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Por Martín Orsili

Benjamín Aguirre, el N° 1 del tenis local y su embajador por el mundo

06|10|20 12:38 hs.

El tenis y Benjamín Aguirre tienen una conexión tan pura y natural que permite entender la razón por la cual llegó hasta donde lo hizo. Es que todo comenzó cuando aún era un embrión en la panza de su mamá María Teresita, que era una aficionada y siguió jugando hasta los 5 meses de embarazo, y cuando apenas caminaba ya comenzó a agarrar las raquetas, las que usaba su papá Oscar Domingo para dar clases. Luego llegó su hermano Lautaro, y ahí tuvo su primer compañero de acción. Sí, toda una familia involucrada y dispuesta para que Benjamín se convierta en el N° 1 del tenis local, viaje por el mundo, lidere los rankings nacionales de menores y hasta logre sumar algunos puntos en el Circuito ATP. 


“Tengo la raqueta en la mano desde que nací”, aclara desde Mar del Plata Aguirre, y la razón es bastante obvia. "Con el tema de tener a papá de profe de tenis y a mamá que también jugaba, desde la panza que tengo una raqueta en la mano", comenzó relatando en diálogo con La Voz del Pueblo el actual entrenador que revivió su rica carrera, sus momentos más felices, los más duros, todas sus hazañas y mayores logros, mientras explicó sus sacrificios, y los de su familia, para poder dedicarse de lleno al mundo de la raqueta. 



Desde sus inicios a principios de los ’80 con 5 años en las canchas del Club Huracán con su papá como primer profesor, el paso por el Lawn Tennis, la continuidad de su carrera en Buenos Aires, su viaje a Miami para jugar el Orange Bowl, la incursión en el profesionalismo con victorias resonantes ante Mariano Puerta y Gastón Gaudio, el duro intento de jugar y vivir en España, la difícil decisión de decir basta y su continuidad como entrenador buscando su lugar en el mundo, que finalmente lo encontró en Mar del Plata. 

Sus inicios 
Como no podía ser de otra manera, Benjamín Aguirre pisó por primera vez una cancha de tenis con su papá, que a principios de los ’80 era profesor en Huracán y él pasó a ser su alumno. Siendo un niño, también en el Globo, probó con el básquet, pero prefería asumir la responsabilidad en soledad que repartirla en un grupo, por lo que dejó la naranja y siguió con la raqueta. “Me gustó más el tenis”, resumió. 



Así su carrera comenzó a fluir y su vida pasó a vivirla entre entrenamientos, viajes y torneos. "A mí siempre me gustó eso de viajar, cuando uno viajaba a torneos paraba en casas de familia, y el hecho de estar en otras familias a mí me encantaba”, recordó. 

Sus primeros años fueron en Huracán, pero luego llegó otra “época muy linda en el Lawn Tennis, papá también fue profe y armamos un grupo hermoso, había muy buenos jugadores, como Sebastián Iriarte, Martín Puente, Juan Bautista Bertoldi, todos chicos de la edad mí que somos muy amigos”. En la categoría Preinfantiles, lo que ahora es Sub-10, Aguirre conoció lo que era un torneo nacional. 

En 1986 los Aguirre se mudaron a Buenos Aires, cuando Benjamín tenía apenas 10 años. “Tengo muy buenos recuerdos del Club Atlético Monte Grande donde fue profe papá, ahí pasé mi adolescencia y tengo los mejores recuerdos", describió. En esa institución tuvo su primera gran medida, porque jugando un interclubes de menores con 14 años llegaron a la final, y el rival que los esperaba era nada más ni nada menos que el Buenos Aires Lawn Tennis Club, “con lo que eso implicaba”, aclara. Esa definición, de la cual también formó parte su hermano que disputó el dobles, le tocó perder 2-1, aunque guarda los mejores recuerdos: “Fue re lindo y estuvimos re cerca de ganar". 



