El ingeniero Thiessen fue entrevistado en uno de los campos que asesora en Dorrego

El Campo

5ª edición del Congreso de Maíz Tardío

Gustavo Thiessen contó como gestó la revolución maicera en el sudoeste

30|10|20 11:34 hs.

Más de 1300 asistentes se conectaron virtualmente a las dos jornadas de la 5ta edición del congreso técnico y académico organizado por Brevant Semillas en el que bajo el lema “preparados para seguir adelante”, se abordaron los últimos avances relacionados al cultivo de maíz tardío. 


Uno de los disertantes fue el ingeniero dorreguense Gustavo Thiessen, el padre de la revolución que el cereal experimentó en el sudoeste bonaerense. 

En la apertura del evento, Hugo Minnucci, gerente de producto de maíz templado para Brevant Semillas, dijo: “En un año tan difícil, tan complejo para todo el mundo, no sólo para Argentina, nos pusimos como objetivo hacer un Congreso mejor que el del año pasado. Lo logramos, tanto por el nivel de oradores, como porque tenemos un Congreso con una base de innovación fantástica”. 

En esta edición, el Congreso de Maíz Tardío se trasladó a la casa de cada participante, ya que por primera vez se transmitió de manera virtual. “Te vamos a convidar con lo último y con lo mejor que hay para maíz tardío en Argentina”, les dijo Minnucci a los productores conectados durante la apertura, agradeciendo a empresas, universidades, productores, asesores, técnicos y a los todos los que conforman el ecosistema del maíz. 

Contó que hace unos 50 años atrás se producían 10 millones de toneladas de maíz, con un rendimiento promedio de unos 2000/2200 kilos por hectárea. “Pasando por todos los vaivenes de la historia argentina, hoy se producen 50 millones de toneladas, y se cuadriplicó la producción por hectárea en el cultivo”, dijo. 

Indicó que fue gracias al trabajo individual de muchos, puesto al servicio colectivo para generar un mejor resultado. “Empresas de genética hicieron mejorar la producción, empresas de biotecnología, de fertilizantes, universidades que brindaron información, organismos que se pusieron al servicio de la rotación, asesores técnicos, empresas de maquinaria. Es una comunidad, un ecosistema al servicio de la mejora en la producción”, expresó Hugo Minnucci. 

Entre los temas desarrollados en el Congreso de Maíz Tardío, uno de ellos fue el rol que cumple este cultivo ante nuevos desafíos ambientales. En esta línea, destacados profesionales expusieron sobre propuestas, herramientas, proyectos, ensayos y estudios en los que trabajan para producir más alimentos, con inocuidad y calidad, teniendo en cuenta la sostenibilidad y centrándose en la eficiencia. 

Coincidieron en la colaboración de la información, la tecnología, los datos y la educación, como necesidades para el desarrollo en el contexto actual y para conservar mercados en el exterior. 

También, en lo que refiere a la integración vertical y horizontal de este cultivo, se pudieron conocer distintas experiencias, distintos casos de éxito, contados por sus protagonistas en sus propios establecimientos. 

Los mismos productores y asesores técnicos, desde campos ubicados en las provincias de Córdoba, Santiago del Estero y Buenos Aires, contaron detalles de procesos exitosos de integración de la producción de maíz, carne, y energía.

El pionero del sudoeste
El ingeniero Gustavo Thiessen es pionero en la siembra de maíz tardío en el sur de la provincia de Buenos Aires y a partir de su trabajo el cereal empezó a pisar fuerte en Coronel Dorrego y en resto del sudoeste. Gracias a sus ensayos con siembras de baja densidad, el maíz hizo pie en una zona con fuertes limitantes productivas por las flacas lluvias y los suelos poco profundos: pasó de ocupar 5000 a 70.000 hectáreas entre 2008 y 2015.

En 2006 fue cuando el asesor tuvo el primer contacto con el maíz, con un sistema clásico de alta densidad (60.000 plantas por hectárea) y siembras tempranas (principios de octubre) y fertilización fuerte. “Al tener semejante carga de plantas, de las 320 hectáreas sólo cosechamos 80, el resto se cocinó”, contó. “Al año siguiente, con la misma superficie y la misma carga de plantas, tuvimos una helada alrededor del 10 de noviembre que quemó la parte aérea de las partes bajas del lote, con una mortandad de unas 10.000 plantas. El cultivo resurgió pero quedaron dos fechas, una temprana y otra tardía. La temprana terminó rindiendo 1500 kilos pero la tardía dio 8000. Toda una señal: el maíz debería ser tardío”, completó su relato desde un campo dorreguense de cómo empezara a gestar el boom de los choclos. 

Así puso en marcha la prueba y error y ensayos de híbridos, fechas y densidades. “Empezamos a bajar la cantidad de semillas, y así probamos diferentes genéticas en fechas tardías con entre 45.000 y 48.000 plantas por hectárea. Uno de los materiales era un maíz ‘doble espiga’, que en las mejores zonas nos dio un 25% más de rinde que los otros”. 

El consejo de los desarrollistas fue aumentar la densidad de los otros híbridos, pero ellos decidieron lo contrario, reducir un poco más la cantidad de plantas por hectárea. “Hoy sembramos entre 14.000 y 25.000 plantas por hectárea”, indicó. 

“Cuando te encontrás con suelos poco profundos tenés que hacer coincidir la floración con el periodo en que la atmósfera tiene una menor demanda de agua. Cuando sembrás maíz temprano, la floración se da en Navidad, Año Nuevo, cuando la radiación y la demanda de agua están en su esplendor”, explicó Gustavo. 

Acoplando una baja densidad a una floración que se dé a fines de marzo se reduce la demanda de agua. La experiencia de Thiessen marca que en Dorrego, los maíces tempranos, aun con buenas condiciones -lluvias en enero- prácticamente no se diferencian en rinde de los tardíos. “El maíz generó un cambio drástico para bien, pasó de no ser considerado a ser el principal cultivo de gruesa”, afirmó el ingeniero, el gran culpable de que haya sucedido.   

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La mitad más uno
“Hoy el maíz es el cultivo de mayor producción, superando a la soja en estos últimos años, y con casi un tercio menos de superficie. Esto habla de su productividad y potencial”, destacó Agustín Bourdieu, gerente de maíz tropical para Brevant Semillas, quien señaló que aporta más de 10 mil millones de dólares a la economía, que genera más de 170.000 puestos de trabajo directo, y empresas que agregan valor transformando el grano. 

Bourdieu dijo que, en la actualidad, más del 36% de la producción tiene destino el consumo local, ya sea para la lechería, la ganadería, bioetanol, molienda y otros usos de la industria. “Acá es clave el rol del maíz tardío, y por eso ya tiene más de 50% del área de maíz”, indicó. 

Y agregó: “Sabemos que el maíz tardío aporta estabilidad en los ambientes productivos, y le da seguridad a los sistemas de transformación del grano en alimento”.