Héctor Asef y Yanina Yitani forman parte de la nueva comisión de la Sociedad Libanesa

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Los libaneses, historia de trabajo y sacrificio en la ciudad

25|10|20 12:09 hs.

Los recorridos turísticos virtuales de las diferentes comunidades establecidas en nuestra ciudad pergeñados por parte de la Comisión de las Colectividades Extranjeras siguen en marcha en su tercera semana. 


Se trata de un trabajo en conjunto entre esta Comisión, la Dirección Municipal de Turismo y el Museo Municipal José A. Mulazzi, en este caso el tercer circuito de la serie de diez que estarán dedicados, cada uno, a una colectividad en particular. 

En el caso de la libanesa, concurrimos a la sede de la Sociedad Libanesa de Socorros Mutuos de avenida Rivadavia 558. Allí su presidenta, Yanina Yitani y Héctor Ricardo Asef, integrante de la comisión directiva, recorrieron la historia de esta sufrida inmigración. Una comunidad de fuerte presencia en la ciudad con personajes más que icónicos desde los primeros momentos de Tres Arroyos.



Cuenta Héctor Asef que los primeros libaneses arribados al país llegaron “a principios de siglo, del 1900. Venían un poco presionados por la opresión y la violencia instaurada por el imperio otomano que manejaba esos territorios. Impulsados por las buenas noticias que se daban en la comunicación de que nuestro país era tierra fértil y de trabajo fueron arribando a diferentes lugares. La comunicación entre ellos y la solidaridad al recibirlos en sus casas por parte de los connacionales ya llegados a Argentina demostró lo solidarios que son en ese sentido. En Tres Arroyos la inmigración libanesa comenzó arribando desde 1904-1906 hasta 1928”.

Los no tan “turcos”
En el caso de esta colectividad la inmigración que arribaba provenía directamente desde Líbano. Aquí hay una particularidad que en muchos aspectos no deja de ser explicativo para lo que comúnmente en nuestro país se denomina como “turcos”. 

Asef lo devela "porque con el famoso Imperio Otomano ellos no tenían pasaportes libaneses, porque el país prácticamente no existía. Entonces el gobierno de Turquía les otorgaba el pasaporte, y de allí proviene la famosa denominación de los ‘turcos’ porque en muchos casos los pasaportes eran de ahí”. 


La calle República del Líbano, un reconocimiento de la ciudad a esta colectividad


Algo que clarifica por qué se lo denomina así al libanés, al sirio, al árabe en general; “turco aquí hubo uno solo -dice Héctor-. Después, los demás son de diferentes países, el gentilicio de ‘turco’ abarca a todos los que provienen de países árabes cómo pasa con los ‘gallegos’, como denominan a los españoles y son sólo los de Galicia. Mucha gente dice ustedes que son sirio-libaneses y no es así es como si nosotros fuéramos argentino-chilenos”. 



“En esa época los que vinieron al país tenían como actividad el comercio -señala Yanina Yitani-. En el caso de mi familia, mi tatarabuelo Simón viajó con un hijo dejando al resto de la familia en Líbano a ‘hacer la América’. El hijo -Antonio- era mercachifle, vendía por los campos con un carro diferentes productos a los chacareros, como el tradicional ‘beine, beineta, jabón, jaboneta’. Además fue el primer chasirete (fotógrafo) que trajo la cámara de cajón a nuestra ciudad y sacaba fotos en la Plaza San Martín a principios de siglo”. 

La estación de trenes, centro comercial 
Muchos se establecieron en derredor de la estación de ferrocarril, ya que la mayoría de los que venían a la ciudad en el tren se ubicaban allí. “Eran épocas de trabajadores golondrinas y esto hizo que las tiendas proliferaran a ambos lados de los rieles. Había dos tiendas grandes en la avenida Libertad, una era Casa Asef -en Libertad y Pueyrredón- que era de mi abuelo José y la otra era La Otomana que quedaba en Libertad al 950, de Abraham Asef. Esta funcionó hasta hace poco con los descendientes, una tienda muy grande. Había otras como la de Aued de este lado de la estación; La Normita de Hid. De esas tiendas quedaron: la de Raulito Asef en la avenida Rivadavia, Ali-Mar de Yamil Nohra, padre de Omar, integrante de la Sociedad Libanesa. Libaneses de nacimiento en esta última etapa de inmigración están Yamil Nohra, y viven el cartero Blas Manzur y Antoine Frem que es el peluquero”. 

La forma de comercializar y el tradicional mercachifle proliferaba en esos tiempos porque era común que estos tenderos ayudasen a sus connacionales con mercaderías para que recorrieran vendiendo por los campos. En tanto los que eran más afectos al agro lo hicieron como peones rurales en muchos casos; esas fueron las actividades principales. 

La Sociedad Libanesa 
Ese deseo de juntarse, característico de los inmigrantes por vivir en un país distinto, con otra lengua, otras costumbres, “cuando venían los paisanos de allá era una fiesta". 



Entonces se conformaron reuniones en casas de familia y después decidieron conformar la Sociedad Unión Libanesa de Socorros Mutuos, que fue fundada el 3 de diciembre de 1922. Con el tiempo decidieron comprar una sede en Chacabuco 541 y tiempo más tarde con la venta de ese lugar terminan comprando este edificio. 