En los Nacionales 
Luego de la experiencia del Nacional de Preinfantiles, Aguirre volvió a una competencia a nivel país en 1988, en Infantiles, y se volvió con la medalla de campeón. “El último nacional del año se jugaba en Corrientes, Buenos Aires tenía 6 becas y yo entro como jugador N° 6 ó 5. Pude viajar al Nacional y ganar el torneo”, explicó, pero la anécdota no termina ahí: “Siempre digo en chiste... como había bautismos al que iba por primera vez, los dos más grandotes me dijeron 'es tu bautismo, de la única manera que podés salvarte de que no te hagamos nada es si ganás el torneo'. Yo no sé si fue miedo o qué, pero gané el torneo". 

Tras ese logro de Infantiles llegó un nuevo éxito nacional en Menores, otro en Cadetes y “el Gordo Calleri (fue 16° del ranking ATP y es en la actualidad el presidente de la AAT) no me dejó que gane uno en Juveniles”, recordó entre risas. En dobles sus títulos son 10: “El que gano en Corrientes, le gano a Diego Luna la final con Eduardo Médica, en Menores gané tres, en Cadetes gané cuatro y en Juveniles gané dos". 



En el Orange Bowl 
Uno de los torneos de mayor prestigio de tenis junior es el Orange Bowl, y el tresarroyense tuvo el honor de jugarlo en 1990 con 14 años. Su desempeño fue más que aceptable, ya que llegó a cuartos de final de una competencia que tuvo como ganadores, en otras ocasiones, a Guillermo Vilas, Gabriela Sabatini, Guillermo Coria y Mariano Zabaleta, solo por nombrar a los argentinos más reconocidos. 

Benjamín Aguirre consiguió su plaza por estar entre los tres primeros del ranking argentino de su categoría, lo que le daba una beca para entrar al torneo. "En el año '89 se juega un Masters ordenamiento en San Juan que eran los cinco que pasaban a segundo año de la categoría y los tres que iban a jugar como primer año, y yo me acuerdo de ganar ese torneo, quedé como ‘1’ del país para empezar en Menores. Después se contabilizaban los 4 mejores torneos, yo a los dos primeros no fui, en Córdoba llegué a la final, en Luján perdí en semis, en Santa Fe gané el torneo y el último se jugó en Rosario y llegué a la final. Quedé como tres del país y pude viajar al Orange”, explicó. 



El torneo se disputaba en cancha rápida, en la Universidad de Miami. “A mí siempre me gustó mucho jugar en cancha rápida, creo que porque lo mamé de chico, papá al tener las dos canchas en Claromecó del '82 al '92, todos los veranos jugábamos en cancha rápida y mi tenis era más volcado a eso porque me gustaba mucho jugar en la red, saque y volea”. 

Solo en Buenos Aires 
Su último año de Junior lo vivió en Buenos Aires, en la casa de una tía que vivía en Acassuso. Su familia se volvió a Tres Arroyos en 1993 y Benjamín se quedó entrenando en Parque Norte. Fue en 1994 cuando le planteó a sus entrenadores que quería jugar su último Nacional. “Le digo a mis entrenadores 'quiero jugar el último nacional de mi vida'”, relató, y el éxito estuvo muy cerca, se lo arrebató Agustín Calleri. 

“Tuve que jugar la qualy porque no había jugado en todo el año, casi pierdo contra un salteño, y después que pasé la qualy llegué a la final con Agustín Calleri. Pierdo 7-6/6-4 en la última final en Junior en cancha rápida en el Club Centro Asturiano”, recordó. 



Al profesionalismo 
Cuando finalizó su etapa de menores, Benjamín tuvo que tomar la decisión de seguir en el tenis y comenzar un nuevo desafío o ponerle fin a su carrera. “Viendo el esfuerzo y el sacrificio que habían hecho mis viejos, dije 'voy a seguir'”, remarcó. Con 18 años, en 1994, y eligió quedarse en Buenos Aires, viviendo en el Cenard, algo que describió como “un año increíble con los mejores deportistas del país”. 

