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Si se puede prevenir no es accidente

13|02|21 11:19 hs.

Todas aquellas lesiones en los niños que se ocasionen por distracción o negligencia de un adulto no pueden ser llamadas accidentes. Hoy en el servicio de pediatría del hospital público recibimos numerosos casos de intoxicaciones, heridas de bala, lesiones por asfixia que podrían evitarse



El doctor Horacio Rey nos brinda un panorama muy claro de las acciones que deben llevar adelante los adultos para evitar que los niños sufran lesiones que a su edad pueden presentar efectos graves o permanentes. 

“Hoy por hoy se dejo de hablar de accidentes domésticos en pediatría ya se llama enfermedad por accidente”, relata el jefe de Pediatría del Centro Municipal de salud, “esto es porque no tienen que ver con la imprevisibilidad o la fatalidad tienen que ver con la negligencia y muchas veces la imprudencia. Si es prevenible ya no es un accidente. Por ejemplo que se nos caiga un semáforo en la vía publica es obra de la fatalidad, si hablamos de un accidente vial donde el niño iba sin el cinturón o en el asiento de adelante; esto es obra de la imprudencia y tiene un claro responsable; el adulto a cargo”.  



Quien cuida: ¿protege?
En este sentido, por duro que pueda parecer “si hablamos de la vulneración de los derechos de los niños, podemos pensar en la desnutrición, en la falta de afecto, en primera instancia. Sin embargo, el cuidado personal, la seguridad y evitar que la morbimortalidad (enfermedad) afecte a los niños, con la secuela que puede implicar, impedir el largo trauma que le queda luego de un evento que lo afecta en su integridad y el esfuerzo que le traerá aparejado en la recuperación de esas lesiones, también es parte de garantizar sus derechos”. 

“Quien cuida a un niño es otra de las variables importantes a considerar. Un adolescente, un pre adolescente o un adulto mayor no deben cuidar a un niño. Los padres debemos asegurarnos que quien quede al cuidado de nuestros niños debe tener capacidad de reacción para socorrerlo, para llamar a emergencias, para realizar la desobstrucción de una vía respiratoria, de alcanzarlo corriendo si se cruzo una calle. Cuando ocurren este tipo de eventos, tiene que haber una persona por supuesto mayor de 18 años, que tenga la capacidad de dar respuesta”. 

Después todos lamentan cuando ocurre un comúnmente llamado accidente, que reiteramos no lo es, pero previamente hay que pensar a quien dejamos al cuidado de los chicos. Hay que prestar especial atención al cuidador. 

La persona debe tener capacidad para desarrollar la tarea y debe saber que hacer para resolver algunas cuestiones en los primeros momentos de la emergencia. Si un niño se escapa y está a cargo de una persona muy añosa o con limitaciones físicas, no lo va a poder correr, por ejemplo. 

Estas son cuestiones que se pueden prever a la hora de decidir los cuidadores y de evitar este tipo de lesiones no intencionales. “Por ejemplo un abuelo de edad avanzada es cariñoso, es afectuoso le va a brindar más amor que límites. Y muy probablemente no va a prestar atención de qué lado de la vereda iba el niño. Cuando un pequeño sale a la calle la persona que lo cuida le debe brindar seguridad en la vía pública”, ejemplifica el doctor Rey. 

Respecto de los eventos en la vía publica que pueden lesionar a un pediátrico, es fundamental que los padres eduquen al niño todos los días. 

Cada vez que salen le deben enseñar cuales son los peligros. Que sepa el valor del NO. Son fundamentales las pautas claras, concisas, reiteradas. 

Debemos enseñarles en todo momento lo que para el niño es peligroso, de forma adecuada a la edad. También se debe instruir cuales son los riesgos en el domicilio.



Las medidas fundamentales 
Nunca solos. Un ejemplo de esto es la asfixia por inmersión, que puede ocasionar la muerte o secuelas neurológicas graves si no hay intervención precoz. Esto ocurre con frecuencia, es importante decir que el niño se ahoga en muy pocos centímetros de agua, cae de cabeza un balde o en una bañera con escasos centímetros de agua y si no hay intervención precoz se muere. 

Fijar los elementos pesados. En este aspecto, hay muchas pautas para tener en cuenta en el hogar; nunca dejarlos solos o con otro niño en el baño, colocar las protecciones eléctricas, los disyuntores, las protecciones de bordes en las mesas, los televisores o artefactos pesados deben estar fijos a la pared. La protección de caídas, la colocación de barandas, de puertas en las escaleras. No son cosas complejas y la casa es un sitio peligroso para un niño si no se toman los recaudos adecuados. Tenemos todas las semanas intoxicación por fármacos que quedaron a mano de un niño. 

