Bancur, primero desde la derecha, junto a compañeros en un parador céntrico (Caro Mulder)

Claro, Reta y Orense

Día del Guardavidas

Protegiendo a los bañistas “en el momento más feo de sus vidas”

04|02|21 10:11 hs.

Por Daniela Angerami


Hoy, 4 de Febrero, se conmemora en Argentina el Día del Guardavidas, fecha en la que allá por 1978 falleció en un salvamento -Guillermo Volpe de 22 años- al intentar salvar a un adolescente en Playa Grande. La Voz del Pueblo entrevistó a Roberto Bancur quien lleva 32 años como guardavidas en nuestras playas. 

Próximo ya a retirarse de la profesión, nos contó sobre sus comienzos y experiencias de la profesión que hoy comparte con uno de sus hijos, Germán. “Como guardavidas tengo 32, tuve mis dos primeras temporadas como privado- para el Balneario Ávila (hoy Samoa). Tenía 17 años, en el medio me tocó el servicio militar, una temporada la trabajé completa, y la otra por un mes y medio”, dijo al comienzo de la nota. 


A poco de dejar la actividad, Bancur, suma 98 meses de servicio, de los 100 que le exige la ley -de meses aportados- para jubilarse (Caro Mulder)


Agregó que en la temporada 91/92 comenzó como guardavidas de manera oficial, mientras que en la actualidad lleva acumulados 98 meses de servicio, de los 100 que le exige la ley -de meses aportados- para jubilarse. “Con esta temporada llego a los 98, me quedaría la otra que puedo trabajarla, o no”, señaló.

Hijo guardavidas 
Uno de los hijos de Bancur, Germán, hace dos temporadas que trabaja como guardavidas de Claromecó. “Es su segunda temporada y este año le tocó estar en el anexo que es la bajada de la 30, al lado de lo que es Samoa. Compartimos horario y trabajo, estamos en el mismo sector”, dijo. 

En cuanto a la decisión de su hijo de seguir la misma profesión, expresó que “lo de Germán es raro, jamás le prestó atención a la idea de querer ser guardavidas, nunca. Y cuando terminó el secundario, de golpe me dijo ‘quiero hacerlo’. Entonces buscamos el lugar, fue a hacer el curso a Necochea, que es un curso que conozco muy bien; desde sus instructores, la gente, y me pareció un curso aceptable para que él hiciera sus pasos, y la vedad que fue bien, se recibió junto con otro chico de acá, de Claromecó, Lucas Epherra, los dos hicieron la misma promoción”, confió. 

Observó también que “los tiempos han cambiado, pero todavía se le nota la pasión por el trabajo, quizá sea porque uno se la fue inculcando, lo vio de chico”. 

De hecho contó que “siempre me acompañó a la playa, creció viendo cómo uno trabajaba. Esperemos que tenga la posibilidad de cumplir con esta carrera y con la profesión que la verdad es muy linda”, sostuvo. “Ayudar a la gente y darle una mano en el momento más feo de su vida, eso es lo bueno”, afirmó Roberto. 


Roberto Bancur comenzó su trayectoria como guardavidas a los 17 años, en el ex Balneario Avila (Caro Mulder)


En esas situaciones donde las personas se encuentran en un estado de shock “lo bueno es poder sacarlas del mar en una situación fea. Ha pasado que sacás gente y que por la misma sensación, el mismo estado de shock automáticamente se van de la playa, ni siquiera dan las gracias. Uno no espera que se las den porque es el trabajo nuestro, pero la gratitud la sentimos cuando a los dos días, viene se presenta, te trae una docena de facturas, te saluda y te da las gracias”, describió. 

Con los años, una profesión 
Bancur en su análisis de la profesión divide en dos tiempos bien marcados la evolución de la labor durante su propia trayectoria, algo que asegura que está vinculado con la aparición de las motos de agua. “Hay que destacar los dos tiempos de trabajo que a mí me han tocado cursar, desde que yo entré hasta la temporada 2008/2009 era un trabajo, y desde el 2009 hasta el día de hoy es otro. Nosotros antes trabajábamos con roscas, zunchos, torpedos, pero siempre la víctima era sostenida, asegurada y sacada del mar hasta la tierra, nadando”, resaltó.

El peor momento de la víctima son dos, cuando te arrastra el mar y cuando la sacás, que llega a la barrera de la ola. La ola empieza a caer arriba de la víctima y en ese momento otra vez se genera un estado de shock -y de trauma- bastante importante con el que uno tiene que lidiar. "Estás sacando a alguien, haciendo fuerza, la ola te cae encima, la víctima vuelve a sufrir, vuelve a tragar agua y también nosotros. Todo ese trauma se ha logrado suplantar con el uso efectivo de la moto de agua”, contó para dejar en claro cómo resulta de efectivo el correcto uso de la moto de agua. 


Roberto Bancur lleva 32 años como guardavidas en nuestras playas (Caro Mulder)


Recordó que la primera moto que llegó a Claromecó fue donada por el Club Cazadores. “Se empezó a trabajar, se le encontró la vuelta y la efectividad, y después se incorporaron las motos de Dunamar, las de Reta y Orense”. 

Conciencia del turista 
Con todas las temporadas de experiencia que acumuló en su trayectoria, Roberto, observó además una mayor toma de conciencia de parte de la gente, en la playa. “Antes era ir a un canal a sacar a alguien y querer explicarles que estaban en un canal, en una zona peligrosa y terminabas discutiendo, hoy donde vayas a decirle a alguien que está en un lugar peligroso te piden disculpas y salen. ‘No sabía, recién llegué, no conozco’, son las repuestas normales que recibimos, y hacen mucho caso”, indicó. 


Bancur resaltó que ahora la gente es más consciente y receptiva ante las advertencias de los Guardavidas (Caro Mulder)


Dijo en ese sentido que “es muy raro tener una discusión como la que había en otros tiempos. Los días de mar feo donde hay mucha ola, estamos muy encima de la gente; el mar en Claromecó es abierto y muy peligroso cuando se pone la ola muy grande y tiene mucha correntada, para eso tratamos de evitar que surja algún inconveniente”, explicó. 

Un profesional
Al concluir la entrevista con Roberto Bancur, resaltó que la de guardavidas “es una profesión que hace bien”. Por ello expresó su deseo para que las generaciones futuras “crezcan en unión y traten de lograr objetivos firmes para no desvalorizar la profesión”. 


La de guardavidas “es una profesión que hace bien”, afirmó Bancur (Caro Mulder)


Consideró que los tiempos han cambiado y comparó el grado de preparación que hoy el trabajo demanda. “Un curso de 6 meses -de hace 50 años- hoy es una carrera terciaria, tenés un año de curso con un montón de materias y se ha profesionalizado. Hoy ser guardavidas es ser un profesional en serio y con todas las letras”, dijo al finalizar.