Los torneos que lo esperaban eran los incluidos en el circuito Satélites, que serían los Future de la actualidad. “Me fue bastante bien”, recordó, y justamente en esta competencia en 1994 fue donde logró sus dos triunfos más resonantes, ante Mariano Puerta (finalista de Roland Garros en 2005 y llegó a ser 9° del ranking ATP) y Gastón Gaudio (campeón de Roland Garros en 2004 y llegó a ser 5° del ranking ATP). Cuando a Aguirre le tocó jugar los torneos Satélites, se jugaban tres etapas y luego había un master entre los 16 mejores que otorgaba el doble de puntos. “La primera se jugó en Concordia, Entre Ríos, pasé la qualy y me tocó jugar con Mariano Puerta, que ese año había llegado a la final de Roland Garros con Mariano Zabaleta en Junior, a ellos y a Gaudio le daban a una wild card”, recordó. 

Al explicar la victoria, indicó: “El desafío de jugar con alguien que no había enfrentado me motivaba mucho, me predisponía bien, y ellos que venían de una gran realidad porque habían llegado a la final, estaba lleno de gente que obviamente no había ido a ver a Benjamín sino a Mariano Puerta. Pierdo el primer set 6-4, gano el segundo 7-6 y el tercero lo gano 6-4; levanté un 5-2, Mariano me había ganado el primero y estaba 5-2 el segundo. Medio que él se relajó, yo me empecé a jugar, me salió bien, me motivó, me dio seguridad, di vuelta el partido y fue un triunfo bárbaro". En la segunda ronda cayó ante Prieto, que fue parte del equipo argentino de Copa Davis en dobles. 

Con orgullo, indicó: "Fue una de las victorias más importantes porque se dio de venir de abajo, estar jugando con un jugador de ese nivel que veías que tenía mucho futuro, era el momento para agarrarlo”. 

En la segunda etapa del circuito el rival en primera ronda fue Gaudio, y el triunfo fue para Aguirre en Santa Fe. “Me tocó con los dos Junior con proyección que no había jugado nunca”; el partido siguiente cayó ante Damián Furmanski. En la tercera etapa, que se jugó en Esperanza, Santa Fe, Aguirre perdió en primera ronda con Gustavo Díaz. 



Con esos resultados ingresó al master, y “fue increíble”, resaltó. “El primer partido me toca con Matías Silvano que era un jugador de Luján y yo estaba arriba 6-2/5-2, tenía 4 puntos ATP, y ese partido me daba 4 más, y lo perdí, se jugó en todas, las metió y me dio vuelta el partido”, recordó Aguirre que sumó 4 puntos en singles y estuvo 1026 en el ranking ATP y 8 en dobles y se ubicó 900. 

A la siguiente gira de los Satélites, Aguirre no tuvo tan buenos resultados, ya que no pasó la qualy en el Buenos Aires Lawn Tennis Club y en Lanús y perdió en primera ronda en el Club Argentino ante Gaudio, “que se tomó revancha”, contó con picardía. “Después no se hicieron más Satélites en Argentina, había que viajar y era otro presupuesto”, por lo que pasó a torneos nacionales de Argentina donde le fue bien, con cuatro títulos. 

España y retiro 
1995 le dio dos posibilidades a Benjamín Aguirre y lo obligó a tomar una difícil decisión: firmar con un sponsor en Argentina o viajar a España. “El viaje a España era teóricamente mejor, lo del sponsor estaba medio verde y tenía muchas cosas para ellos y no para uno, era como esclavo del tenis y no estaba tan bueno. En cambio la posibilidad de ir a España era una familia de Tres Arroyos que me alojaba en Elche y haciendo base ahí, que te ahorras el hospedaje, me iba a mover para diferentes torneos que iba a jugar, con un entrenador que me iba a esperar allá”, contó. 

Pero la realidad no fue como él la esperaba, el entrenador nunca apareció, una lesión complicó las cosas y alguna barrera para socializar hizo que “me costara pasarla bien”. 

En Europa Aguirre jugó algunos Interclubes, pero el panorama se terminó de complicar cuando la familia que lo alojaba le dijo que no podía quedarse más en la casa. “De un día para el otro día me dice que no tenía más lugar para mí, nunca entendí porque ya que el comportamiento mío ahí era ideal, hasta sacaba a pasear a la abuelita. A 12 mil kilómetros de mi lugar dije ¿qué hago? ¿a dónde voy?”, contó. 

Sin hogar, el orgullo pudo más y se quedó un tiempo, “pero llegó un momento que no daba para más, estaba durmiendo en la playa, en plazas, y dije 'qué estoy haciendo sufriendo acá' yo tenía un pasaje abierto, podía volver cuando quisiera, y me volví”. 

