Sociales

En la séptima entrega de los recorridos

México, la nueva muestra virtual de Colectividades

01|11|20 11:57 hs.

Los recorridos turísticos virtuales de las diferentes comunidades establecidas en nuestra ciudad, pergeñados por parte de la Comisión de las Colectividades Extranjeras, siguen en marcha en su tercera semana. Se trata de un trabajo en conjunto entre esta Comisión, la Dirección Municipal de Turismo y el Museo Municipal José A. Mulazzi, en este caso el séptimo circuito de la serie de diez que estarán dedicados cada uno a una colectividad en particular. 


Se comenzó con la colectividad danesa, luego fue el turno de la española, la francesa, la italiana, la israelita, la libanesa y ahora lo es de la mexicana; una de las más nuevas en nuestra región, cuya representante es Alicia Hernández Román o Licha, como le dicen en su país. 

En cuanto al recorrido virtual se toman cuatro parámetros: la gastronomía y las tradiciones mexicanas como la Independencia, el Día de los Muertos y las Posadas de diciembre. “Casi todo se relaciona con la iglesia, salvo la Independencia”, ya que para el pueblo mexicano la fe está presente en todo lo cultural. 

 De Guadalajara a Tres Arroyos 
La forma en que se produce su llegada a Tres Arroyos y cómo se conocieron Alicia y Rubén ella lo cuenta muy libremente. “Nos conocimos a través de un portal de Internet y después a través del Messenger en esos tiempos. Ahí empezamos la amistad, estuvimos platicando todo un año y le dije ‘yo quiero ir a conocer. Luego le decía, bueno voy a llevar mi viaje abierto y al final le digo… bueno, si me gusta me quedo allá. Mi viaje fue el 30 de diciembre de 2005 porque yo decía año nuevo, vida nueva. Entonces me vine y mi regreso era el 24 de enero pero llegó ese día y ya no me regresé”, cuenta sonriendo. 

En muchos aspectos su cambio fue enorme, pues Alicia vivía en una ciudad muy grande; “en Guadalajara (13 millones de habitantes). Yo soy agrónoma y contador público, allá trabajaba en una consultora industrial que se llama CIME SA. (Consultora Industrial Metálica S.A.) estaba ahí en recursos humanos y también tenía clientes por mi cuenta. Con lo que ganaba en la fábrica mantenía a mi hijo y con los clientes era para mis gastos. Pues esa era mi vida; allí quedaron mi hijo y mis diez hermanos, todos viviendo en Guadalajara”. 

Licha Hernández Román se vino a un país que no sólo no conocía sino que presenta con México muchas diferencias culturales, pero “no me fijé en eso sino en el frío. Extrañé mi familia porque los mejicanos somos muy unidos, tienes algún problema y estamos, no lo tienes, estamos igual. El desarraigo y lo material no. Siempre le dije a Rubén: ‘Yo voy a trabajar para ir a México y nada más’. Desde que entré a trabajar donde estoy ahora se los aclaré, porque cuando viajo para allá me quedo unos tres meses. Llevo seis años con ellos”. 



Difícil comienzo 
Su comienzo en Argentina no fue fácil, porque como ella cuenta: “Al principio yo me bloqueé. En México es muy diferente fundamentalmente porque si Rubén llega, por medio de la familia o de amigos se le trata de conseguir trabajo. Acá no tuve la misma suerte, entonces el primer año fue duro. De todas maneras como a mí me habían liquidado bien donde trabajaba y con los clientes que yo tenía traía plata al punto tal que ese año me fui sola para México aunque acá no había trabajado. Al siguiente año trabajé como obrera en Molinos Tres Arroyos, saqué para el viaje pero como no tenía posibilidades de cambiar de sector en la fábrica decidí renunciar. Hoy por hoy cuido a dos niños pero cuando ellos sean más grandes mis patrones quieren darme otra posibilidad laboral”. 

Cuenta que su participación como integrante en la Comisión de Colectividades “al principio me dio miedo. Lo hice a través de otro mejicano que está viviendo con nosotros acá al lado, porque por esto de la pandemia ahora ha quedado varado, ya que él está en Brasil. El primer año tenía muchos nervios ya que hacer las tortillas para los tacos me fue complicado. Pero estaba el empeño de participar para que la gente de esta ciudad conociera nuestra cultura, porque ésta y la gastronomía es muy rica y todos los mejicanos tratamos de llevarla a donde vivimos. Igualmente la comisión pensaba hacer la feria de comidas virtual y yo no me animé, porque la nuestra no es una comida muy conocida en la ciudad. Algo muy distinto con, por ejemplo, la pastelería de los daneses o las paellas españolas hasta los vascos u holandeses ya que son muchos los que han vivido en esta zona”. 

Cultura y tradición 
Este recorrido virtual de la cultura mejicana se va a enfocar en la gastronomía tradicional, el Día de los Muertos, el de la Independencia y el de las Posadas. 

El Día de los Muertos se celebra como en el resto del mundo latino el 2 de noviembre, pero en el caso de México es de carácter festivo pues se suma La Catrina originalmente llamada La Calavera Garbancera, una figura creada por José Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera. 

“Ese día se levantan altares en las casas y en los cementerios alrededor de las tumbas, le pone las comidas que le gustaban al muerto y le lleva serenata de mariachis también. Este año va a ser diferente, ahorita están promoviendo por los medios de información que se prenda una vela junto a una rosa blanca y que pongamos un retrato de nuestros fallecidos para que vean que porque no podamos ir al cementerio no dejamos de acordarnos de ellos. En las casas se arman los altares o en las puertas de ellas”. 

Las Posadas son las fiestas típicas religiosas que se celebran 9 días antes de Navidad, del 16 al 24 de diciembre. En México, una posada es una celebración en las que se hace alusión al peregrinaje que María y José realizaron cuando ésta estaba a punto de dar a luz a Jesús, buscando precisamente un lugar donde tenerlo. 

 “Has de cuenta -relata Alicia- que se junta toda esta cuadra con niños de todas las edades cantando canciones y llevando una vela buscando lugar para allí tener al Niño Jesús. Lo van haciendo frente a las puertas de las casas hasta que una se abre y allí le dan de merendar a los niños dulces y confituras. En tanto el 24 de diciembre hacen piñatas para los niños en la calle, esa es una tradición en la que se arma el pesebre pero al Niño Jesús no se lo pone hasta ese día. Es algo muy bonito que se sigue haciendo, una fiesta que yo extraño”.