Los libaneses se reorganizaron definitivamente el 27 de octubre de 1935, asumiendo la titularidad don Antonio Yitani, resolviendo cambiar la denominación por la actual de Sociedad Libanesa de Socorros Mutuos de Tres Arroyos. 



En la oportunidad se encomendó la redacción de un anteproyecto de estatuto social. El 19 de noviembre de 1944 la comisión presidida por Antonio Chedrese resuelve adquirir el inmueble de Chacabuco 541 con una inversión de 7010 pesos m/n y un préstamo efectuado por Antonio Atala que fue declarado presidente honorario. Tres años más tarde, una asamblea decide vender esta propiedad y adquieren el edificio actual de Rivadavia 558. Tras algunas reformas la nueva sede se inaugura con una fiesta el 14 de marzo de 1954, contando con personería jurídica y declarada de bien público. 

La permanente integración de los libaneses a la comunidad determinó que el 23 de noviembre de 1968 el entonces comisionado municipal Oriente Blas Calabrese decidiera cambiar el nombre de la calle defensa por el de República del Líbano en homenaje a un aniversario de esta nación.

Otro de los hechos clave fue la Sociedad Hijas del Líbano que conformaban las esposas de los libaneses y las hijas más grandes, una institución benéfica para ayudar a las familias carenciadas de la ciudad. “Uno de los hechos puntuales de participación fue durante la inundación en Villa Atuel, Mendoza, reuniendo medicamentos, ropas y alimentos hasta completar un camión. El espíritu del libanés siempre ha sido muy solidario”, cuentan ambos. 

El salón de la Sociedad Libanesa siempre fue cita de cenas importantes, “la comida nuestra -dice Héctor- le gusta no sólo a los libaneses. Al punto tal que a la misma venían muchos no integrantes de la colectividad”. 

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Nuevos aires, otras historias
La renovación se ha ido realizando de a poco en la Sociedad Unión Libanesa, abarcando desde el recambio generacional hasta las modificaciones estaturarias. 

Yanina señala que una de las cosas que se va a modificar es el cambio de denominación “ya que lo de ‘socorros mutuos’ hoy por hoy quedó fuera de vigencia. Como hay que empezar de 0 hay que cambiar el nombre”. 

Las instalaciones hoy reciben a diferentes actividades como las danzas de la academia Hayat de Yanina Yitani con 21 años de trayectoria. 



Siendo un ícono de la cultura la danza tradicional; “una de las bailarinas más famosas fue Carmen Chalde”. Hoy hay en ese lugar escuela de danzas árabes, de zumba y una de tango. “También han sido ejes importantes la presidencia del contador Leonel Elías, junto a su esposa Rosa María Aín que supieron nuclear a los miembros de la colectividad” cuenta Héctor. 

Apellidos como Tubía, Yitani, Hid, Ferex, Asef, Attem, Feres, Aued, Atala, Nohra, Manzur, Frem son algunos de los que formaron parte de esta institución. 

Pasado y presente 
Para Yanina Yitani el ser descendiente de libaneses y presidir la institución es algo más que especial; “desde que tengo uso de razón mis padres me traían porque él fue tesorero. Tanto papá como mamá siempre participaron, ella no era de la colectividad pero él la ponía en alguna comisión. Mi tatarabuelo, bisabuelo, abuelo, tío abuelo como el caso de Gabriel Yitani, sus hijas, todos los Yitani han pasado por las comisiones de la Sociedad Libanesa”. 

A propósito de esto, Héctor Asef cuenta que Gabriel Yitani “fue un personaje que hizo un trabajo extraordinario para la niñez. Era mago, titiritero, formó el centro Nuevos Rumbos”. 


Gabriel Yitani fue símbolo del compromiso con los niños. “Era mago, titiritero y formó el centro Nuevos Rumbos” recuerda Asef



Diferente es la historia de Héctor Asef porque su padre era argentino pero, confiesa, “tengo la fortuna, si se quiere, de tener cuatro abuelos libaneses. Porque mi abuelo y mi abuela paterna eran libaneses y los maternos también, entonces yo sentí eso de que no podía dejarlo pasar. Me crié en familia hablando árabe, escuchando su música, comiendo las comidas tradicionales… Si bien no tuve mucha participación, pues de joven me fui a estudiar, cuando volví empecé a integrarme a la Sociedad y ahora los chicos me llamaron y acá estoy ayudando”. 



Los viejos inmigrantes de a poco fueron desapareciendo y con esto también su presencia en este edificio de avenida Rivadavia 558. Las nuevas generaciones poco se involucraron hasta este nuevo reverdecer que, como el pino de su bandera, vuelve a crecer. 

Presencia y fe 
Otras de las cosas interesantes que se recuerda es que en el aniversario de las Bodas de Diamante de la Sociedad Libanesa; “logramos que viniera el embajador de Líbano en la Argentina -Dr. Riad Kantar- con su esposa. Hicimos una festividad de dos días, entre actos protocolares y una gran cena que se hizo acá” cuenta Asef. 



La profesión de la fe también es algo importante ya que en los comienzos Líbano era mayormente católico -aunque ahora también lo hay musulmán-, muestra de esto es el Colegio San Marón de capital federal y su iglesia hecha con piedras y marquetería traídas del Líbano.

En nuestra ciudad hay en la Iglesia del Carmen una imagen del santo -sirio de nacimiento pero que se instaló en el Monte Líbano donde hizo una tarea solidaria y cristiana-. San Marón y San Chárbel Makhlouf son los dos santos libaneses.