Guardar sustancias tóxicas. Es importante también prever los cuidados y las medidas de protección en aquellas casas que visite el niño de manera frecuente, por ejemplo la de los abuelos, allí también los medicamentos tienen que estar guardados fuera del alcance. También tenemos intoxicaciones por pesticidas, dado nuestra zona agropecuaria. Esto pasa por dejar al niño solo y no tener los recaudos de guardarlos en lugares cerrados, con trabas para niños o llave. 

No dejar a los niños en altura. Son frecuentes las caídas de cuchetas y es muy grave el traumatismo de cráneo a esa edad. No hay que dejar que un niño, que no tiene la capacidad de bajarse solo, hasta por lo menos los siete años, se suba. Hay en cierto sentido un descuido, que puede ser por segundos, pero que es suficiente para generar un perjuicio grave en el niño.

Medidas generales. Colocación del disyuntor, protecciones eléctricas, cocinar en las hornallas de atrás, fijar la cocina a la pared para que no se puedan parar, asegurar las piletas de los lavaderos, los electrodomésticos, los televisores son medidas indispensables. Hay traumatismos torácicos y cardíacos por aplastamientos. Hay que tener especial cuidado cuando andan en bicicleta, hoy, por ejemplo tuvimos un traumatismo grave. Los niños no utilizan el casco. Cuando se dan estas situaciones nosotros no hablamos de accidentes porque son prevenibles. Esto es responsabilidad del adulto y es traumático para el niño desde lo físico pero también desde la psiquis, para el entorno y su familia, niños que quedan con discapacidad; recordemos recientemente a los heridos de bala con aire comprimido. Debe atravesar por internación, sueros, tratamientos que eran evitables. 

En el auto. Las medidas de seguridad en el auto son imprescindibles, deben viajar atrás, con silla para niños correctamente ajustada y con el cinturón. La mayor cantidad de accidentes ocurren en las salidas cotidianas, con velocidades de entre 15 y 50 km por hora. Un accidente de un niño a esa velocidad es equivalente a la caída de un cuarto piso, aun en vehículos con airbag. No solo estamos hablando de una colisión grave sino de una frenada brusca contra el parabrisas, esto ya trae aparejado un traumatismo, desfiguración de rostro y la pérdida de piezas dentales, eso ya es una secuela y son muy frecuentes. 

Prevenir, instruir, educar 
Después del año los niños son curiosos, deambuladores, exploran, se llevan a la boca. Agarran medicamentos, tóxicos del bajomesada, se tiran agua caliente. 

Tenemos muchísimas quemaduras o escaldaduras por agua; tenemos también otro tipo de quemaduras por químicos o electrocuciones; muchas quemaduras por ejemplo llevan ingresos a quirófano, consultas fuera de la ciudad, injertos y demás. 

Asfixias por inmersión, atragantamiento por ingestión de alimentos no adecuados a la edad, por ejemplo chiquitos comiendo maníes, mordeduras muy graves de perros, lesiones por arrollamientos, accidentes viales, heridas por armas de fuego, por inmersión en escasa cantidad de agua en pileta. 



El mayor índice de consultas se debe a lesiones prevenibles, a todas las podemos evitar con dedicación en el cuidado, con supervisión permanente del niño; con límites claros. Pero sobre todo con instrucción y educación. Los adultos tenemos que estar informados y formados en todo aquello que podemos hacer para prevenir lesiones en los niños. 

El trabajo que hace el servicio de pediatría en cada consulta y con cada familia; es hablar de los riesgos a los que están expuestos los niños y cuáles son las formas sencillas de adaptar, por ejemplo la casa para disminuir los peligros, es educar para prevenir, es instruir a los cuidadores de que estas situaciones son prevenibles, que evitar la morbilidad (que es aquella cuestión que hace que el niño se enferme o que deje secuelas graves o si la suerte interviene puede ser rápidamente recuperable) es responsabilidad de las familias y lo más importante es que cada familia convierta estas estrategias en hábitos. 

¿Cuándo y dónde consultar? 
La comunidad tiene a disposición los 11 Centros de Atención Primaria y el Centro de Salud Público, con guardia pediátrica de lunes a lunes de 8.30 a 12 y de 19.30 a 21.30 horas. Más información en www.centrodesalud.com.ar.