre el resultado que arrojó la cosecha de soja de primera. 

“Los resultados fueron de regulares a malos, marcados por la seca de febrero, que arrojó bajo peso de mil y abortos de los granos”, aporta el ingeniero Luciano Piloni, titular de AIAGRO. 

“Salvo lotes puntuales, la cosecha de soja de primera es mala”, sintetiza el ingeniero Gonzalo Rodera, asesor de la Cooperativa Agraria de Tres Arroyos. 

 Rindes de segunda
 Por cómo vinieron las condiciones climáticas, la soja sembrada en época (fines de noviembre y primeros días de diciembre) fue la que más sufrió. “Dejó de llover a partir de la mitad de enero y en febrero casi no tuvimos precipitaciones. Eso impactó”, indica Caro.

“Faltó agua en todas las zonas, y podemos generalizar que la soja terminó rindiendo entre un 25 y un 40% menos de lo esperado al momento de la siembra. Hubo rindes promedio de 1500 kilos, 1800, 2200, 2300 y lotes aislados de hasta 2800. Hablando de lotes con similar tecnología”, sintetiza el ingeniero sobre la foto que dejó la cosecha para los socios de la Alfa. 


“Es difícil estimar, pero el promedio debe rondar los 1600 kilos”, dice el ingeniero Fidel Cortese


“En el área que asesoro las sojas de primera rindieron entre 2000 y 2500 kilos en las zonas profundas; y entre 1100 y 2200 en la parte somera”, especifica Piloni. Entre los socios de la Cooperativa Agraria, “los rindes fueron normales a buenos -en algunos casos- en la zona de la costa (Orense, San Francisco). En los suelos profundos el cultivo pudo almacenar agua y ayudó a que se forme el grano y aguantar la tremenda seca de enero y febrero”, comenta Rodera. 

Claro que fue muy distinto el panorama para los socios con campos en la zona continental, de la ruta 3 hacia Pringles. “Ahí dependían de algún chaparrón y no se les dio. El promedio no supera los 1000 kilos, porque los rindes anduvieron entre 800 y 1400 kilos”.

Según el análisis del ingeniero Fidel Cortese la campaña se caracterizó por rendimientos muy dispares, con tendencia a ser bajos. “Es difícil estimar, pero el promedio debe rondar los 1600 kilos”, dice. Y agrega: “La costa fue más beneficiada, en la zona de Bellocq, Orense, Cristiano Muerto, estuvieron los mejores resultados. En cambio toda la zona norte de Tres Arroyos y Chaves fue la que más sufrió. Es el cuarto verano seco que tenemos”.

Rindes de primera
Todo lo que el clima castigó a los cultivos sembrados en fecha, benefició a los implantados en forma tardía, tras la cosecha de cebadas y trigos. “Estamos teniendo muy buenos resultados en sojas de segunda. Están rindiendo entre los 1600 y los 2000 kilos en las partes someras; y entre los 2000 y 2700 kilos en las zonas más profundas de la costa”, cuenta Piloni.


La buena noticia la dio el mercado, que mostrando una suba sostenida amortiguó un poco los magros resultados


“El cultivo arrancó con el perfil cargado por las lluvias de principios de enero, eso hizo que la planta desarrolle bien y haya cuajado una buena cantidad de granos. Después recibió las lluvias de marzo y no tuvo heladas, entonces se logró un peso de mil granos muy alto”, describe.

El mismo camino recorre Rodera. “Tenemos buenos resultados en las sojas de segunda. En los campos más continentales, por segundo año consecutivo rindieron igual o mejor que las de primera: muchos lotes de 1500 kilos y algunos casos de 2000”, explica.

Al igual que el asesor de la Agraria, el ingeniero Cortese destaca que en muchos campos la soja de segunda tuvo mejores rendimientos que la de primera, y con mejor calidad. “Las sojas de segunda alcanzaron a aprovechar las lluvias tardías de marzo y un abril benigno”, comenta. “El promedio debe andar en unos 1700 kilos”, completa el presidente de la Región Sur del Colegio de Ingenieros Agrónomos bonaerense.

La buena noticia de la campaña de soja la dio el mercado, que mostrando una suba sostenida amortiguó un poco los magros resultados. “Se sembró con una soja de 260 dólares y a medida que fue avanzando la campaña fue subiendo, para llegar los 330 dólares de hoy”, dice Caro. 

Si bien el precio no compensa la falta de kilos, genera que el impacto negativo sea menor. Aunque no varía el resultado final de la campaña de soja en la zona: fue de segunda.  

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Informe de la Cooperativa de Cascallares

Otra campaña con resultados por debajo de las expectativas

La cosecha de soja de la campaña 2020/21 se encuentra en un avance importante de su etapa de recolección, sobre una superficie de siembra menor comparada a ciclos anteriores. 

Para analizar los resultados de cosecha obtenidos, previamente tenemos que describir una variable principal que termina definiendo rindes: el tipo de suelo sobre el que se siembra la soja, que define diferente tipo de ambientes en nuestra zona.

Los ambientes a grandes rasgos lo podemos clasificar en ambientes de suelos profundos y de suelos someros que pueden tener un relieve llano o con pendientes importantes. Los ambientes descriptos no se diferencian cuando las condiciones climáticas, de lluvias principalmente son las normales para cubrir las necesidades del cultivo para obtener buenos rendimientos.

Esta variable, en esta campaña no ocurrió y volvemos a sumar otro ciclo sin que llueva en la manera que lo necesita la soja en el periodo crítico de llenado de grano. Y cuando no llueve la humedad relativa ambiente es baja y las temperaturas excesivamente altas. 

Una campaña más con resultados a nivel general por debajo de las expectativas que tiene el productor al momento de iniciar la siembra


Al no cumplirse las condiciones climáticas, la diferenciación de ambientes fue categórico al momento de los rindes, obteniendo rendimientos satisfactorios para ambientes profundos, pero no los que estima el productor antes de sembrar; y rindes muy por debajo de lo normal en ambientes someros. 

La variable fecha de siembra que en nuestra zona es amplia, con siembras que comienzan a principios de noviembre y finalizan la primera semana de enero, como ocurrió esta campaña con los denominados “lotes de segunda”, también tuvo influencia en el rinde, pero no fue la principal. 

Hemos visto lotes de segunda sembrados durante la primera quincena de diciembre que rindieron menos que sembrados en la primera semana de enero. No se da todos los años, pero el hecho de no ocurrir heladas tempranas ayudó al proceso de llenado y alguna lluvia sobre el final terminaron siendo cosechables. 

En resumen una campaña más de cosecha de soja con resultados a nivel general para la zona por debajo de las expectativas que tiene el productor al momento de iniciar la siembra. Sumando otra campaña más con una rentabilidad muy baja, en algunos casos negativa para este cultivo. 

* Por los ingenieros Jorge González y Carlos María Mendiberri 
  


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