Nuevamente en Tres Arroyos se reencontró con su familia que estaba haciendo un gran esfuerzo para que su hermano pueda estudiar en Mar del Plata. “Mis viejos no lo podían bancar y pensé un poco más en mi hermano y la familia y dije 'no sé si tengo tantas ganas de seguir'. Vi que toda la vida Lautaro se perdió de hacer cosas en su adolescencia porque al que había que bancar y ayudar era a mí, venía con la cabeza de que no la había pasado bien en España y dije 'si esta es la vida del tenista, no me estoy divirtiendo tanto, no sé si lo quiero hacer'. Entonces no estaba tan convencido de seguir jugando, y ahí di un paso al costado, dije 'no juego más'”. 

Fue a fines de 1996 cuando decidió retirarse, y la noticia no le cayó bien a su padre, ya que “toda la vida de sacrificio y ver un proyecto de un buen jugador que diga 'hasta acá llegué'... tuvimos una charla en la playa de Claromecó bastante larga, importante, le hice entender que no la estaba pasando bien, él lo entendió y ahí empecé la otra parte del tenis en mi vida que fue con la enseñanza". 

 A enseñar 
En su estadía en España Benjamín ya había incursionado en dar clases y le había gustado ese rol. “Es como dar un poco lo que recibiste y ubicarte con una persona con algo que te gusta”, explicó. 

Su primera experiencia en Argentina como profesor fue con Adrián Jaureguibehere y Mariano Fernández que estaban dando clases en el Puerto Madryn Tennis Club y habían formado una empresa que se llamaba Patagonia Sport Grup. Eso duró un año, y al siguiente volvió a Tres Arroyos, donde estaba cuatro días de la semana y los tres restantes viajaba a dar clases a Azul en el staff de Gustavo Tavernini que fue entrenador de Federico Del Bonis. 

Luego estuvo dos años en el Club Alem de Coronel Pringles que describió que fueron “re lindos” y posteriormente siguió en Blanco y Negro de Coronel Suárez. “Siempre me faltaba algo en algún lugar, y en el año 2003 me dan la posibilidad con un amigo, Martín Greco que ahora está en Hong Kong, y me vengo a Mar del Plata”, contó sobre cómo llegó a la ciudad que encontró como su lugar en el mundo para vivir y formar su familia con su esposa Viviana y sus hijas Nadine y Catalina.  




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Algo personal .
Nombre completo: Paulo Benjamín Aguirre. 
Fecha de nacimiento: 16 de mayo de 1976. 
Hijo de: Oscar Domingo Aguirre y María Teresita Laborde. 
Hermano: Lautaro Leonardo Aguirre. 
Familia: casado con Viviana Daniela Férez y es papá de Nadine Aguirre (12 años) y Catalina Aguirre (3). 
Un amigo: "No te puedo decir uno, tengo muchísimos". 
Un jugador actual: Roger Federer. 
Un jugador histórico: Jimmy Connors. 
Mejor golpe: Volea. Una virtud: Muy rápido para resolver y jugar. 
Un defecto: Poca paciencia. 
Otro deporte: "Me gustan todos, podría decir fútbol". 
Un deseo personal: "Seguir viviendo de esto que no es poco. Los tenistas tenemos fama de individualistas pero mamé de chico algo que lo noté y me gustó de papá que era formar grupos, equipos y demás, entonces el deseo es que muchos profes de tenis sientan el tenis de la misma manera, no lo hagan tan individual".  





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Dos “tragicómicas” en Miami 

El viaje a Miami tuvo dos historias que se convirtieron en “tragicómicas”, como Benjamín las describe. Es que le tocó viajar a Estados Unidos solo, con 14 años y con un manejo básico del inglés. 

Para su experiencia internacional, la familia Aguirre había contactado a unos conocidos que vivían en el país norteamericano, en Ocoee, pero “papá se equivoca de día...”, recordó ahora como algo divertido. Es que Benjamín llegaba a Miami el día 16, pero su papá le dijo a quien debía recogerlo que lo haría el 17, “así que en el aeropuerto de Miami no me estaba esperando nadie”. 

