Miedo a vender. Bicicleteros locales temen no poder reponer lo que exige una inédita demanda (Maxi B

La Ciudad

ECONOMIA Y MERCADOS

Un palo en la rueda para las bicicleterías

10|10|20 17:57 hs.

Después de la escapada del precio del dólar paralelo del último viernes, ya hay un rubro que lo siente y, cuando no puede comprar lo que vende, se diversifica o baja la persiana hasta el medio para enfocarse en otro servicio. 


Es el caso de la bicicletería, una de las actividades "bendecidas" con una autorización de práctica desde las primeras aperturas de la cuarentena, allá por mayo, y desde cuando en nuestra ciudad, distintos referentes del negocio y la reparación, perciben en promedio el doble de trabajo y demanda. 

Sin embargo, el “veranito” de invierno se transformó en un tsunami que, en simultáneo con un reacomodamiento de la economía nacional, con devaluación, brecha y corrida cambiaria incluída, aseguran que paralizó a importadores y proveedores a la hora de largar la mercadería. 

LA VOZ DEL PUEBLO dialogó con Germán Codagnone y Luciano Prieto, nuevas caras de familias conocidas en el rubro a nivel local, quienes, de distinta manera, reflejan la inédita popularidad de sus empresas y la forma en la que, en algunos casos, redirigen sus inversiones a opciones distintas al dólar. 


Nicolás Codagnone trabaja junto a Germán en la bicicletería de San Martín y Almirante Brown (Maxi Burgueño)


“Los proveedores nos dicen que hasta febrero o marzo no van a recibir nada, por eso estamos preocupados por la devaluación y el aumento de la mercadería que es en dólares, ya que no sabemos si la vamos a reponer. Porque cuando vendemos algo, no sabemos al precio que la vamos a tener que volver a pagar”. Así pinta Germán Codagnone, de la bicicletería Coda y hermano de los miembros de la sociedad familiar Broos, la manera en que la situación económica lo limitó a la hora de aprovechar un momento importante para el negocio que, ante la incertidumbre, motivó la decisión de familiar de invertir en ladrillo antes de seguir esperando la llegada del precio de mercadería mientras veían desaparecer los pesos de las ventas previas.

Así, el dinero que no se reinvierte en mercadería, obliga a una variación de rubro e inversiones, “tenemos una casa que estamos refaccionando y la plata la metemos ahí. De todas maneras, es una locura porque si después no la vendés, corrés el riesgo de fundirte”, dijo refiriéndose a una situación que, adelanta, se repetiría en los próximos días. “En las últimas semanas de septiembre estábamos con la preocupación de la devaluación y la imposibilidad de comprar. Tuvimos que cerrar y ahora estamos viendo de nuevo qué vamos a hacer. No sé si cerrar, pero trabajar medio día para que la gente no se quede sin bicicletero y nosotros sin insumos tan pronto”.

Ponerse al día 
La intensidad con la que el negocio de la bicicletería recibió el impacto tras la primera apertura de la cuarentena, también se dio en la necesidad de reparación. Luciano Prieto, hijo de un referente del cicilismo local como Carlos Prieto, hace tres años que abrió La Bicicletería, un prolijo showroom y taller de reparaciones en la calle Sebastián Costa al 800 que, ante la oleada de nuevos clientes, se vio obligado a cerrar por 15 días y dedicarse a reparar bicicletas puertas adentro, ya que, asegura, llegó a tener 30 clientes en lista de espera, “cada día entraba más de lo que yo podía hacer”, dijo antes de asegurar un incremento de, al menos, un 50 por ciento de gente que eligió este medio de transporte en pandemia. 


Luciano Prieto. Tuvo que frenar la atención al público para atender la demanda de reparaciones


La nota completa en nuestra edición impresa del domingo 11 de octubre