.Maximiliano Goñi

La Ciudad

Por un operativo policial

Lo retuvieron más de 12 horas como testigo y generó alarma

24|10|20 12:19 hs.

Un guardavidas tresarroyense fue tomado como testigo de un allanamiento de la Policía Federal y, al no poder llamar a su familia por razones vinculadas a las formas del procedimiento de la carga pública que debió asumir cuando volvía a su casa tras haber ido al gimnasio, generó alarma entre familiares y amigos. 

Eran las 11.15 del jueves cuando Maximiliano Goñi fue interceptado por un efectivo de la Policía federal que le pidió que colaborara con un procedimiento judicial que iban a realizar en la calle Jujuy y no fue liberado del compromiso hasta las 12 de la noche. 

Siempre dispuesto a colaborar, el guardavidas tresarroyense de 31 años aceptó sin oponerse aunque enseguida se encontró con el primer eslabón de una cadena de problemas que, horas más tarde, generó alarma entre sus familiares, amigos y personas con las que trabaja en una pileta de nuestra ciudad, a la que esa tarde no concurrió. 

No llevaba encima su teléfono celular y, como los efectivos policiales estaban apurados, no lo dejaron llamar a nadie para avisar que se demoraría con el trámite. “Me agarran cerca de Rivadavia y Alsina, y me llevan a una casa de la calle Jujuy. Yo salí de casa sin teléfono. Entonces, les pregunté sino me dejaban llamar a casa para avisar y me dicen que estaban apurados para hacer el allanamiento”, recordó el guardavidas en diálogo con LA VOZ DEL PUEBLO, “con eso estoy de acuerdo, está bien, pero no me dejaron comunicar y, supuestamente, ellos no me dejaban llamar para avisar porque decían que no se podía usar teléfonos”, agregó refiriéndose a la segunda posibilidad negada, una vez presentes en el inmueble donde se estaba realizando el registro domiciliario. 

“Quería avisar” 
Con el correr de las horas, la situación de Maximiliano se fue haciendo más difícil. Mientras él colaboraba con la Justicia, sus familiares y amigos se acercaron a la Estación de Policía y pidieron celeridad en la búsqueda.

Si bien los protocolos exigen que el paradero de una persona supuestamente desaparecida no se conozca por más de 24 o 48 horas antes de actuar, Goñi reconoció que la presión fue muy fuerte hasta alcanzar una respuesta, “mi familia y amigos estaban re preocupados. Yo me enteré por vecinos de la zona (al lugar allanado) que me dijeron ‘te estás haciendo famoso, te están buscando’ (en referencia a las cadenas de difusión generadas por ellos en redes sociales). Mi mamá se enteró después de las 19 y porque lograron ver imágenes de unas cámaras de seguridad en donde vieron que la policía me había alzado”, comentó. 

El procedimiento en el que Goñi fue tomado como testigo se extendió hasta pasadas las 12 de la noche, cuando finalmente se dispuso el secuestro de un celular en el marco de una causa que investigaba la posible difusión de imágenes de pornografía infantil, y recién a esa hora pudo retornar a su casa, “no tengo nada que decir de ellos (por la policía), pero el único incidente es que no pude llamar a mi familia, porque solamente andaba con la campera y el buzo de gimnasia”, recordó antes de remarcar las razones por las que le explicaron la imposibilidad también de cederle otro celular, “me dijeron que no se podía usar telefonía en el allanamiento. Yo lo entiendo, pero podrían haber avisado a mi familia cuando me llevaban”, concluyó antes de recordar aliviado que, “hasta que se supo que yo estaba bien, hubo muchos que la pasaron mal”, concluyó.