Policiales

El trabajo que realiza Desarrollo Social

El municipio recibe, en promedio, dos oficios por mes vinculados a desalojos judiciales

29|11|20 10:59 hs.

El problema de las usurpaciones en terrenos fiscales y propiedades privadas preocupa al Gobierno local. 


Si bien después de la toma de Guernica, cuando la promesa de un subsidio a personas con graves problemas habitacionales en la provincia de Buenos Aires, aparecía como una amenaza de contagio en todo el territorio bonaerense, en la Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Tres Arroyos afirman que no hubo consultas al respecto en ningún momento. 

Mientras que el problema de la usurpación puede visualizarse en ciertos terrenos fiscales y propiedades como la de Jacinto Liébana, en el municipio la participación comienza después que la Justicia procede al desalojo del ocupante y consiste en la ayuda a pagar un alquiler a familias con problemas económicos, para que no queden en la calle. 

Marcelo León, titular de la cartera de Desarrollo Social, le dijo a LA VOZ DEL PUEBLO que, en la actualidad, el municipio ayuda con el alquiler a algunos locatarios que arrastran inconvenientes en ese sentido y, refiriéndose a las usurpaciones en general, identifica -en un punto de vista personal- como un inconveniente a los tiempos judiciales por lo general extensos para definir una situación.

En total, por razones de carácter social, el municipio ayuda a pagar el alquiler a unas 300 familias. Una parte minoritaria del total corresponde a quienes han sido desalojados por la Justicia.

“Un problema central es que, cuando a vos te usurpan la casa, haces la denuncia, y hay una demora, desde mi punto de vista personal, muy grande en definir la situación desde la Justicia, que lleva períodos de seis meses a más de un año para que ese inmueble o ese terreno sea devuelto a los propietarios. Muchas veces tiene que ver con el seguimiento de los propietarios en ver cómo va la causa, pero hay una demora muy grande en tomar la decisión de desalojar a los usurpadores”, señaló. 

Cuando finalmente esa situación se define, hay un lapso de 15 a 20 días en los que el municipio es advertido por la Justicia para que se prepare a los efectos de brindar una ayuda que, en la actualidad, llega a un promedio de dos oficios por mes. 

En este sentido, comentó que “debemos tener dos pedidos formales de la Justicia por mes para que el municipio intervenga. Luego que la Justicia les avisa que en 20 días van a ser desalojados del lugar en donde están, nosotros les pedimos por favor que, si no tienen otra forma de acceder a una vivienda, si no tienen medios, los vamos a ayudar con el pago de ese alquiler. No podemos dejar gente en la calle, generalmente son familias con chicos. 

Entonces empieza todo un proceso, un trámite en el que municipio subsidia como para que esta gente pueda pagarse un alquiler”, explicó antes de aclarar que, “no recibimos reclamos de gente a la que le han usurpado un terreno o una casa. Porque esas personas tienen que hacer la denuncia y, si se tienen todos los papeles en regla, que se desalojen a los usurpadores”. 

Los límites de la ayuda 
Si bien ese sistema invita a pensar que sus beneficiarios puedan abusar del mismo, León aclaró que, “evaluamos cada tres meses la situación. Más allá de la pandemia, que ha sido una situación muy particular, si la situación de la persona mejoró, consiguió un trabajo, y lo puede pagar (al alquiler), lo termina pagando solo y se da de baja la ayuda. Eso tiene un ´termino de un año que se puede ir cortando cada tres meses. Al año, ya se sabe que se va a dejar de pagar el alquiler, pero se sigue evaluando. No hay que olvidar que estamos en una situación de crisis económica de más de tres años”. 

Al respecto, el funcionario municipal aseguró que existen numerosos ejemplos de personas que han conseguido trabajo e informan su situación para no seguir recibiendo ayuda, “hay gente muy honesta que viene y, sin esperar a los tres meses, te dice ‘muchísimas gracias’ ‘conseguí trabajo’ y piden que se les de la baja. De todas maneras, ha habido muy poco movimiento para gente que no ha podido acceder (a mejores económicas)”.