Tras esperar unas horas logró llamar por teléfono a la mujer encargada de ir a buscarlo. “Le digo 'Graciela ¿qué pasa?', y me dice 'Benjamín ¿cómo estás? ¿cómo estás preparando el viaje de mañana'?. Y le respondo, 'estoy hace dos horas en el aeropuerto de Miami'. Esa mujer se desesperó, se sintió responsable del ‘moco’ que se había mandado papá, y me contactaron con una familia amiga de cubanos, hablo con ellos y dentro de todo terminó bien", detalló. 

Pero eso no fue lo único, ya que en el torneo sufrió otra complicación. “En el fax que mandaba la AAT cuando te anotaba en torneos internacionales, no me habían puesto en la lista”, recordó. Más allá de ese horror administrativo, encontró una solución con la ayuda del director de la academia donde iba a jugar que era argentino, y llegó “a cuartos de final en el Orange Bowl pero como jugador americano. Me tuve que hacer de la federación porque quedaba afuera del torneo, no tenía asociación que representar”, recordó. 

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“El cielo con las manos” 

"El Master en el que quedo como el 1° del país fue casi como tocar el cielo con las manos”, aseguró Benjamín Aguirre, que recordó cómo fue el torneo. “Fui de menor a mayor, no jugaba bien los primeros sets. Me toca semifinal con Agustín Calleri y en la otra serie era un duelo de Rosario, Martín Land (que era segundo año) contra Gustavo Cabalaro (primer año), Gustavo le gana a Land, yo le gano a Calleri, y el padre de Cabalaro, bastante desubicado, me dice 'bueno Aguirre, hasta acá llegaste, contra mi hijo no tenés nada que hacer'. Y jugué el mejor partido del torneo porque gané 6-0/6-0. Me potenció, me sacó el orgullo adelante", afirmó 
     

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Las máximas alegrías 

Al preguntarle cuáles fueron sus máximas alegrías en el tenis, Benjamín Aguirre eligió dos, una individual y una compartida. “La individual es haber ganado ese masters (el de San Juan) y quedar N° 1 del país, aunque está la victoria contra Puerta, la de Gaudio, la de Ibarrola. Pero haber quedado gracias a un torneo N° 1 fue mi mejor logro. Y en Dobles, con mi hermano ganamos los torneos Bonaerenses jugados en Mar del Plata y nos dan como premio viajar a Italia, nosotros en el '93 ganamos el torneo y fue re lindo porque lo gané con mi hermano, mis padres eran los técnicos de la pareja, teníamos un ritual (soy re cabulero), partido a partido hacíamos todo lo mismo desde que salíamos del hotel hasta que entrabamos a la cancha. Después viajamos juntos a Italia que era un viaje de paseo, no a jugar, estuvimos tres días en Florencia y siete en Roma", indicó. 


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En Sudamérica, en el circuito COSAT 



A lo largo de su carrera, Aguirre se ubicó en el top 10 de tenistas argentinos y llegó a ser 16° en el ranking de menores de Sudamérica. "Como tenía ranking nacional tenía la posibilidad de jugar un circuito que se llama COSAT. Empieza en Venezuela y se va bajando y se juega una semana en cada país. Se divide por etapas, la primera es Venezuela/Colombia/Ecuador, la segunda Perú/Bolivia/Chile, la tercera Argentina y después Uruguay/Paraguay y termina en el Banana Bowl que es en Brasil. Eso lo jugué dos años, segundo de menores que llegué a una final en Uruguay que perdí contra un brasileño y primero de 16”, recordó. 

Todo era “a fuerza de pulmón” y gracias al sacrificio de sus padres, que “ahí los viejos se portaron excelentes”, les reconoce Benjamín, que solo salteaba la parte de Perú/Bolivia/Chile. 

A la par del singles, pudo jugar dobles, donde le “fue bien. En segundo año de menores gané dos, en Argentina y en Paraguay, con Ezequiel Insinga. El primer año de 16, con Damián Pella, ganamos en Uruguay”. 

Aunque tuvo un buen desempeño en ese circuito, le quedó el deseo de poder representar al país en un torneo sudamericano, “pero nunca fui llamado”, aclara.