Las nutricionistas Albertina Lozano, Mariana Leguizamón y Ana Bracco

La Ciudad

El verano y los hábitos

El tiempo de cuestionar nuestros consumos y repensar la alimentación

29|01|21 22:33 hs.

El Servicio de Alimentación y Dietética del Centro de Salud está compuesto por 6 nutricionistas, a cargo de la licenciada Mariana Leguizamón. La nutricionista clínica, licenciada Ana Bracco, quien se desempeña en el Geriátrico Municipal Gregorio Araoz Alfaro y consultorios externos; la licenciada María del Luján Ibsen, nutricionista clínica y de área de producción; la licenciada Sofía Colantonio, nutricionista de consultorio externo y a cargo del área de producción de la Unidad Sanitaria de Orense; la licenciada Victoria Llopis Errazti, nutricionista en los Centros de Atención Primaria; y la licenciada Albertina Lozano, nutricionista en Centros de Atención Primaria. Desde el área mencionada se realizan más de 44.700 raciones anuales de alimentos para pacientes y personal autorizado a comer y tiene a cargo la cocina central, la del Geriátrico Municipal y la correspondiente a la Unidad Sanitaria de Orense. Se realiza la dietoterapia, se coordinan las compras y se dan las indicaciones a las cocineras para la preparación de los menúes. El equipo se compone con 18 integrantes, entre profesionales, administrativas y cocineras.


Además las profesionales realizan atención en consultorios externos y Caps y actividades de promoción de buenos hábitos alimentarios. 

En este sentido, la licenciada María Albertina Lozano, brindó algunas recomendaciones para llevar una adecuada alimentación en verano e incorporar hábitos saludables que colaboran a mejorar nuestro estado general. A repensar nuestros consumos y a respetar nuestro cuerpo y como lo alimentamos, es decir, que combustible le brindamos para funcionar durante el día. 

Llego el calor y la necesidad del cuerpo de estar más fresco y liviano. Los días son más largos y las altas temperaturas nos aletargan pidiendo descanso. Por ello el verano nos ofrece la posibilidad de consumir preparaciones más simples, sencillas de elaborar y de digerir. 

Más agua y frutas frescas
Es el momento ideal para practicar una de las premisas de la nutrición: consumir un alto porcentaje de alimentos frescos y sin cocción. Podemos incorporar frutas frescas en desayunos y meriendas y poblar la mayor parte del plato con vegetales crudos cuando llegue la hora de almorzar o cenar. 

El clima caluroso nos lleva a consumir más cantidad de agua, frutas, verduras y proteínas livianas como el pescado. Es aconsejable disminuir las carnes rojas, que hacen más pesada no solo la digestión sino también la circulación venosa y el flujo de retorno de las piernas, ya de por sí más sensibles a los calores estivales. 

Menos sal 
Es la temporada para disminuir el consumo de sal principalmente en casos de hipertensión arterial y reemplazarla por otros condimentos que le brinden sabor a las preparaciones: aromáticas como orégano, romero y salvia le van perfectamente a las ensaladas al igual que el limón para refrescar el paladar, que por cierto se educa. 

Perfectamente se puede reemplazar el sabor súper salado que nos brinda una preparación atestada por este condimento por otro más fresco y liviano. Una recomendación muy eficaz en casos de hipertensión es beber agua en abundancia, especialmente en las comidas. 

La salud intestinal es otro de los puntos a tener en cuenta durante los veranos, con el aumento de temperaturas proliferan bacterias y virus que podrían generar desde malestares intestinales a gastroenteritis. El consumo de agua segura es prioritario en estos casos, como así también la sanitización de vegetales tan en boga en los últimos tiempos. “Me gusta pensar que es un hábito que llego para quedarse para mejorar la salud de todos”, afirma Lozano. Para sanitizar los vegetales, lo mejor es: llegar del comercio y lavar uno por uno los vegetales. Dejarlos todos juntos en la bacha de la cocina, sumergidos con unas gotas de lavandina o vinagre por aproximadamente media hora. Se vuelven a enjuagar y se dejan secar al aire. 

Llevar a cabo estas pautas que escritas parecen muy sencillas, pueden no serlo tanto si no tenemos en cuenta una parte fundamental de llevar hábitos alimentarios saludables: la planificación. 

El calor y los días largos de verano muchas veces pueden afectarla y terminar consumiendo alimentos que en el largo plazo afectaran nuestra salud y en el corto plazo nos dejaran aún más cansados. 

Para comer mejor
Algunas pautas que harán esto más sencillo pueden ser: hacer una lista de preparaciones saludables para elaborar, comprar los alimentos en función a esa lista, buscar un día o un momento del día en el que haya un tiempo en donde se puede sanitizar las verduras, cortarlas y guardarlas en tuppers, preparar salteados que pueden ser base de otros preparados que se pueden freezar o, en caso de no contar con esta opción, guardar en la heladera por dos o tres días. 

Menos Alcohol 
Con la llegada del verano también aumenta el consumo de alcohol. Las cervecerías artesanales y bodegas se instalan cada vez más y marcan tendencias sociales, y el consumo hogareño queda normalizado con la cervecita de la tarde para paliar el calor. El hígado es el principal órgano afectado junto con el tejido adiposo y los triglicéridos. Y la vida puede cambiar por completo si alcohol, imprudencia y violencia se cruzan.

Lozano manifestó que “si tomas alcohol, no conduzcas ni mezcles con otras sustancias. Te invito a analizar tu consumo y repensar desde que lugar lo estás ejerciendo. Hay otras opciones que bien podrían reemplazarlo y que además nos aportan beneficios para el cuerpo cuando los consumimos: las aguas de frutas o el tereré con jugo de frutas naturales que nos refrescan, nos nutren las células poblando de micronutrientes y recuperando líquidos que perdemos por sudoración y no alteran nuestros sentidos ni deterioran la salud de nuestro cuerpo”. 

Expresó que “me gusta pensar en el verano como el momento en que la tierra brinda los frutos que hemos venido cuidando a lo largo del año. Los jardines explotados de flores, los frutales brindándose generosos. Un proceso que necesita de instancias anteriores para llegar a este punto”. 

Del mismo modo, consideró que construir pautas alimentarias “tiene mucho que ver con estos tiempos que la Pacha nos muestra en cada día que transitamos. Nosotros somos parte de la naturaleza. Quizás la clave está en aprender a autopercibirnos y autoobservarnos en un montón de órdenes impuestos que llegan desde afuera. Aprovechemos este tiempo de días largos y de descanso de las actividades para cuestionar nuestros consumos y repensar que combustible estamos entregándole a nuestro cuerpo, y también para experimentar esos cambios que en la vorágine del año postergamos por tener otras prioridades”. 

Bibliografía: 
-Chopra, Deepak (1991): “La perfecta salud”. Buenos Aires. Javier Vergara 
-Zurschmitten, Susana (2019): “Alimentación consciente según las estaciones del año”. Buenos Aires. Editorial Albatros.